Los arquimedianos rombicuboctaedros son los sólidos por excelencia para los relojes solares: 18 caras cuadradas y 8 caras de triangularos equiláteros. Se atribuye al matemático e instrumentista Michiel Coignet (1549-1623) de Amberes los primeros diseños que después se extenderían por toda Europa.
A la abadía cisterciense del Mont Sainte-Odile fue a parar en 1935 el reloj de la abadía de Neubourg, casi destruida durante la Revolución y situada también en Alsacia medio grado más al Norte. El cuadrante se construyó en el siglo XVIII pues lleva los escudos del abad del momento.

El conjunto muestra 24 relojes solares: las caras superior e inferior sirven de soportes. El reloj principal se orienta al Sur e incluye las hipérbolas de las estaciones. Solo le falta uno de los gnomon y todos ellos están orientados según el eje del mundo.

Se señalan las horas itálicas, babilónicas y en distintas ciudades y países, incluyendo Madrid y Santiago de Compostela en la cara Oeste.
El emplazamiento de Mont Sainte-Odile -encaramado sobre una roca de los Vosgos y dominándole valle- es digno de recogimiento. El reloj lleva inequívocas inscripciones para la meditación:
Aspicis Umbra Fugas nostras ut Temperet Horas
(Observa como la huidiza sombra marca las horas)
Umbras umbra regit. Pulvit et umbra sumus.
(Una sombra gobierna las sombras. Somos polvo y sombra)
El rombicuboctaedro quizá sea el sólido más usado para los relojes solares múltiples pero prácticamente se han utilizado todos los poliedros regulares y arquimedianos:
47 Poliedros en la gnomónicaDescarga