Revista Cultura y Ocio

El trance del chamán: mito y realidad (I)

Por Selva Del Olvido
El trance del chamán: mito y realidad (I)
Retomo, con este post, la sección de religiones que he dejado un poco abandonada en las últimas semanas. Trataré por ello de resarcirme dedicando un par de post a un tema controvertido y muy de moda actualmente como es el chamanismo. Hace algunos años, cuando se hablaba de chamanismo entre el gran público la mayoría de la gente ni siquiera se hacía una idea de que era sobre lo que se estaba hablando. Sin embargo, la novedosa tendencia New Age y célebres obras como Las enseñanzas de don Juan de Carlos Castaneda han popularizado este elemento proporcionando, además, una visión distorsionada de él.
El trance del chamán: mito y realidad (I)
Lo primero que hemos de tener en cuenta es que cuando hablamos de chamanismo es que no nos encontramos ante una religión. El chamanismo es, en realidad, una serie de creencias en la posibilidad del contacto por parte de un ente especial, este sería el chamán, con los espíritus por medio de estados de conciencia alterados, es decir, mediante aquellos que denominamos trance. Este fenómeno ha podido ser identificado en culturas de todos los continentes . Aunque muchos autores piensan que mas que de chamanismo deberíamos hablar de chamanismos, en plural, respetando, de esta forma, la diversidad y originalidad de cada una de las manifestaciones de este fenómeno.
Pero ¿que es lo que caracteriza esta creencia y lo que la hace especial?. La base de esta práctica religiosa es la capacidad del individuo para entrar en trance, tal y como indicabamos. El chamán se caracteriza por poseer una serie de capacidades especiales desde joven. A ello hemos de añadir la formación que, normalmente, recibe de otro chamán, aunque esto no siempre es necesario. El joven suele pasar por una profunda experiencia traumática, que a veces incluye la automutilación o largos periodos de ayuno, tras lo cual recibe “sus poderes”. A partir de este momento el nuevo chamán, que puede ser hombre o mujer, tiene la capacidad de entrar en relación con los espíritus curando o provocando todo tipo de males. A esto hay que añadir su capacidad de guiar a las almas de los muertos y realizar exorcismos.El trance del chamán: mito y realidad (I)
A pesar de que se ha insistido mucho en la utilización de endógenos (sustancias alucinógenas), como es el caso del peyote, a la hora de alcanzar este trance, o al hecho de que el chamán padece trastornos mentales, estos dos puntos no son totalmente ciertos. Es verdad que algunas alteraciones, como por ejemplo la epilepsia, favorecen al joven neófito su camino hasta alcanzar su capacidad para comunicarse con los espíritus pero esto no siempre se produce y el chamán está lejos de ser un simple lunático ya que, en la mayoría de las ocasiones, se trata, en realidad, de personas capaces de entrar en trance sin el recurso a esas sustancias, mostrando, de esta manera, una capacidad y control mental poco comunes.
Por tanto, nos encontramos ante una serie de creencias que han sido tergiversadas en gran medida para adaptarlas a los gustos del público actual alejando, de esta manera, al común de la gente de un verdadero conocimiento del fenómeno. Más adelante seguiremos tratando este fascinante tema junto a controvertidas tesis a las que ha dado lugar, como la que han desarrollado Clottes y Lewis-Willians señalando que las pinturas rupestres no son más que una expresión gráfica de esta creencia primigenia.

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