Revista En Femenino

El mundo de Mozart, mi experiencia

Por Lucy Lucy Chibimundo @chibimundo

Cuando Loki cumplió un año y por una serie de circunstancias decidimos Natsu y yo que era buena idea llevarlo a la guarde. Os conté más o menos un poco todo pero básicamente la idea era que yo pudiera incorporarme al mercado laboral. Como tomamos la decisión un poco a destiempo la búsqueda de guarde fue algo complicada pero acabamos dando con una que en principio nos gustó.

En el momento no quise compartir nada respecto a la guarde porque no quería que se supiera en redes sociales dónde estaba Loki. Al igual que no utilizo su nombre real y trato de que mostrarle poco en internet (redes y blog).

Ahora que ya lleva un año en el colegio (aunque con esto de la pandemia se nos ha hecho poca cosa) es el momento de hablaros de esa guarde.

Eligiendo el mundo de Mozart

Nos guiamos por tres cosas a la hora de elegir la guarde para Loki: ubicación, precio y referencias.

La ubicación de la guarde estaba entre nuestra casa y el trabajo de Natsu. Eso estaba bien porque yo podía llevarlo y traerlo en coche mientras estuviera sin trabajo y en caso de que consiguiera uno Natsu podía dejarlo o recogerlo allí con el coche de camino.

El precio nos encajaba bastante. Creo que en ese momento era de los más razonables teniendo en cuenta el horario y actividades que tienen. Además se puede pedir la beca para que se reduzca el importe un poco y te ayudan con todo el papeleo que hay que formalizar para conseguirla.

Las referencias que tenía del lugar eran buenas no, lo siguiente. Conocía a dos mamás que habían llevado a sus dos hijos allí y estaban muy contentas. También cuando fui a conocer las instalaciones y a los días que tenían de adaptación gratuita hablé con más mamás y papás que llevaban a sus peques allí y todo el mundo estaba muy contento.

Las instalaciones del mundo de Mozart

Tienen la guarde “dividida” en dos localizaciones. Aunque solíamos ir al 2 que es donde estaba matriculado pude ver las del 1 también y son prácticamente iguales.

Hay una zona principal con su zona de recreo donde suelen estar los peques para recogerlos por la tarde pero que se usa para actividades físicas y grupales. Tienen castillos de plástico y toboganes además de unas muy queridas motos y bicis de ruedas gordas que hacen las delicias de los peques.

Luego están las clases que son bastante amplias, cada una adaptada a las necesidades según la edad de los peques que están ahí. Como Loki fue a partir del año no puedo decir cómo son las de los más pequeños pero las veces que pasé por allí y había bebés muy pequeños tenían su cunita o su hamaca aunque casi siempre estaban en brazos de alguien o por el suelo (en alfombras especiales).

Como tienen muchas actividades muy diversas la equipación de las aulas es brutal, tienen una cantidad de material abismal. En su momento mi forma de educar en casa durante el primer año iba más por el rollo montessori aunque no de forma tajante y era algo que me tiraba para atrás de la metodología de la guarde pero a la larga no sentí que fuera contraproducente para Loki, de hecho todo lo contrario.

El personal: profesoras, psicóloga y directora

Si el mundo de Mozart me entró por el ojo al ver las instalaciones y el material me fueron llegando al corazón poco a poco gracias a las magníficas profesionales que allí trabajan.

Desde el primer momento me trataron tanto a mi como a Loki con el mayor del cariño. Al principio en las clases de Gym&Play que fueron gratuitas para probar que tal y hacer un poco de adaptación yo estaba muy cohibida porque todo era nuevo para mi y me sentía muy insegura con la idea de dejar a Loki al cuidado de completas desconocidas.

Salí con buen sabor de boca porque parecía que sabían perfectamente lo que hacían fomentaban muchísimo la autonomía de los peques, les prestaban mucha atención a pesar de haber unos cuantos en el aula y era como si tuvieran un radar especial para detectar cosas. Me sorprendieron con preguntas y afirmaciones sobre los gustos y las preferencias de Loki, con solo haber compartido una hora de clase con él.

Durante los siguientes dos cursos/años Loki tuvo una profesora principal (adulto de referencia) y varias profesoras diferentes según la actividad que tocara. Aunque se veía perfectamente que Loki tenía preferencia por la profesora principal que tenía en el momento a la hora de ir a recogerlo habían diferentes profes asignadas (imagino que rotaban) y él siempre salía muy contento con la que tocaba y se despedía cariñosamente de todas. Todas le conocían por el nombre y si les preguntabas cualquier cosa sobre cómo había pasado el día normalmente o lo sabían o no tenían problema alguno en preguntar o traerte a la profe principal para hablar con ella lo que fuera.

La atención psicopedagógica

Esos dos años de la vida de Loki han sido muy intensos tanto porque son los primeros de vida y pasan muchas cosas como por la parte que mi enfermedad (depresión y trastorno límite de la personalidad) han jugado en ella. Además durante el tiempo que Loki estuvo asistiendo a Mozart yo estuve trabajando y también ingresada en psiquiatría en tres ocasiones.

Por todo esto yo estaba bastante preocupada, obviamente. Fui de frente con la psicopedagoga del centro, le expliqué la situación para que pudiera decirme si veía en Loki algún problema o carencia y que por favor le cuidaran con un cariño especial los periodos en los que yo estuve hospitalizada.

En esto tengo que decir que la atención para Loki fue de 10, estuvo muy atenta a su desarrollo (también las profes) y en la parte que me tocaba se convirtió en un gran apoyo para mi, no en el modo de terapia, porque eso ya lo tenía yo por otro lado, sino porque sabía que cualquier cosa que necesitara, cualquier duda o cualquier miedo respecto a Loki lo podía compartir sin ningún juicio por su parte.

Me sentí completamente apoyada en ese aspecto y era precisamente lo que más necesitaba porque las inseguridades que tenía como madre eran una gran losa en mi depresión. Creo que nunca podré agradecer suficiente por esto.

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Una publicación compartida por Lucy chibimundo (@chibimundo) el 8 de Dic de 2018 a las 1:45 PST

La directora del centro

Una persona esperaría que teniendo dos centros con un montón de clases y una cantidad nada desdeñable de niños en sus aulas que además cambian cada 3 años no se sabría los nombres de los niños. Pues no sé cuánto tiempo dedica Denise a pasar por las aulas o conocer a los peques, pero debe ser bastante. Cuando Loki llevaba solo unos meses y empezó el curso en septiembre se cruzó con nosotros y ya lo conocía. No solo eso sino que Loki la conocía también a ella. Eso dice mucho para mi. Un peque a esa edad no te reconoce si no te ha estado viendo a menudo.

Además de conocer a Loki y acordarse de mi también era consciente de las peculiaridades de nuestra vida y siempre nos brindó su apoyo. Se preocupó por preguntarme qué tal estaba y siempre con una palabra de ánimo.

Yo a ella no la veía más que en ocasiones concretas como inicio de curso, reuniones de padres, los días de visita… pero aún así ella estaba al tanto de todo.

Para tener un negocio de este tipo. Porque las escuelas infantiles son un negocio. Hay que tener corazón. Es un tipo de negocio que no se puede llevar como una tienda cualquiera o como otros servicios que se dan a adultos y en el mundo de Mozart, desde la dirección lo tienen super claro.

También puedo decir cosas negativas

Hasta ahora prácticamente todo han sido buenas palabras. También tengo algunas cosas negativas que decir por supuesto, pero son mínimas o que no suponen una diferencia realmente.

No me gustaba que le echaran colonia cuando lo aseaban a la hora de entregármelo por la tarde. Me costó decírselo porque me daba mucho apuro y algunas veces se olvidaron de la petición pero por lo general hicieron lo que les pedí. Soy consciente de que esta petición es una pijada absoluta pero cuando Loki salía oliendo a algo que no era él me hacía sentir mal por algún motivo. Que alguien le pregunte a mis hormonas por la razón.

Los precios son muy razonables pero es verdad que hay muchas pequeñas cosas que se salen de ese precio fijado que te hacen un pequeño agujero en el bolsillo. La más problemática de todas: las fotos. Todos queremos tener recuerdos de esa época de los peques y personalmente me parecía un servicio que no merecía la pena calidad/precio.

Yo no apunté a Loki a ninguna actividad extra (piscina, clases de música…) porque no lo necesitaba, con el horario al que iba tenía bastante. Pero eso también se paga fuera de la mensualidad y supone un extra, evidentemente.

No dejaban entrar hasta la clase del peque. Esperabas a que lo lavaran o cambiaran el pañal o lo que fuera en la parte principal. Entiendo que esto es por tema de logística porque son muchos peques y tienen que tener cuidado para que nadie se vaya con quien no toca o simplemente salga corriendo. Pero aún así me hubiera gustado que esa “barrera” entre la parte de fuera para padre y la interior para niños estuviera más desdibujada.

Mi experiencia en el mundo de Mozart

A pesar de las cosas negativas repetiría la experiencia. Recomiendo absolutamente 100% este centro.

No estoy segura de si me habría sentido igual de apoyada y querida en otro centro. Es posible que muchos tengan este calor y simpatía, no lo dudo. Aún así sentí durante esos dos años que tenía una familia a la que acudir si tenía un problema.

Me he sentido bastante perdida en este primer año de colegio, las he echado mucho de menos. La adaptación de Loki al cole ha sido maravillosa y pese a los problemas que tuvimos con la plaza al final dimos a parar con un buen centro con buenos profesionales. Aún así de vez en cuando ve fotos de la guarde y pregunta por sus amigos de Mozart.

Si estás pensando en llevar a tu peque a este centro y tienes alguna duda puedes ponerte en contacto con ellas en redes sociales o puedes dejarme un comentario y te contaré lo que sea desde mi experiencia.

Yo solo puedo decir:

Gracias familia Mozart.

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Una publicación compartida por Lucy chibimundo (@chibimundo) el 4 de Jun de 2019 a las 1:56 PDT


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