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El talento que no se puede comprar con dinero – Crítica de “Le Mans ´66”

Publicado el 21 noviembre 2019 por Manuzapata @vivazapatanet
El talento que no se puede comprar con dinero – Crítica de “Le Mans ´66”

Hay un momento a siete mil revoluciones por minuto en el que todo desaparece. La máquina parece ingrávida y se desvanece y lo único que queda es un cuerpo moviéndose por el espacio y el tiempo. No hay palabras más certeras para describir la soledad del piloto dentro del angosto habitáculo de su coche ni para expresar qué se siente a trescientos cincuenta kilómetros por hora, cuando uno se encuentra cara a cara con su verdadero yo.

Esto podría dar a entender que esta película se centra en lo que ocurre en la pista. Nada más lejos de la realidad. Sin renunciar al vibrante latigazo de la velocidad hay mucho más detrás de esta cinta que hace de ella un acontecimiento dentro del cine sobre ruedas. Sus ramificaciones empresariales y mercadotécnicas muestran de manera igualmente estimulante las luchas por el poder dentro de una gran corporación como la Ford Motor Company y su enfrentamiento con el gigante italiano Ferrari. Dos miradas diametralmente opuestas en lo que atañe a la fabricación de turismos aunque también en lo referente a la alta competición. Y el atractivo indudable de narrar hechos reales, con figuras relevantes de la historia de la industria automovilística y del deporte a nivel mundial.

El talento que no se puede comprar con dinero – Crítica de “Le Mans ´66”

Este entramado se mueve en torno a dos tipos singulares, Carroll Shelby, el primer estadounidense en ganar las 24 horas de Le Mans, retirado prematuramente y reconvertido en jefe de equipo, y Ken Miles, un mecánico, ingeniero y piloto británico rebelde y mal mandado.

El talento que no se puede comprar con dinero – Crítica de “Le Mans ´66”

James Mangold, tras la excelente y crepuscular Logan, ha enfrentado la mastodóntica tarea de llevar adelante un circo de varias pistas que se mueve entre los despachos, los talleres, los boxes, los circuitos y, por último, en el entorno de las relaciones humanas para salir airoso, ya que ningún segmento desmerece del resto. Vamos a encontrarnos elementos de mitos directamente relacionados con esta temática como Las 24 horas de Le Mans, Grand Prix o Quinientas Millas, en ese sentido Christian Bale emula e incluso supera los emblemáticos trabajos de clásicos como James Garner, Steve McQueen y el enorme Paul Newman. Aunque lo que otorga un salto de calidad a este filme es ese toque que nos recuerda a Tucker, un hombre y su sueño.

El talento que no se puede comprar con dinero – Crítica de “Le Mans ´66”

El brutal uso del sonido y la espectacularidad del montaje (ojo a los Óscar) hacen que nos subamos literalmente en uno de aquellos monoplazas y experimentemos la velocidad como pocas veces. Algo que no es óbice para alcanzar un punto emotivo a través de un guion que habla de la amistad, la lealtad, la traición, el chauvinismo y, por supuesto, del talento que no se puede comprar con dinero. Matt Damon y, sobre todo, un Christian Bale que encarna algo muy parecido a su fama de niño malcriado en los rodajes, brillan por encima del resto. El galés nos brinda el mejor momento, uno cinematográficamente puro, capaz de resumir el filme sin palabras: Enzo Ferrari le mira desde el palco y levanta su sombrero y él asiente, devolviendo el saludo. Mágico.

El talento que no se puede comprar con dinero – Crítica de “Le Mans ´66”

Copyright del artículo © Manu Zapata Flamarique. Reservados todos los derechos

Copyright imágenes  © Chernin Entertainment, Twentieth Century Fox Cortesía de 20th Century Fox España  y Walt Disney Studios Motion Pictures. Reservados todos los derechos.

Le Mans ´66

Dirección: James Mangold

Guion: Jez Butterworth, John-Henry Butterworth y Jason Keller

Intérpretes: Christian Bale, Matt Damon, Caitriona Balfe

Música: Marco Beltrami y Buck Sanders

Fotografía: Phedon Papamichael

Montaje: Andrew Buckland, Michael McCusker y Dirk Westervelt

Duración: 152 min.

Estados Unidos, Francia, 2019  


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