
El 4 de agosto de 1578, moría en la batalla de Alcazarquivir el rey de Portugal Sebastián I el Deseado. Al no tener descendencia, el trono fue ocupado por su tío-abuelo Enrique I el Piadoso o el Casto, también de la dinastía de Avis, que por la misma causa posibilitó la cesión de la corona portuguesa a Felipe II rey de España.
