Revista Salud y Bienestar

El sindrome del patito feo

Por Pedsocial @Pedsocial

El sindrome del patito feoEn la valoración del adolescente, incluso del escolar, los pediatras deben incluir consideraciones sobre la propia imagen.  En un excelente artículos de revisión sobre la obesidad que aparece en el número de dicembre de 2009 de Anales de Pediatría: Obesidad infantil: ansiedad y síntomas cognitivos y conductuales propios de los trastornos de alimentación, de  C. Calderón, M. Forns y V. Varea (Disponible en

http://www.elsevier.es/revistas/ctl_servlet?_f=7064&ip=88.8.242.214&articuloid=13145291&revistaid=37 )

el dato que destaca sobre todos los demás para todos los grupos es el de la insatisfacción corporal. El crecimiento y desarrollo no siempre resulta satisfactorio para el niño o adolescente por todo lo que contiene de disarmonías. El alargamiento de las extremidades o la aparición de los caracteres sexuales secundarios: vello, senos, etc., los cambios de la voz y, especialmente las modificaciones de la conformación de la cara, pueden bien no ser del agrado del niño o, no menos a menudo, de sus familiares quienes se lo acabarán transmitiendo la niño explícita o implícitamente.

Esta situación es la que queremos definir como el síndrome del patito feo, en referencia al popular cuento del ánade adoptado por una mamá pata que cuando crece acaba resultando un hermoso cisne. Entendemos que estos sentimientos de autopercepción como feo o fea, desgarbado y poco agraciado pueden llegar a afectar a la mitad de los/las adolescentes y que se manifiesta por preocupaciones o decepciones por su propia imagen:

La insatisfacción puede ser por su cara, por su piel, por su pelo, por su estatura, por la forma de su cuerpo o incluso por el propio olor corporal. Pero es la preocupación por su peso, la que suele ser más elaborada en preadolescentes y adolescentes. La apreciación del propio peso no es tan objetivable ni permite fáciles comparaciones al encontrarse a menudo más o menos disimulada por la vestimenta. La coincidencia ocasional del sobrepeso con personalidades más bien apacibles que resta conflictividad al problema y la todavía existente complacencia con la alimentación copiosa como signo de afluencia y bienestar, hacen del sobrepeso una preocupación tardía en las familias. Van a ser las dificultades para la adaptación a actividades deportivas a menudo lo que ponga de manifiesto la existencia de una discrepancia o exceso de peso. Al llega la adolescencia y una mayor preocupación por ofrecer una imagen de atractivo sexual, el sobrepeso cobre actualidad e importancia, especialmente en las mozas. La preocupación por la delgadez, en cambio, suele ser más bien de las familias que no de los propios niños o adolescentes.

Una buena parte de los trastornos de la conducta alimentaria tienen su origen en una percepción distorsionada de la propia imagen que pudo iniciarse por un rechazo a algún aspecto de la imagen desarrollada con el crecimiento.

El pediatra y el médico de familia deben conocer que la percepción de la propia imagen es una materia que requiere atención y que pueden precisarse explicaciones o la puesta en marcha de medidas correctoras, al objeto de evitar que una mala adaptación pueda determinar problemas de salud mental o física de a los adolescentes y jóvenes.

X. Allué (Editor)

(PS: Para la imagen que ilustra esta entrada de blog he preferido utilizar la del patito feo más mono que he encontrado en la Internet

:-)

 


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