Revista Coaching

El vuelo de las gallinas

Por Carolus @n_maquiavelo
Esto está muy mal, no sé a dónde iremos a parar. Cada vez está todo peor y no hay quien lo arregle. Mi trabajo es una m… pero tal como está el patio…

El vuelo de las gallinas

Gallina

Y así sucesivamente. Seguro que le suena de haberlo oído por la calle, en los transportes públicos o tomando un cafelito. No sé si Usted es de los que lo dicen, lo escuchan o ambas cosas. Claro que la situación es mala, pero para comparar puede usted visitar una residencia de ancianos y verá un presente mucho peor, que seguramente será su futuro. Aprovechando la visita les puede preguntar por los tiempos en que estos ancianos les tocó vivir en su juventud: entonces la tesitura oscilaba entre jodida y muy jodida. 
¿Indignados o deprimidos? Quejicas, eso es los que somos. Cualquier superviviente de un campo de prisioneros, de concentración, gulag comunista, catástrofe, etc. le puede explicar que quejarse no le salvó el pellejo, sino aceptar lo que había, apretar los dientes y tirar para adelante haciendo de tripas corazón. Camina o revienta, como decía el Lute.  

El vuelo de las gallinas

Águila real


Dejar de quejarse es hacerse más duro, es madurar, es convertirse en adulto. Y esta sociedad se queja de todo, como niños consentidos a los que se les acabó el chollo. Ya llevamos unos cuantos años inmersos en la crisis económica (en la moral bastantes más) y algo deberíamos haber aprendido. ¿Nota usted que la sociedad ha madurado? Pues eso, cuando dejemos de ser niños y actuemos como adultos tal vez se empiece a ver la luz.
Menos gallinas y más águilas, para volar más alto.

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