Revista Espiritualidad

¡El Buda no es tu decoración! ¡Es nuestro maestro!

Por Chocobuda

¡El Buda no es tu decoración! ¡Es nuestro maestro!

Una de las figuras constantes en la cultura popular, es la del Buda. Virtualmente en todo el mundo lo podemos encontrar en arte urbano, pantalones, bares, empaques de dulces, escuelas de yoga, restaurantes, spas, ropa, libreros, escritorios, accesorios para el cabello, botellas de champú y hasta en pañales.

Al ser un icono que representa la tranquilidad y lo natural, su imagen ha penetrado en muchísimas áreas de la vida humana. El problema es que es tan común verlo, que ya nadie se pregunta quién es, por qué significa lo que significa y solo se usa por que se ve bonito.

El desconocimiento llega al punto de que me he encontrado al Buda, mi maestro y fuerza, mezclado con deidades santeras y de otras religiones. Lo cual es irónico porque el Buda no era un dios, era una persona común y corriente. Es más, él mismo no creía en ningún dios, era ateo.

Y claro, también están los adornos resultado de despedazar al Buda. En muchas tiendas encontramos su cabeza, sus manos, sus ojos e incluso sus pies.

Pero las imágenes del Buda, cuyo verdadero nombre es Buddharupa, jamás fueron pensadas para adornar tu casa, para ser amuleto de buena suerte o para que tus tatuajes se vieran cool. Los Buddharupa son un recordatorio de que un ser humano normal pudo romper la cadena del sufrimiento y creó una corriente filosófica con valores y prácticas que eliminan la angustia existencial y el vacío que nos lleva a una experiencia de vida miserable.

La presencia del Buda es una invitación a caminar por el sendero de Siddhartha Gautama, quien con su dedicación y disciplina pudo ver la vida más allá de sus propios demonios personales. Al llegar a la Iluminación, entendió la mecánica del universo y que una vida de bondad y virtud te llevan a una comprensión más profunda de tu propio lugar en el cosmos.

Quizá tener al Buda decorando tu mochila te de la imagen de que eres una persona espiritual. Pero si de verdad te interesa la espiritualidad, el Buda no estará como adorno, sino que lo llevarás en el corazón y será tu guía y tu lugar seguro. Al ver su imagen recordarás las intenciones de tu práctica y dedicarás tu día al servicio de los demás.

Como practicantes de Zen sabemos que una cabeza o una mano del Buda en un cartel de bujías automotrices no destruye el Buda. El Buda es mucho más grande que solo la decoración. Pero sabemos que el budismo ha permanecido en la tierra por más de 2 milenios gracias a que los practicantes cuidamos y protegemos el Dharma.

No vamos convenciendo a la gente de que haga reverencias ante el Buda, por supuesto. Tampoco controlamos lo que la gente quiera expresar. Pero sí que es parte de nuestra práctica conducirnos con respeto ante el Buda.

El Buda no es decoración. Es nuestro maestro.

Si quieres saber más sobre este tema y te interesa aprender más, consulta el sitio Knowing Buddha.


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