Revista Solidaridad

El día de los 1000 abrazos

Por Iñaki Iñaki Alegria @InyakiAlegria

El día de los 1000 abrazos

El día de los 1000 abrazos

Me gusta leer en los viajes, pero hoy quiero sentir el camino hacia Gambo en todos los sentidos. Quiero pensar, sentir, impregnarme de la vuelta a Gambo.

He hablado de la llegada a Addis, de la injera y el shiro, pero ahora quiero hablar de lo más importante de Etiopía, sus personas.

Gambo es un lugar único en el mundo, y lo es por sus personas.

Puedo intentar describir el sabor de la injera,

Puedo hablar de cómo el aroma del café viaja en el aire de la antigua Abissinia,

Pero nunca será capaz de transmitir lo que es fundirse en un abrazo, y menos en 1000.

O las mariposas volando en el estómago al entrar por la puerta siempre abierta de Gambo.

O escuchar “Iñakiye”  en el aire del pueblo volar de persona a persona a mi paso.

Entrar en el hospital y encontrarme al instante envuelto de más de 20 personas queriéndome abrazar. Abrazarnos, uno a uno, sin prisa, sintiendo en casa abrazo un mundo.

Realmente me siento incapaz y sin palabra alguna para poder describir lo que se puede llegar a sentir con un abrazo

No poder caminar apenas un metro sin detenerme por nuevos abrazos y saludos.

Es el día de los 1000 abrazos, pero no es la cantidad, sino la calidad, un abrazo sentido, emotivo, que transmite.

Al poco tiempo de llegar, la noticia había volado de boca en boca y ya todo el pueblo se había enterado de mi llegada.

Soy incapaz de transmitir mis sentimientos, estas son algunas de las muchas palabras que me han emocionado:

“Cada vez que llega un bebé nos acordamos de ti, pues tú nos has enseñado a cuidarlos y has abierto la unidad neonatal”

“Nadie ha trabajado tanto cómo tú”

Iñakiye, nuestro Iñaki!

Gamachu Guddaa!! Que sería algo así cómo: Gran Alegría

 “Cómo te lo hacías para no dormir y estar de guardia todas la noches”

“Aunque te llamásemos a las 4 de la madrugada por una urgencia siempre nos abrías la puerta con una sonrisa y salías corriendo sin pensártelo.”

“Has cargado las bombonas de oxígeno, barrido el suelo, limpiados los vómitos, hecho las camas… Has hecho el trabajo de todos. Ahora, cuando tengo que cargar el oxígeno pienso que si tú lo has hecho yo también. Nos has dado ejemplo con tu trabajo”

“Has confiado en mí y ahora me esfuerzo al máximo con mi trabajo.”

“Gracias por confiar en mí. Gracias a ti he hecho cosas que me sentía incapaz de hacerlas, pero tú sabías que sí que podía y me has animado a hacerlas.”

No soy digno de recibir dichas palabras, tan sólo me dedico a hacer mi trabajo lo mejor que puedo, a ser hoy mejor que ayer por el bien de las personas que sufren la enfermedad, por el bien de Gambo.

Y debo confesar que tengo el mejor equipo posible, el maravilloso personal de Gambo, entregados y comprometidos, es un auténtico placer trabajar con cada uno de vosotros.

Gambo, un lugar único en el mundo


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