Revista Ciencia

El chocolate del oro

Por Albertoastu
Estos últimos días aparecieron noticias variadas relacionadas con la minería del oro en Asturies, con las autorizaciones dadas por el Gobiernín en funciones para nuevas explotaciones, o al menos nuevos estudios, sonrojantes estrategias publicitarias que unan dos conceptos altamente queridos por empresas contaminantes: niños y medio ambiente, vendiéndonos en este caso la suelta de avellanes en la cuenca del Narcea, amenazada de muerte por las explotaciones mineras del Belmonte.

El chocolate del oro

"Tradicional" suelta de alevines de trucha (foto de EFE)


También nos ha bombardeado con reuniones o congresos en los que se nos vende empresas que cambian de nombre y se visten de verde para seguir con el mismo formato: explotar de la manera más rentable posible hasta el último gramo de oro de las rocas asturianas.Y rentable en los términos que hasta ahora conocemos con este tipo de empresas, solo ha significado "destructivo"Se hallan ahora amenazados por esta nueva y más virulenta ofensiva minera, desde Salave en Tapia, al valle de Paredes, pasando por las sierras de Navelgas o de Allande y Boal.Nada nuevo, simplemente van siguiendo el rastro de los romanos, solo que ahora se conforman con concentraciones menores de oro en la roca (lo que compensarán con la extracción de otros metales y minerales de valor, supongo, porque el oro no viaja solo)

De lo leído hasta ahora y el tono en el que lo escribo, se deduce que estoy en contra de las explotaciones auríferas. Bueno, sí. Pero tampoco es una cuestión integrista.

Yo estoy en contra del actual modelo de explotación minero, me da igual de oro que de caliza. Pero en el caso del oro es aún más sangrante.La explotación de oro es una forma más de explotar recursos naturales, pero los seres vivos es lo que hacen: explotan los recursos a su alcance.El problema no es la explotación, si no la forma en la que esta determina el futuro del entorno en que se produce. En otras palabras: no tengo nada en contra de explotar un yacimiento si este queda restaurado por completo o tan por completo como tecnológicamente sea posible.Por supuesto durante el periodo de explotación debería ser impecable en el respeto de acuíferos, cursos de agua, yacimientos de estériles, productos químicos derivados de la explotación..... (en 2010 la UE recomendó la prohibición de actividad a empresas como Kimbauri en Asturies que almacena cianuro y metales pesados en una balsa minera como la de Belmonte)Pero, en realidad, lo que ocurre, y por lo que estoy completamente en contra de estas explotaciones, es que se producen fraudes. Fraudes de ley, fraudes económicos y fraudes políticos, porque son autorizados a sabiendas de que nos están chuleando.Una vez se ha realizado la parte rentable de la explotación, las onzas de oro están lavadas, y los residuos, generalmente venenosos, están a salvo, convenientemente almacenados para que dentro de unos años sean una bomba de relojería ambiental, ya ahora sean una hipoteca de futuro, entonces, la empresa hace algún tipo de salto de ingeniería financiera o empresarial o lo que sea, se declara en quiebra, o no rentable o se vende a la filial de cualquier filial, se lava las manos y si te he visto no me acuerdo.Adiós. Ahí te quedas con tu mercurio o tu arsénico o la parte de la Tabla Periódica que elijas dentro de una balsa de lodos o directamente en una escombrera.

El chocolate del oro

Balsa de lodos y aspecto parcial de la mina de oro de Kimbauri en Belmonte, en una cabecera lateral de la cuenca del Narcea, y una amenaza extrema para el entorno y la propia cuenca del Narcea.


Y por supuesto sin restaurar ni un metro cuadrado (o haciendo un simulacro de restauración que da vergüenza ajena)Así que yo propongo algo sencillo. Las empresas hacen previsión de beneficios (eso lo hacen muy bien). Vale. Pues que hagan como cuando yo alquilo un apartamento de vacaciones. Antes de entrar pago una fianza por posibles desperfectos. Cuando se comprueba a mi marcha que todo está en orden y no he roto nada, me devuelven la fianza. Entonces me la devuelven.Pero no antes.Pues sencillamente que las empresas mineras adelanten una parte de esos beneficios previstos en forma de fianza medioambiental. Una parte importante. Un 30% de la inversión y un 50% de los beneficios previstos. Para estas multinacionales es el chocolate del loro, una parte menor de sus balances, pero para nosotros es la garantía de un futuro.Que lo adelanten y se les devuelva cuando hayan restaurado cada centímetro del territorio destruido. Cuando hayan restaurado cauces y limpiado lodos, cuando hayan retirado contaminantes y repoblado de bosques lo que tomaron.Pero no antes.


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