Revista Toros

¡Échale una “plomá”!

Por Malagatoro

¡Échale una “plomá”!

Luis Rivera, realizó lo más destacable en su buen debut como novillero con picadores en la Malagueta.


¡Echale una “plomá”! decía una voz que salió del tendido dedicada a uno de los novilleros, que por pasarse de faena, no atinaba a cuadrar el novillo. Aparte de una “plomá”, a la novillada que ayer padeció el público, que en menos de un cuarto de plaza acudió a la Malagueta, había que haberle echado novillos y no una colección de animales inválidos, enfermos, sin fuerzas y sin casta. Mal y muy desigualmente presentada. Los novillos de Rocío de la Cámara (1º, 3º y 5º), eran impresentables y más parecían erales, feos, famélicos, raquíticos e inválidos. Únicamente el cuarto y el sobrero que salió en segundo lugar estuvieron bien presentados. Curiosamente habían quedado de sobreros los de mejor presentación. Los veterinarios y el presidente sabrán el por qué. Los becerrotes lucían pezuñas largas y el segundo tuvo que ser devuelto al  quedar inválido por partirse una de ellas. Para completar el desastre, al tercero se le partió una mano.

¡Échale una “plomá”!
Un auténtico saldo ganadero el que nos propinó la empresa con el beneplácito de los veterinarios y de la presidencia. Mal, muy mal, por parte de la casa Chopera que llegó a Málaga con el objetivo de mejorar la presentación del ganado, y que está perdiendo el crédito entre los aficionados. Sospechosamente, más parece que lo que están haciendo es ahorrar al máximo en gastos para iniciar la retirada. Tal y como está la situación en Málaga es necesario llegar a acuerdos con Diputación para, cuanto menos, minimizar la debacle económica de la nueva empresa que no ha aterrizado con buen pie en el coso del paseo de Reding. Pero, la casa Chopera ha de poner de su parte y, ya no será argumento de peso para ello el esfuerzo en la presentación del ganado, especialmente del final de feria y en esta pésima novillada. Y nos queda la de la Quinta…

¡Échale una “plomá”!
El novillero de Linares Adrián de Torres, nos defraudó. En sus dos novillos anduvo mal con el capote en lances a pies juntos.¡Adiós al toreo a la verónica! Con el lienzo carmesí, en la faena al primero de la tarde, dio una lección de toreo con el pico, despegado, descargando la suerte y con muchos enganchones. Por quedarse descubierto, recibió un revolcón sin consecuencias.  Finalizó con el consabido arrimón de la tauromaquia moderna, propinando banderazos sin ton ni son. El cuarto, un utrero bien presentado y que tuvo calidad, fue desaprovechado, pues aunque hubo algunos derechazos buenos y una serie al natural estimable, su toreo tuvo poco ajuste y temple, con más compostura que hondura. Mal con los aceros.

¡Échale una “plomá”!
El segundo impresentable becerrote, al que son las cosas, le faltaba un mes para ser toro, tuvo que se devuelto por lesionarse la mano derecha. Salió el sobrero del Cortijo de la Sierra, astifino y que tuvo más cuajo; sin duda el mejor presentado. Pero su extrema flojedad y su falta de casta no permitió el lucimiento. Tampoco Juan Ortega estuvo muy decidido. Ni chicha ni limoná. Al quinto, otro flojeras, no podía bajarle la mano porque se derrumbaba y se defendía al final del pase dando un cabezazo. El sevillano, con buenas maneras y disposición, sin embargo anduvo muy acelerado, con demasiados tirones y enganchones. Prolongó en demasía la faena y tardó mucho en igualarlo para entrar a matar. ¡Qué pesados se ponen, intentando sacar de donde no queda nada!¡Echale una “plomá”! Rematadamente mal con los aceros.

¡Échale una “plomá”!
Mala suerte la del novillero malagueño y estudiante de Veterinaria Luis Rivera, porque su primer oponente se rompió la mano derecha al inicio de la faena de muleta. El sexto fue un novillo muy noble, con calidad en la embestida, pero con poca transmisión, más en el tipo de bovino “chochón” que es el que gusta en la actual tauromaquia 2.0. Luis Rivera ofreció el mejor toreo de capa con varias verónicas templadas y una buena media. Mucha disposición, con la cabeza despejada, sabiendo escoger los terrenos, sacándose al novillo aquerenciado en tablas hacia los medios, así como las distancias. Virtudes impropias de quien hace un año debutó con picadores y ahora se presentaba en Málaga con caballos, en la segunda vez que se vestía de luces. Sin duda, la labor en el campo ha dado sus frutos. Tras el brindis de agradecimiento a Oscar Plaza, director de la Escuela de Málaga donde fue alumno, con la muleta nos mostró su toreo clásico y serio, con series de derechazos templados y hondos, dejando puesta la franela. Otros, hay que decirlo, con menos enjundia y de menor ajuste. Bajó el nivel con la mano izquierda, pues aunque el novillo se quedaba más corto, no consiguió cogerle el son ni templar la embestida. Empaque, clasicismo y torería en el final de faena con unos ayudados por bajo y por alto. Mató de una estocada corta, trasera y atravesada, y un golpe de verduguillo, cortando la única oreja del festejo tras petición unánime.

Destacaron Rafael González con los garapullos y, picando, el gran varilarguero Antonio Saavedra y el malagueño Francisco Navarrete.

Paz y salud


Volver a la Portada de Logo Paperblog