Las reformas de viviendas en edificios muy antiguos, esos que están en el centro de las ciudades y que muchos corresponden al siglo pasado, son de las que más me gustan. Son como una caja de sorpresas, cuando te pones a buscar puedes encontrar verdaderas maravillas. Suelen tener altos techos y grandes ventanales, de los suelos para que hablar. El apartamento que vemos hoy, además ha mantenido las columnas de hierro y las puertas típicas de la época modernista. Me gustan los colores tan vivos que han aplicado en la pared del salón o en el baño que rompen la armonía de los más neutros marcando un estilo fresco y actual. En esta reforma han conseguido una de las mezclas más agradecidas y así mantener el sabor de lo antiguo. Mi Casa