Revista Gente

Encuentros con Sinatra #1: "Where are you" (1957)

Publicado el 26 marzo 2018 por Marcoscallau

Encuentros Sinatra

"Where are you" se grabó en 1957 y el fotógrafo Allan Grant estuvo en el estudio, tomando varias instantáneas de Sinatra. Una de ellas sirvió de modelo para el pintor que realizó la portada.


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La historia de la música debería conservar intacto en la memoria el año 1957. No, únicamente, porque se trate de uno de los momentos más fundamentales en la producción musical de Frank Sinatra. Es que en 1957, la potente discográfica Capitol Records decidió apostar definitivamente por los discos en sonido estéreo, incorporando además en sus plantillas a dos nuevos arreglistas que contribuirían a hacer de la carrera de Frank Sinatra un acontecimiento musical del siglo XX. Ellos fueron Billy May y Gordon Jenkins. Los primeros dos álbumes grabados por Frank Sinatra en 1957, en estéreo, para el sello Capitol, fueron "Where are you?" y "Come fly with me", por este orden.
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Gordon Jenkins


Entre abril y mayo de 1957 se produjeron las sesiones de grabación para "Where are you?", primera colaboración entre Sinatra y Jenkins. Al comprobar el resultado final de este álbum, nadie lo diría, pues el trabajo del arreglista parece preparado a medida para despertar una profunda melancolía que, si bien ya habitaba en la voz del cantante, se vio estimulada y acentuada por las partituras de Gordon Jenkins, hasta sus últimas consecuencias. Podía ser primavera en las calles de Hollywood pero en el estudio de grabación, en las sesiones de "Where are you?", Sinatra y Jenkins estaban interpretando un íntimo concierto para el otoño. La voz de Sinatra será aquí más solitaria que nunca.
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Al igual que el músico Bernard Hermann, Gordon Jenkins basaba sus orquestaciones en los instrumentos de cuerda. Pero, en contrapunto a la oscuridad de Hermann, Jenkins prefería el brillo de los instrumentos agudos, la dulzura de las violas y los violines, apoyadas por una sección de maderas, trompas y percusión de láminas para inyectar en las canciones un inconfundible sabor otoñal, nocturno, solitario y reflexivo. Sinatra no tardaría en captar la extraordinaria sensibilidad de Gordon Jenkins y según sus propias palabras, durante las grabaciones de "Where are you?", quedaría asombrado por su trabajo. Un asombro mutuo, pues en más de una ocasión Jenkins destacó el magnetismo de Sinatra en el estudio y cómo siempre deseaba tenerlo enfrente, para observarlo, para no perderlo de vista. De alguna manera, sin hablar, había una conexión entre ellos que cualquier espectador en el estudio podía captar fácilmente. En una ocasión, Sinatra explicó: "Con Gordon Jenkins, todo tiene una belleza tan simple que me parece estar de nuevo en el útero". Y aquel que escuche atentamente "Where are you?" sentirá efectivamente que estas palabras del cantante hacia el trabajo del arreglista no son una casualidad. Pues Sinatra suena puro y extremadamente íntimo, como si todas las letras que nos cuentan las canciones estén extraídas de sus vivencias, sean parte de su más secreta intimidad. Pero esta simplicidad que Sinatra percibe en la belleza de las composiciones de Jenkins es la sencillez del arduo esfuerzo. Gordon Jenkins trabajaba en cada canción no menos de cuatro días. Era un perfeccionista. Le gustaba volver una y otra vez sobre ella, cambiar un acorde, una nota, el pequeño detalle de un silencio; nimios cambios que nadie notaría pero que suponen la receta para firmar un arreglo perfecto. Probablemente, esa meditación, esa reflexión de cada tema, era lo que finalmente fascinó a Sinatra que, según dijo en una entrevista para la radio, "creía que podía dejar a Gordon Jenkins trabajando solo, trabajando por su cuenta. Aunque admitía cualquier sugerencia que le proponía, no le hacía ninguna falta". Según Buddy Collette, "Cuando Frank cantaba con Gordon, aparecía un Frank completamente nuevo". Y esto se puede comprobar perfectamente en "Where are you?" o en el que fue su segunda colaboración, "No one cares", una suerte de continuación a este o definitivamente en la consagración entre los dos músicos: "September of my years" (1965)
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El disco comienza con la canción que le da título, "Where are you?" y ya en la primera palabra que pronuncia Sinatra, el primer "where...", percibimos que es un Sinatra elevado a la máxima potencia, como nunca antes lo habíamos escuchado. Y no solo es que se trate del primer disco en estéreo de su discografía. Es que, como hemos dicho, Gordon Jenkins acentúa esa melancolía que siempre poseyó la voz de Frank. Existen en el tema compuesto por Harold Adamson y Jimmy McHugh numerosos detalles y diversos colores en la melodía que es necesario destacar pues se trata de una grabación histórica dentro de la amplia discografía de Sinatra. No es solo cómo ataca desde el principio esta letra desolada. Es, cómo maneja la respiración y el tempo y cómo inflexiona cada palabra que, dentro del texto, tiene especial relevancia. Vemos en el último "where are you" del segundo verso cómo une la palabra "you" con el tercer verso y con la frase/pregunta (desesperada) "where is my heart" seguida de "where is the dream we started". Tras esta primera estrofa, da comienzo la segunda cuarteta donde la música juega con la voz en una réplica constante y matemática. Comienza esta estrofa con "when we said goodbye love"; responde la cuerda y continúa la voz, "what had we to gain". De nuevo en el segundo verso: "when I gave you my love", respuesta de la cuerda y "was it all in vain". En la palabra "vain" Sinatra vuelve a repetir lo que hizo en la primera estrofa con "you": la une con la primera palabra del tercer verso, "all", ampliando la voz y continuando el verso, sin pausa para respirar y manteniendo la nota, con "must I go on pretending", marcando dramáticamente la transición entre "go" y "on", a la manera clásica. Esta segunda estrofa, termina desde lo íntimo, con una pregunta irónica: "where is my happy ending, where are you", donde Sinatra, esta vez, empequeñece su voz, para indicar abandono, para señalar que, efectivamente, nos está cantando/hablando desde su sentimiento más personal e íntimo. No hay aquí interludio musical porque tampoco hace falta. La música ha cumplido a la perfección su papel de réplica a la voz que, con Jenkins, además de ser respuesta, también es envoltura para otorgar a la canción el ambiente adecuado que siempre deriva a otoño. Así que Sinatra ataca directamente el final de la canción. Es la última estrofa donde recupera el primer verso de la anterior pero, esta vez, ampliando la voz tan ostentosamente que podemos fácilmente escuchar el eco de la sala de grabación. Es un final espléndido, brillante, limpio donde la voz alcanza su mayor amplitud para terminar, de nuevo, en un registro íntimo que deja en el aire la reiterada pregunta "Where are you". Verdaderamente no podíamos imaginar para este LP tan redondo, un comienzo más sensacional. No solo es un día gris de otoño con fuerte viento. Además, es una profunda soledad, la que abate al caminante en este paisaje que ya ha comenzado a dibujarse entre las cuerdas de Gordon Jenkins y la profunda oscuridad donde nace a voz de Frank. Él lo canta porque él lo sabe porque él lo ha vivido. Una vez más. 
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Matt Dennis y Tom Addair compusieron en 1941 "The night we called it a day", un estándar de jazz que supuso la primera grabación en solitario de Frank Sinatra que, en 1942, estuvo acompañado por Axel Stordahl. Era una de las baladas de jazz preferidas del cantante, lo que provocó que volviera a grabarla para Columbia en 1947. Son destacables las versiones que de ella grabaron Doris Day, Chet Baker y Carmen McRae y recientemente, la que grabó en 2001 Diana Krall y en 2015 Bob Dylan. Pero Sinatra la volvió a grabar en 1957 y fue el segundo tema de "Where are you". Por supuesto, con el brillante arreglo compuesto para esta canción por Gordon Jenkins, la de 1957 es la mejor grabación de Sinatra y en consecuencia, la mejor que se ha registrado de la canción compuesta por Dennis y Addair. Violines y violas subrayan un potente comienzo que sitúan al oyente, claramente, ante un paisaje ventoso de otoño. Imaginamos a un solitario o al mismo Sinatra, contra una ventana cerrada, observando con la mirada, más o menos perdida, la tormenta de aire que se desarrolla en el exterior. Un robusto árbol que, agitado por el viento, deja escapar sus hoja secas que son arrastradas, atrapadas, suspendidas, contra un fondo gris oscuro, un cielo cerrado que, de un momento a otro, dejará escapar las primeras gotas de lluvia. Pronto anochece. y surge la voz "There was a moon out in space...but a cloud drifted over its face..." La voz de Sinatra es especialmente oscura aquí y cuando, por primera vez, canta el estribillo "the night we called it a day" está acompañado por el eco de un piano lejano que se mezcla con la presencia, esta vez sí, de una suave percusión de escobillas. Surge la segunda estrofa con Frank ascendiendo desde las profundas notas del estribillo hasta las esferas del universo y así canta, acompañado por una flauta travesera, "I heard the song of the spheres" con un "of" amplísimo que asciende hasta fundirse con la palabra "out" y finalmente quedar libre en el firmamento. Libre, por poco tiempo, pues súbitamente desciende de nuevo a la melancolía y canta, de manera casi introspectiva, "like a minor lament in my ears", de nuevo desde el espacio íntimo para regresar al estribillo que es el título de la canción. En este punto podríamos destacar una tercera estrofa, porque se trata de una asombrosa creación de Sinatra. Suavemente, a través de la oscuridad nos va guiando la voz de Sinatra, otra vez desde su ámbito más personal: "soft through the dark..." y ahora canta "el ululuar de un búho en el cielo" enlazando todas las palabras y con una expresión cerrada, empequeñeciendo la voz para llegar ahora a "sad though his song...no bluer was he than I" donde es necesario prestar atención a la inflexión que marca para la palabra "sad", un tono cercano a la desgana y un descenso paulatino, casí imperceptible, que se pierde al fundirse con las palabras siguientes "...though his song". Estamos ante la parte más angustiosa de la canción. Sinatra canta cómo desaparece la luna y las estrellas pero, sin embargo, no llega el amanecer. Sinatra canta a este vacío y lo percibimos en su voz que también parece vacía. De esta manera llegamos al final donde, de nuevo, Sinatra nos va a sorprender con un gran crescendo, ampliando la voz en dos ocasiones, pero más marcada en la segunda, en la palabra "say" y en el último "night" de "There wasn't a thing left to say...the night we called it a day". Mención especial queda para el final, ese  "...a day" donde Sinatra se vuelve a recrear en la oscuridad y nos deja ahí. Ese es el final. No queda solución. No ha llegado el amanecer.                
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                                          "I cover the waterfront" (Johnny Green y Edward Heyman, letra) es un clásico que desde 1933 fue interpretado brillantemente por Billie Holiday, Louis Arsmtrong, Nat King Cole, Ella Fitzgerald, Sarah Vaughan o John Lee Hooker y está inspirado en la novela homónima escrita por Max Miller que fue un éxito de ventas en 1932. La creación Sinatra/Jenkins de nuevo nos lleva al otoño pero esta vez a un otoño marítimo y por tanto siento la obligación de desgranar convenientemente otra joya del LP "Where are you". Gordon compone una introducción mágica y hechizante para esta canción, con harpas, trombones de fondo y mucha cuerda, que pretende recrear el oleaje de un mar en tormenta mientras Frank intenta imponer su voz para cantar la primera estrofa. Ya en la segunda estrofa, el oleaje parece calmarse y la canción recupera un acompañamiento de cuerda más habitual. El cantante nos cuenta que está vigilando el horizonte en busca de su amor bajo un cielo sin estrellas.Es la tercera estrofa la que considero más interesante porque Sinatra combina, de nuevo, los tonos más graves y cerrados con los más amplios. De nuevo vuelve a preguntar "Where are you...are you forgetting" y termina abatido: "do you remember? And will you return?". Aquí sí, al finalizar la cuarta estrofa, al fin escuchamos un interludio musical. Un crescendo de violines y violas que repiten la melodía principal y terminan con un arpa para dejar en soledad, finalmente, a Sinatra formular su último deseo, "for the one I love must soon come back to me" al que responde la orquesta con los violines para poner el broche final. 
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"Maybe you'll be there" es la cuarta canción de este LP y merece un capítulo aparte. Este tema compuesto en 1947 por Rube Bloom con letra de Sammy Gallop, supuso el primer éxito de Gordon Jenkins con su orquesta, alcanzando en junio de 1947 ser el más vendido en la lista de éxitos del año donde se mantuvo treinta semanas. En esa primera versión, el vocalista fue el pianista Charles La Vere. Es necesario detenerse en esta versión original pues, aunque cuenta con unos coros que posteriormente desparecerán y el ritmo se adapta a la época (finales de los cuarenta), para la versión con Sinatra de 1957 Gordon Jenkins recupera parte de la composición de 1947. La canción nos cuenta el deambular de un hombre solitario entre el torrente urbano de una muchedumbre. Desde el brillante comienzo, creo que la composición de Gordon Jenkins es una pieza de culto, una obra maestra. Ralentiza marcadamente la composición original que compuso para su éxito de 1947 y crea una base más sólida con algunos instrumentos graves de cuerda, como el vilonchelo, para adaptarse a la potente voz de Sinatra. Voz que aquí parece sonar desde la ensoñación. La ensoñación de ese caminante perdido que, entre la muchedumbre, cree ver a su añorada amada. Después del primer "maybe you'll be there", Jenkins introduce dos instrumentos solistas, un violín y una viola, que acompañan a la voz del cantante mientras este cuenta que "sale a pasear después de medianoche" (I go out walking after midnight...) y continúa "along the lonely thoroughfare..." donde Sinatra marca especialmente con una grave inflexión las palabras "along" y "lonely" alargando acentuadamente esta última. "No es ni la hora ni el lugar para buscarte pero quizá estés ahí", acaba la segunda estrofa. Sinatra continuará marcando especialmente las palabras que coinciden con las notas más graves. En la estrofa final de la canción, Gordon Jenkins vuelve a introducir un violín solista que suena extremadamente melancólico, interpretado por Felix Slatkin y que acompaña a Sinatra mientras prácticamente implora: "Someday if all my prayers are answered...I'll hear a footstep on the stair...", una frase que nos recuerda a la ensoñación de los pasos en el hall, en la próxima canción del disco, "Laura"; "with anxious heart I'll hurry to the door..." vuelven todos los instrumentos y ya nos conducen hasta un final soberbio, remarcado por violines y violas que dejan un broche perfecto. Como he dicho anteriormente, sin duda, esta es una de las canciones del disco.

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Escena de la película "Laura". Dana Andrews, como detective Mark MacPherson, contempla el retrato de Laura (Gene Tierney)

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Y respecto a una de las frases de la anterior canción "escucharé unos pasos en las escaleras..." hemos comparado la ensoñación de creer escuchar esos pasos de la amada con una de las canciones que, por excelencia, pertenecen al ámbito de los sueños: "Laura". Es el quinto tema de "Where are you" y uno de los grandes clásicos del cine negro, procedente de la película homónima que Otto Preminger dirigió en 1944 y fue protagonizada por la inmortal Gene Tierney. Para la obra maestra de Preminger, David Raksin escribió una partitura soberbia y una de las bandas sonoras más recordadas y más brillantes de la historia del cine. Dentro de aquella banda sonora, el tema principal fue rescatado por Johnny Mercer quien le agregó una preciosa letra, acorde con la ensoñación a la que invitaba Gene Tierney en la película, esa mujer etérea que es parte realidad y parte sueño y que, aun siendo un cadáver, conquista el corazón de varios hombres, entre ellos, el del investigador privado que estudia su muerte, Dana Andrews. El tema se convirtió en un clásico del jazz y ha sido grabado en más de 400 ocasiones. Frank Sinatra la había grabado ya para Columbia pero es en 1957 cuando la melodía, realmente, recobra toda su esencia y capta toda la magia del personaje de Laura en la película. Estamos ante otra creación magistral de Gordon Jenkins y es a partir de esta canción que, definitivamente, el álbum "Where are you" determina un carácter decididamente otoñal. En la introducción para "Laura", aunque está basada en la cuerda, Gordon también introduce instrumentos de viento. En concreto, comenzarán los chelos y los instrumentos graves de cuerda, continuando el viento, en un tono más bajo, para terminar en un crescendo, los violines. Son tres introducciones que repiten la melodía principal y que, tras el crescendo de los violines, se apaga. La orquesta se reduce a un solo trombón que, desde la lejanía, repite una nota de manera acompasada, como si fuera un eco que repite el nombre de Laura, como si esperara la voz de Sinatra,. Y definitivamente, como llegada desde la niebla, surge la voz pronunciando el nombre de Laura y continuando "...is the face in the misty light". La frase que continúa es la mencionada anteriormente: "footsteps that you her down the hall..." y vemos que la orquesta, cuando el cantante pronuncia "footsteps" imita el sonido de los pasos con un pizzicato de los violines. Tras esta frase, Jenkins introduce una melodía complementaria que juega con la principal y Sinatra continúa con el texto, "the laugh that floats on a summer night...". Al final de la primera estrofa es necesario destacar la palabra "recall" y que en ella Sinatra sube el tono y amplía la voz hasta la primera palabra de la segunda estrofa, "and" y continúa "...you see Laura"; tras pronunciar de nuevo el nombre de la protagonista, los violines parecen imitar precisamente a Sinatra. La letra sigue "on a train that is passing through" y de nuevo responde la orquesta, imitando el ritmo de un tren relajado y procedente de un sueño, con unos instrumentos lejanos de viento, unos clarinetes. "Those eyes (surgen los trombones) how familiar they seem". Llegamos así a las últimas dos frases que sentencian la canción: "She gave your very first kiss to you.." y todo crece para llegar a una explosión final donde Sinatra, de nuevo en un estilo muy cercano al canto clásico, con gran amplitud vocal, pronuncia la última frase: "That was Laura...but she's only a dream" y la orquesta repite la melodía principal hasta el final, donde podemos escuchar una campana que bien podría marcar el despertar, el final del sueño. Esta versión de "Laura" es mi preferida y repito que es una de las canciones más recurrentes del jazz. A menudo es fácil encontrar versiones exóticas con ritmos cálidos y latinos, cercanos incluso al bolero que deben aludir de esta manera al origen latino del nombre de la canción. Así la grabó, por ejemplo, Matt Monro. Pero creo que "Laura", ciñéndonos a la melodía de Raksin y a la película de Preminger, debe sonar como esta versión que Sinatra y Jenkins firmaron en 1957. Porque Laura es la ensoñación, a través de una luz brumosa. Recordemos esa escena de la película en la que el detective Mark McPherson (Dana Andrews) deambula por la habitación de Laura (Gene Tierney) para encontrar pistas que le ayuden a esclarecer las causas de su asesinato. Mark (Dana), que ya anda enamorado de Laura (Gene) por lo que le han contado sus admiradores, ente ellos, Waldo Lydecker (brillante Clifton Webb), se queda embobado viendo un gran retrato al óleo que preside la habitación y donde está retratada Laura, de manera muy realista. Como está muy cansado por la investigación, ante la visión del retrato, se queda dormido en un sillón. Cuando el detective despierta, Laura está frente a él, en pie y junto al retrato. Laura está viva. Esta ensoñación que Gene Tierney encarna ante el espectador desde la gran pantalla es la ensoñación que Gordon Jenkins ha diseñado con su partitura para que Sinatra la rubrique con su voz. Mientras escuchamos esta versión de 1957, podemos imaginar los ojos de Gene Tierney, en ese tren que marcha, tan fugaz que nos hace dudar si ha sido realidad o sueño. Sinatra canta a la mujer etérea, presente y no presente; a aquella a la que amó, hace tanto tiempo, que desde el presente ya resulta un sueño. Después de todo, ya lo dice la última frase de la canción: "Esta fue Laura. Tan solo un sueño". 
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"Lonely town". Frank Sinatra con esta grabación se saca una espinita que llevaba clavada desde 1949. Este tema pertenece a la banda sonora de "On the town", famoso musical dirigido por Gene Kelly y Stanley Donen donde Sinatra compartía protagonismo marinero con el propio Kelly y con Jules Munshin. Sinatra estuvo a punto de abandonar el rodaje y no completarlo. De toda la partitura que Leonard Bernstein escribió para este musical, la canción que más necesitaba cantar era "Lonely town" una balada de desamor donde podría mostrar sus aptitudes vocales pues no había en el repertorio de la película ninguna canción donde Frank pudiera lucirse. En la versión final de la película, el número de "Lonely town" se eliminó. Así que el cantante emplea "Where are you" para poder grabar, al fin, esta canción que nos traslada a la ciudad de Nueva York, eso sí, como una ciudad solitaria pues, de nuevo, el cantante ha perdido a su amada. Es cierto que para este tema, Gordon Jenkins, consciente de la partitura de Bernstein, intenta  emular un musical. De ahi el comienzo del viento y de los violines en un rápido crescendo que acompaña el primer "New York, New York" de Sinatra y que nos remite, inevitablemente, al primer número de la película, cuando los tres marineros desembarcan en la ciudad. Injustamente olvidada, creo que estamos ante una de las baladas más interesantes, vocalmente hablando, de las que grabó Sinatra.
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Al respecto de estas dos últimas canciones, Gordon Jenkins declaró en una ocasión: "No lo conozco demasiado bien ni creo que nadie lo conozca. Es posible que sea su arreglista preferido para algunas cosas, para eso que él llama "wood songs", canciones como "Laura" o "Lonely town" donde quiere establecer un carácter parecido al del álbum "September of my years". Pues bie, Sinatra volvió a grabar, en directo para su show de televisión "Lonely town" en 1960:

"Autumn leaves". Si hemos hablado durante el resto de canciones anteriores del carácter otoñal del álbum "Where are you?" definitivamente llegamos al momento más crucial en este sentido. Aunque creo que los arreglos tristes de Gordon Jenkins tienen siempre un inconfundible fondo otoñal, la huella imborrable del paso del tiempo, en "Autumn leaves", especialmente, despliega todos sus recursos artísticos para dibujar un ambiente donde no hacen falta los colores ni los trazos maestros de un dibujante. Simplemente, escuchando el arreglo que Jenkins crea para la canción de Kosma/Prevert, aparecen los ocres, los marrones, el profundo verde, el paso del tiempo y las hojas muertas en una danza interminable a merced de ese viento que casi podemos sentir. Solo con la música. La introducción musical en este tema es magistral y tiene una duración de 44 segundos verdaderamente brillantes que nos sitúan ante un paisaje inconfundible. Pero es cuando Sinatra comienza a desgranar la letra que surge el viento. Los violines mantienen una tensión con notas largas y agudas mientras él canta la primera estrofa  y a cada frase, responde el viento arrastrando las hojas muertas. El viento que es interpretado por, evidentemente, un instrumento de viento que es un un fagot. Y cuando Sinatra comienza la segunda estrofa "I see your lips..." los violines comienzan a llevar la melodía principal acompañando a la voz con un ritmo algo menos lento, marcado por pizzicato. La canción es corta, pues no se repite ninguna estrofa de la letra pero por ello, todavía resulta más interesante. En versión reducida, desprovista de la grandilocuencia de Jenkins, la versión que Sinatra ofrece de "Autumn leaves" continúa siendo mágica:

"I'm a fool to want you" es una de las canciones en las que Sinatra aparece como compositor junto a Jack Wolf y Joel Herron. Papel que desarrolló escribiendo la letra. Era muy difícil superar la versión que el propio Sinatra grabó el 27 de marzo de 1951 en Nueva York, junto a los Ray Charles singers y con arreglos de Axel Stordahl. Pero creo que en 1957, en esta nueva versión con arreglos de Gordon Jenkins, consigue un resultado mucho más moderno y más adecuado. En la de 1951, un Frank Sinatra abatido, por su situación personal y la mala racha que atraviesa su carrera, traslada todo ese hastío a una voz grave,  profunda y oscura. Sin embargo, tiene reservado un final demasiado operístico y llamativo contrario al tono derrotista que ha llevado hasta entonces la canción. Esto no ocurre en la versión de 1957 ya que Sinatra realiza el crescendo justo en el verso anterior al final. De esta manera termina la canción de manera íntima, remarcando la soledad que le ha acompañado a lo largo de todo el texto de la canción. Así pues, creo que la de 1957 es mucho mejor.

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Hablando de otoño... En 1957 Bing Crosby y Frank Sinatra compartieron este dueto en televisión interpretando "September song"


"I think of you": Ya escribí hace unas semanas una entrada dedicada a esta maravillosa canción, otra de las baladas del disco, que está basada en el concierto Nº2 para piano de Serguéi Rajmáninov y por no repetir pueden leer (y escuchar) el resultado aquí

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Otra fotografía de 1957 pero de otra esión de grabación que, suponemos, para un álbum más swing


"Where is the one" (Alec Wilder/Edwin Fincker) Es la única letra que podríamos considerar más positiva y la canción menos decadente del álbum. En momentos, parece un vals tristón y esto nos remite al álbum "All alone" que Sinatra grabaría otra vez con Jenkins en 1962 y cuyo título iba a ser "Come waltz with me". Pero de nuevo el paso del tiempo vuelve a estar presente en este tema con esta frase que desgrana Sinatra: "The lourney is long..." Esta preciosa canción fue estrenada en 1947 por Dick Haymes con la orquesta, precisamente, de Gordon Jenkins. Tanto el ritmo como el ambiente de esta canción parecen ajenos al tono que se le ha dado a todo el LP pero se deja escuchar de manera agradable.

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Como he dicho anteriormente, años más tarde (1965) Jenkins y Sinatra entraron al estudio de grabación para registrar el LP "September of my years" que puede ser considerado una continuación de este "Where are you". En la imagen vemos ese instante; en concreto, el rodaje de la grabación "It was a very good year".


"There's no you" De nuevo la negación, la "no presencia" de la mujer etérea. Y de nuevo estamos ante uno de los temazos del LP. Junto a "Maybe you'll be there" y "I think of you", este tema forma un trio excepcional que representan uno de los pilares fundamentales del LP siendo, además, canciones menos conocidas por el gran público. Desde la frase "I feel the autumn breeze" se instala la soledad del abandonado ante un paisaje de viento, árboles agitados y hojas arrastradas. De nuevo tenemos al fagot imitando el sonido del viento. Los ornamentos musicales de Gordon Jenkins aquí son interminables, acompañando expresiones tan contundentes y a la vez equívocas (equívoca como la presencia o no presencia de la amada), como "will'o'the'wisp" o "the lonely autumn trees". Sinatra había grabado anteriormente, en 1944, esta canción con arreglos de Axel Stordahl pero no tiene nada que ver con la joya que se presenta en este álbum.

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1957 sería un año redondo para Frank Sinatra. También rodó y grabó la banda sonora de la ya mítica "Pal Joey"


Para conlcluir tenemos el clásico de Bessie Smith "Baby won't you please come home" pasado por el filtro del abandono otoñal que transmite todo el disco. Es un temazo compuesto en 1919 por Charles Warfield y Clarence Williams que Sinatra aquí, con el minimalista arreglo de Jenkins (el más minimalista del álbum) utiliza para demostrar, una vez más, su amplitud vocal. Es un cierre magnífico para "Where are you" ya que el cantante pide a la musa que regrese a casa. Y aquí recupera un fragmento de la canción para terminar este medley de 1957 ante la atenta mirada de Crosby:

Comparto ahora la inauguración de un programa mensual que se titula "Encuentros con Sinatra" y que grabo junto a Antón García Fernández que nos habla desde Martin, Tennessee (USA). Esta primera sesión está dedicada al LP "Where are you". Compartiré aquí todos los programas, acompañándolos con guías de audición sobre el LP protagonista.

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