En todos los casos, la crisis es un resultado del dinamismo de la acumulación. En el capitalismo el estancamiento prolongado es tan inconcebible como el crecimiento ilimitado. Por eso hay que interpretar a la crisis como una etapa y no como un período indefinido de paralización productiva. Las crisis existen porque están precedidas por fases de prosperidad. El supuesto de una “etapa final” del capitalismo es irreal. El capitalismo está más fuerte que nunca y lo acaba de confirmar el señor Emilio Botín en México, por eso tenemos que abrir los ojos y ver lo que está pasando; el 0.01% de la población mundial acumula toda la riqueza mientras que el 99.9% restante, o sea casi todos los demás, nos empobrecemos y nos hacemos cada día más esclavos y sumisos ante esos pocos que se han unido en un club privado llamado capital. Si a ellos les ha dado resultado la acumulación de capital, nosotros tenemos que acumular personas.
