
"Soy el hermano de XX. Soy el niño del que ella hablaba. Y soy el escritor del que ella nunca ha hablado. Tan solo mencionado. Mencionó mi cuaderno negro. Escribió sobre mí. Contó incluso conversaciones en casa. En familia. Cómo podía saber que sentada a nuestra mesa había una espía. Que había una espía en casa. Pues era ella, mi hermana. Tiene siete años más que yo. Ella observaba a mi madre, la nuestra, a mi padre, el nuestro, y a mí. No me importaba que mi hermana nos observara. A todos nosotros. Y que luego fuera por ahí a contarlo. Una vez, cuando tenía ocho años, la abuela me preguntó: ¿qué quieres hacer cuando seas mayor? Y le contesté: quiero morir. De mayor quiero morir. Quiero morir pronto. Y creo que a mi hermana le gustó muchísimo mi respuesta. Nos conocimos tarde, ella y yo. Más o menos cuando yo tenía ocho años". Poco a poco iré trayendo mis lecturas de verano. Hoy, por ejemplo, traigo a mi estantería virtual, El último de la estirpe. Esta vez estamos ante un libro de relatos, tengo que añadir además que no conocía a la autora, y sus títulos me han acompañado a lo largo de un mes ya que los iba leyendo poco a poco. Me encontré con una veintena de relatos, a veces extraños, otras superficiales, algunos como si solamente enfocasen una parte del relato completo o de la vida, que tenían un hilo conductor general basado en una sensación de tristeza. Cuando son tantos los relatos se corre el riesgo de caer en una enumeración, empezar diciendo que el primero es el que más me gustó y dar una sucesión de títulos que, en este caso, no tendrían mucho que aportar, ya que salvo las trabas que le pone la autora a los protagonistas, enfrentándolos a una realidad antipática, carece de valor la anécdota puntual de lo que en ellos suceda. el plan de vida de un niño es la muerte, vivir es una suerte de pesadilla y la soledad aparece en cada esquina. No siempre son fáciles, ni siquiera son siempre relatos que resulten atractivos, pero sus letras son en todos ellos una carga efectiva que actúa en contra del lector. Hay una belleza latente, no siempre apreciada pero siempre recogida una vez que finaliza la lectura, que deja una sensación desigual.No sé si me ha gustado. A veces pasa. Y vosotros, ¿con qué libro comenzáis la semana? Gracias.
