Revista Cultura y Ocio

El hombre de la bata roja. Julian Barnes

Por Mientrasleo @MientrasleoS
El hombre de la bata roja. Julian Barnes

     "En junio de 1885, tres franceses llegaron a Londres. Uno era un príncipe, otro era un conde y el tercero era un plebeyo de origen italiano. Posteriormente el conde declaró que el propósito del viaje era hacer adquisiciones intelectuales y decorativas".

     Que me gusta Julian Barnes no es un secreto y cuando Anagrama anunció este título con esta maravillosa cubierta, lo anoté. Hoy traigo a mi estantería virtual, El hombre de la bata roja.

     Conocemos a Jean Pozzi célebre ginecólogo francés y Don Juan de belleza reconocida cuando, en 1885, llega a Londres con dos compañeros de viaje a Londres con la intención de compara tela en Liberty y visitar la Grosvenor Gallery para ver a Edward Burne-Jones y acaban en el Reform Club junto a Henry James. Pozzi es un burgués al que su buena fortuna matrimonial le ha permitido ascender socialmente tanto como para codearse con un conde y un príncipe (sus compañeros de viaje) y añadir a su vida una esposa y una hija a la que adora y que el lector percibirá como una mujer celosa. siendo Pozzi el único hombre heterosexual de este trío destaca además por su pericia y éxito sexuales entre las damas. Recorreremos su vida y lo veremos arrogante y con un destino benévolo incluso en la parte física y es que la novela no solo retrata la Belle Epoque, aunque ciertamente es la parte más destacable, además avanza en el tiempo hasta llegar al último suspiro del doctor capaz de convertirse en un hombre apreciado por su círculo cuyo éxito, intuye el lector, va a ser eterno y no pasajero ya que en ningún momento tenemos la impresión de estar ante un libro moralista. Así que conocemos, como decía, a Jean Pozzi. Porque esta es su vida.

    Con un comienzo que a mi me suena a chiste y que identifico claramente con el tono de Barnes, siempre dejando un espacio para la duda entre la seriedad y la ironía, nos relata la llegada de tres estetas con una suerte de carta de recomendación para Henry James y la firme intención de comprar telas para cortinas. Basado en personajes reales, el libro deja clara la fascinación que produce Pozzi tanto como que, en este caso, esa admiración trasciende lo temporal y llega hasta nuestros días y el autor que relata su vida. Pozzi fue un cirujano válido incluso para sacar una bala en caso de duelo, y da un razonamiento bastante divertido sobre el costo del duelo frente al de la demanda, o casi cualquier cosa que a uno se le pueda ocurrir. Me resultó particularmente divertido encontrarme a este Doctor Amor presa en semilibertad de un matrimonio desdichado que se paseaba enamorando pacientes mientras advierte al lector de que un juicio a su protagonista basado en la sociedad actual bien podría dar al traste con la imagen que Pozzi proyectaba. En la novela Pozzi está acompañado por el Príncipe Edmond, que se especializa en bodas económicamente rentables con una doble vida debido a su verdadera orientación sexual y el tercero en discordia era el conde Robert de Montesquiou coleccionista de curiosidades y protagonista de su propio título Levels of Life.

     Barnes se documenta sobre un hombre cuyo descubrimiento le impactó y lo hace con pulso firme y datos veraces que nos regala en una novela francamente divertida llena de cotilleos, burlas, duelos y casi cualquier cosa que se le pueda ocurrir al lector que sea susceptible de sacarle una sonrisa mientras nos deja un magnífico retrato de la Belle Epoque plagado de nombres conocidos que finaliza con un broche tan verídico como irónico en una de esas vueltas que da la vida. 

      Pero lo mejor de la novela es que leer a Barnes implica... leer a Barnes. Sus comentarios mordaces, sus opiniones no siempre políticamente correctas y sus valores sobre algunos temas, quedan perfectamente indexados dando una opinión, por supuestísimo parcial, de casi cada uno de los actos que en este libro se enumeran. Y es precisamente esa voz, la que ya puse tono gracias a los encuentros y entrevistas, la que hace que regrese una y otra vez a Barnes. Porque sí, como él mismo dice, la realidad puede ser simple, inverosímil y moralista pero, precisamente por ese motivo, hay que saber relatarla. Y Julian Barnes lo hace como nadie.

     El hombre de la bata roja es una novela divertida que os recomiendo a todos tanto si es vuestra primera vez como si ya estáis familiarizados con la pluma de Barnes.

     Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana?

     Gracias.

     PD: El célebre pintor John Singer Sagent inmortalizó en "El doctor Pozzi en casa" a Samuel Jean Pozzi  y ese es el origen de la cubierta del libro. Os lo presento y ya me diréis si es asquerosamente guapo o acaso un Dios como dijeron algunas de sus amantes atribuídas

El hombre de la bata roja. Julian Barnes
 

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