
El robobo de la jojoya (Álvaro Sáenz de Heredia, 1991. España): indescriptible y lamentable subproducto, conato de comedia absurda a medida del, en su momento (a Josema Yuste se le vio hace poco en La que se avecina, mientras que al otro le he perdido la pista), magnífico dúo cómico Martes y Trece, ya desaparecido, y presentando un sentido del humor vergonzoso y por supuesto ya completamente anacrónico. Continuos toques de inexistente humor- aunque alguno se salva, como el de los apellidos vascos por la megafonía del centro comercial- ponen el broche a una de las peores películas españolas de la historia.


