Revista Cómics

El ladrón de las mil caras, de Clamp

Publicado el 10 julio 2020 por Belldandy @belldandy_18
El ladrón de las mil caras, de ClampCosas que pasan, tenía esta serie pendiente de compra para completar esta especie de trilogía de obras menores y antiguas que forman CLAMP. Club de detectives, Patrulla Especial Duklyon y ésta, que sería la primera cronológicamente. La cuestión es que por Twitter vi a un par de personas comentándolas y entre lo que decían y unos spoilers que me dijeron por privado, descarté que fuera a hacerme con la serie. De hecho, no la he comprado. Sin embargo, sí que está por scans y aunque la traducción no es muy allá, es una obra descatalogada así que no me siento mal por leerla así. Son sólo 11 capítulos repartidos en dos tomos, por lo que se lee en un rato de nada.

Va a ser una de esas reseñas cargadas de spoilers, aviso hecho.

Argumento

El ladrón de las mil caras, de ClampAkira Ijuin es en apariencia un niño normal y corriente de nueve años pero de noche se convierte en "El ladrón de las mil caras" que roba artículos exclusivos. Nadie esperaría que un niño tan bueno como él fuera el famoso ladrón y, de hecho, no roba para él sino por deseo de sus madres que, cada vez que se encaprichan de algo, le piden que lo robe para ellas. Al no estar su padre, al que ni siquiera recuerda, se siente con el deber de hacerlas felices en su lugar. También es el que se encarga de las tareas de casa y de cocinar.

Uno de sus mejores amigos es su vecino Ryusuke, un joven estudiante de instituto que a su vez es uno de los más valiosos detectives de la policía. Éste está obsesionado con atrapar al famoso ladrón sin saber que es su pequeño amigo.
Un día, escapando de Ryusuke y la policía, se ve obligado a entrar por la primera ventana que encuentra abierta. Allí está la pequeña Utako Ohkawa, de cinco años, llorando sus penas porque su profesor de preescolar la ha rechazado. Después de que Akira la anime, ésta decide que ambos acabarán siendo una pareja de verdad.

Reseña
La figura de un ladrón de guante blanco, elegante y caballeroso siempre ha sido muy atractiva y se ha usado en muchos mangas. Por ejemplo, que yo tenga, Magic Kaito, de Gosho Aoyama, pero si ya me parecía dudoso que fuera un adolescente, que sea un niño de primaria y que nadie parezca darse cuenta de ese detalle ya es rematadamente absurdo. Con todo, al menos ahí el protagonista tenía una excusa para hacer de ladrón ¿Pero aquí? Aquí las madres son las villanas de la serie, sin más. Dos mujeres jóvenes, ricas y guapas que no necesitan lo que le exigen a su hijo que robe pero que actúan como niñas pequeñas con una pataleta si no lo hace. Y no es sólo robar cosas, en un capítulo en que se emperran en probar un pastel de cierto chef, Akira tiene que secuestrarlo. Por no hablar de que lo tienen esclavizado limpiando y cocinando. Recordemos: nueve años. El ladrón de las mil caras, de ClampMás interesante sería el hecho de que tenga dos madres ¿Una pareja lesbiana en una obra tan antigua retratado de una manera normal? Pues... no. No se dice específicamente pero su parecido es tal que sólo cabe la opción de que sean hermanas gemelas y entre ellas no hay muestras románticas en toda la serie. Lo cierto es que el desaparecido padre de Akira es pareja de ambas y, mira, no. Lo del poliamor es algo que no me termina de parecer realista cuando, qué casualidad, son dos mujeres para un hombre, nada más arcaico que un harén personal. Vestir de liberal y moderno lo que no es más que rancio, pues mira, no cuela. Y ellas ni siquiera tienen nombre, son "Mamá A" y "Mamá B" sin diferenciarse nunca cuál es cuál. En cambio, al desaparecido padre sí le llegan a poner un nombre que conocemos gracias a una viñeta al margen: Shigetoshi.

Esto lleva a preguntarnos por la filiación de Akira. Hay dos teorías en base a un capítulo que sucede en Navidad. El cumpleaños del chico es el 24 de Diciembre y sus madres le dicen que él fue el mejor regalo que les trajo Papá Noël ese día. Poco después en ese mismo capítulo aparece su padre (que yo creía que realmente estaba muerto, pero no, estaba de parranda) disfrazado como tal. Sabiendo que el padre era el original ladrón de las mil caras que también robaba para satisfacer los caprichos de ambas mujeres, cierta persona me comentó la teoría plausible de que "el regalo de Papá Noël" a las madres fuese tal cual, un bebé... robado. Claro que de esto no hay nada dicho, es leer muy entre líneas. Personalmente me parece demasiado turbio como para ser tal cual pero con estas autoras nunca se sabe, y más cuando disfrazan de misterioso lo que es simplemente pereza para concretar o ambigüedad para hacerse las interesantes.


El ladrón de las mil caras, de Clamp

Al margen de Akira, el ladrón-criado-explotado-por-sus-madres, la serie cambia en cuanto entra en escena Utako. Ya la conocía del manga CLAMP. Club de detectives donde aluciné bastante con la idea de que se presentara el romance entre ambos, siendo ella una niña de preescolar, pero resulta que aquí tuvo un rechazo por parte de su profesor, que le saca 22 años, así que mira, algo mejora la cosa. Se ve que les conquistó su propio personaje porque con ella la serie se va olvidando del tema del ladrón y se convierte en un pastel cursi, ñoño y absurdo con disquisiciones sobre el amor totalmente fuera de lugar en una parejita de esa edad. Teniendo en cuenta la relación nada clara entre los padres de Akira y que, como quien no quiere la cosa, en una tira al margen se deja caer que la hermana un poco mayor de Utako, Mako, sí se acaba casando con su profesor de preescolar (diferencia de edad entre ambos de 25 años)... pues como que al final ésta es la pareja más sana y normal de la serie. Qué queréis, a mí ya me vale para que el pobre chico pueda dejar su vida de ladrón para las locas de sus madres.

Ah, pero eso sí, la serie es muy rompedora con lo de las dos madres y las relaciones de gran diferencia de edad, pero que el sueño de Utako sea casarse y aprender a cocinar bien para su marido ya tal... En fin.

La serie es una chorrada absoluta, lo que no estaría mal de por sí como comedia pura, las otras dos series de la "trilogía" son igualmente absurdas pero no disfrazan de mono elementos tan turbios como los que hay aquí (bueno, miento, en CLAMP. Club de detectives salen haciendo saludos nazis y disfrazados como si lo fueran). Se nota además que tenían una cosa en mente y cambiaron a mitad de camino. Los robos no tienen una pizca de tensión ni de elaboración ni de nada, la trama romántica es ridícula, nada tiene un mínimo de explicación... En resumen, es una serie muy mala y no la valoro tan mal como cabría esperar porque lo cierto es que Akira es un amor y al final la pareja que hace con Utako tiene cierta chispa.


El ladrón de las mil caras, de Clamp

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