
La crisis alcanzó su punto álgido el pasado martes. Estaba yo repantigado en el sofá, mirando el techo y esperando que me cayera la inspiración divina para escribir una entrada brillante. Como la musa no aparecía, pensé que la solución a mi bloqueo creativo estaba en la cocina. Quizá necesitaba un café. O un vaso de agua. O saquear el armario de las galletas (sin gluten). Con un objetivo claro en mente, me levanté del sofá, recorrí el pasillo con paso firme y crucé el umbral de la puerta de la cocina.
Y entonces, la nada. Puf. Mi cerebro se reseteó por completo.
Me quedé plantado en el centro geométrico de la cocina, con los brazos colgando, mirando fijamente la puerta de la nevera sin saber qué demonios había ido a hacer allí. Me sentí exactamente igual que un personaje de Los Sims cuando el jugador le cancela la acción en el último segundo. ¿Había ido a tirar algo a la basura? ¿A comprobar si la lavadora había terminado? ¿A comer algo?
Me pasé un buen par de minutos abriendo y cerrando armarios al azar, esperando que algún objeto me diera una pista de mi misión original. Mamá Cangreja entró a por agua, me vio allí pasmado sosteniendo un paquete de arroz con cara de confusión y ni siquiera preguntó. Ya me conoce. Me dio un par de palmaditas compasivas en el hombro y se fue.
Derrotado y sin inspiración, volví al salón. Y os juro que fue exactamente en el instante en el que mis posaderas volvieron a hacer contacto con el cojín del sofá cuando mi cerebro, con la crueldad que le caracteriza, hizo "clic" y recuperó el archivo perdido: el café. Quería un café.
He leído por ahí que la ciencia lo llama el "efecto umbral", y dice que al cruzar una puerta nuestro cerebro entiende que cambiamos de escenario y borra la memoria a corto plazo para dejar espacio a cosas nuevas. Yo creo que es simplemente que mi memoria RAM ya no da para más y tengo demasiadas pestañas abiertas en la cabeza. Así que no, hoy no tengo una gran historia que contaros, básicamente porque dejé la idea en la cocina, crucé la puerta y se me olvidó traerla de vuelta. No obstante, dentro de poco si os podré contar una de las cosas que me tienen ocupado últimamente, pero aún no es el momento.
