Revista Cocina

El grillo y la luna, el nuevo Somontano

Por Baco Y Boca @BacoyBoca

Desde su privilegiada ubicación a los pies de los Pirineos oscenses, el Somontano cuenta con unas características ideales para el cultivo de la vid. Esta pequeña zona vitivinícola cuenta con 4.000 hectáreas de viñedo que los cerca de 400 viticultores y la treintena de bodegas de la Denominación de Origen miman día a día para elaborar vinos marcados por el equilibrio, la frescura y la modernidad.

El grillo y la luna, el nuevo SomontanoRamón, durante la visita a la Bodega El Grillo y la Luna.

Vinos como los de El Grillo y la Luna. Con sus 25 años de historia (fue fundada en 2007), sigue siendo una de las bodegas más pequeñas (solo 53 hectáreas de viñedo) pero una de las que más destaca de la DO Somontano, por su iniciativa e innovación permanente, tanto en el viñedo, bodega como a fomentar la actividad económica y de la población de entorno. Una vanguardia que, sin embargo, no escatima en dejar espacio a la tradición y a lo mejor del legado vitivinícola.

Ubicada en Barbastro, la finca ha sido concebida al estilo “chateau”, ya que su filosofía parte de la convicción de que los grandes vinos se hacen en el viñedo y de que las uvas y el vino deben convivir en el mismo entorno, en la propiedad más pequeña del Somontano. Cuentan con la colaboración de Michel Rolland y, gracias a su extraordinario “terroir”, los vinos de la bodega El Grillo y la Luna son complejos y con una personalidad que reflejan la tierra de la que proceden.

El grillo y la luna, el nuevo SomontanoLa viña se mima para preservar la máxima calidad.

Grillo y 12 lunas

En El Grillo y la Luna se elaboran dos líneas de vinos: los que ellos mismos reconocen como más comerciales, bajo la marca Doce Lunas; y los mimados de la casa, El Grillo.

En todos los casos, son vinos de la DO Somontano que nacen de cinco viñedos repartidos en distintas zonas buscando áreas aireadas y sin humedad para evitar enfermedades, compuestos de distintos suelos pobres en materia orgánica y con buen drenaje, orientados norte-sur para conseguir una buena exposición solar y a diferentes altitudes, las altas para variedades tempranas y las bajas para las tardías.
Pero en El Grillo y la Luna nada es improvisado, nada queda al azar. Hay método y conocimiento. Hay respeto al viñedo, a la uva y hay mucho mimo a cada caldo.

El grillo y la luna, el nuevo SomontanoLos vinos se elaboran con la tecnología necesaria para conseguir su máxima expresión.

Vendimia manual

La vendimia manual en pequeñas cajas, la selección doble —racimo y grano—, el enfriamiento de la uva hasta los 4ºC antes de empezar el proceso… no son gestos estéticos, son decisiones que marcan estilo. El vino se confecciona puntada a puntada desde el control, desde el respeto absoluto por la materia prima y desde una idea clara: intervenir lo justo, pero intervenir bien.

La fermentación en depósitos de roble francés por parcela y variedad introduce una variable clave: identidad. No se trata de homogeneizar, sino de entender qué puede dar cada viña. La maceración en frío, el trabajo manual con los hollejos, el tiempo prolongado de contacto con el sombrero… todo apunta en la misma dirección: extraer sin agredir.

Y después, paciencia. La fermentación maloláctica en barrica, el batonnage constante durante meses, el reposo posterior. Aquí el tiempo no es un coste, es una herramienta.

Grillo, el estandarte

Su vino estrella, con permiso del Super Grillo (solo apto para muy grandes ocasiones), es Grillo, un tinto elaborado con uvas de diferentes parcelas que aportan una personalidad única: syrah, cabernet sauvignon, garnacha y merlot. La vendimia se realiza manualmente y la uva se enfría a 4°C antes de una doble selección para eliminar impurezas. La fermentación maloláctica ocurre en barricas de roble francés, que se giran durante 5 meses para mover las lías y mejorar la textura. Tras el reposo y trasiego, el vino madura 8 meses más a 16°C antes del embotellado.

El grillo y la luna, el nuevo SomontanoEl Grillo evoluciona tras su oxigenación.

El resultado, un tinto excepcional de color rojo picota intenso, con capa alta y ribete violáceo. En nariz es elegante y expresiva que evoluciona tras la oxigenación, mostrando una complejidad y carácter únicos. Este vino refleja la esencia de las mejores parcelas de la bodega y la dedicación artesanal. Un tinto elegante, ideal para momentos especiales.

12 lunas, la versatilidad

Dentro del universo de Bodega El Grillo y la Luna, la gama 12 Lunas juega un papel estratégico evidente: llegar a más públicos, sin banalizarlo.

Y lo hacen con su gama 12 lunas, un vino que no quiere rivalizar con Grillo, sino jugar (y ganar) en otra liga, la de vinos más versátiles.

12 lunas Blanco

Es el caso de 12 Lunas Blanco,un vino pensado para abrir la puerta a la bodega, pero sin caer en esa simplificación excesiva que convierte muchos blancos jóvenes en productos intercambiables.

El grillo y la luna, el nuevo SomontanoEl blanco 12 lunas.

En copa se presenta con un color amarillo pálido, brillante, con reflejos verdosos que ya apuntan a juventud y frescura. La nariz es franca: notas de fruta blanca (plátano, piña), matices cítricos y un fondo ligeramente floral que aporta ligereza.

Y en boca es fresco, de paso ágil y una acidez bien integrada que sostiene el conjunto. No es un vino voluminoso ni pretende serlo.

12 lunas tinto

Por su parte, 12 lunas tinto es un vino elaborado para ser bebido y disfrutado sin complejos. Un vino más ágil y sin complejidades.

El grillo y la luna, el nuevo Somontano12 lunas, un tinto versátil.

En copa, color rojo cereza con buena intensidad, limpio y brillante, que ya anticipa un vino joven pero trabajado. En nariz: fruta roja fresca con un fondo ligeramente especiado. Y en boca, de entrada amable, paso fluido y un tanino presente pero pulido. Un vino que se bebe, se disfruta y se marida con cualquier plato.

Enoturismo, para no perderse

Pero El Grillo y la Luna es, sin duda, una de esas visitas imprescindibles para entender el nuevo Somontano.

Aquí se ve con claridad hacia dónde puede evolucionar la denominación si apuesta de verdad por el control del viñedo, la segmentación inteligente de gama y la renuncia a la sobreproducción como único motor.

El grillo y la luna, el nuevo SomontanoLos vinos descansan en botas de roble francés.

No es solo una bodega que hace buenos vinos; es un modelo que evidencia que el Somontano competitivo no será el que intente parecerse a otros, sino el que afine su propia identidad con rigor. Y eso implica algo incómodo para muchos: menos volumen, más criterio y una narrativa que se sostenga con hechos, no con marketing.


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