Revista Psicología

Emociones Primarias y Secundarias

Por Centro Psiconet

Como hemos visto previamente, en el caso de las emociones podemos diferenciar entre las que son innatas y las que son aprendidas. Esta diferencia se puede identificar con los términos de emociones primarias y emociones secundarias.

Las emociones primarias son respuestas simples, fundamentales para el funcionamiento humano y que normalmente están relacionadas con la supervivencia. Llegan con rapidez y se van con prontitud. Son una reacción a algo que está ocurriendo ahora mismo, y cuando la situación que las ha producido se afronta o desaparece, la emoción se desvanece.
Cuando escuchamos un fuerte sonido o una explosión, generalmente nos agachamos o escapamos. En esta situación nuestro cuerpo reacciona a una emoción primaria: miedo, para protegerse de la amenaza que ha percibido.
Es también el caso del enfado frente al agravio, la tristeza ante la pérdida…
Las emociones secundarias se llaman así porque no están necesariamente relacionadas con una respuesta adaptativa y generalmente surgen a partir de pensamientos automáticos, juicios o suposiciones. Generalmente son respuestas aprendidas de nuestro entorno, y se consolidan en nosotros a través de las experiencias que vivimos y de la imitación de nuestro círculo más cercano.

Emociones Primarias y Secundarias

Estas emociones nos descontrolan la mayoría de las veces, y debido a la gran cantidad de pensamientos negativos que llevan asociados, suelen duran mucho más.
Por ejemplo, te puedes sentir triste, pero este sentimiento puede estar en el fondo encubriendo un sentimiento más básico de enfado.
Normalmente las emociones surgen a partir de las interpretaciones que hacemos de lo que percibimos. Por ello, dependiendo de la situación y de la interpretación que yo haga de la misma, surgirán determinadas emociones que harán que sienta la necesidad de echar a correr, de romper algo, de abrazar a alguien…
Así, si yo determinado suceso lo interpreto como amenazante, la emoción que surgirá en mi será la de miedo, y la conducta que lleve a cabo estará relacionada con esa emoción.

Pero, también, en ocasiones, los pensamientos surgen a partir de las emociones. La interpretación que hacemos de las emociones que sentimos hace que veamos las cosas de una manera u otra, y que actuemos de una manera o de otra. Por ejemplo, una persona con un estado de ánimo muy bajo, piensa que no vale para nada, cree que no tiene energía suficiente para hacer las cosas y por lo tanto se queda en su casa. A la vez, quedarse en su casa incrementa la sensación terrible de que uno efectivamente no sirve para nada y está indefenso, lo cual contribuye a un empeoramiento del estado de ánimo.

Lo que explica en gran medida nuestras variaciones en el estado de ánimo son las interpretaciones que hacemos de los sucesos.

La entrada Emociones Primarias y Secundarias se publicó primero en Centro de Psicología Psiconet.


Volver a la Portada de Logo Paperblog