Revista Psicología

Entendiendo el concepto de TDAH

Por Psicoabreu Psicólogos Málaga Psicoabreu @psicoabreu

Entendiendo el origen del concepto de TDAH

El Trastorno de déficit de Atención con Hiperactividad (TDAH) es una de las clasificaciones diagnósticas con mayor interés en las últimas décadas, tanto para la comunidad de la salud mental como para la comunidad educativa. Hoy vamos a ver cómo se originó poco a poco este concepto a lo largo de la historia.

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Concepto de TDAH

Según el Instituto Nacional para la Salud Mental (National Institute of Mental Health –NIMH, Agencia de investigación biomédica dependiente del gobierno de EE.UU), “el TDAH se refiere a una familia de trastornos neurobiológicos crónicos relacionados, que interfieren con la capacidad de un individuo para regular el nivel de actividad (hiperactividad), inhibir la conducta (impulsividad) y prestar atención a las tareas (falta de atención) de la manera que es apropiada para su nivel de desarrollo”.

Se trata de un trastorno complejo, de etiología aún desconocida, con un patrón de comportamiento inadaptado de base neurológica, de inicio general en la infancia, con una sintomatología básica de carácter cognitivo-conductual en el que influyen diversos factores para su desarrollo. No obstante, el TDAH no ha estado exento de cierta controversia en su corto recorrido histórico.

Una mirada hacia atrás

El TDAH como concepto (entidad psiquiátrica) es relativamente moderno, pero no la presentación de este fenómeno. Es decir, existen descripciones de la sintomatología que caracteriza a este trastorno que son bastantes más antiguas. Veámos cómo fue surgiendo el origen del termino TDAH a continuación.

Crichton y su tratado «La atención y sus enfermedades»

Sir Alexander Crichton fue un médico del s.XVIII con gran interés por las enfermedades mentales. Dedicó en el 2º volumen de su tratado un capítulo a “la atención y sus enfermedades” (Crichton, 1798). Aquí hablaba de la atención y su relación con la capacidad de activar la voluntad, la memoria y el juicio. Como médico ofreció una explicación fisiológica a estos problemas de atención, donde podía deberse a una sensibilidad extraordinaria de los nervios que hacía que la atención fuera atraída de un estímulo a otro. Según esto, cuando una persona nace con esta dificultad, es evidente en la infancia y tiene efectos nocivos para el aprendizaje. Crichton también señalaba que con la edad, estas dificultades generalmente disminuían.

Frederic Still

Otra raíz histórica del TDAH fue el médico Sir George Frederic Still, un importante pediatra de la Inglaterra de Principios del s. XX. Fue médico, profesor y presidente del primer congreso internacional de pediatría. Still habló del “defecto del control moral” en una serie de casos clínicos en los que describió un comportamiento infantil caracterizado por la agresividad y la amoralidad. Para ello, usó adjetivos como: maldad, rebeldía, crueldad, deshonestidad, envidia, inmoralidad sexual, vicio y gratificación inmediata.

Salvando las distancias, hay quien sitúa a este autor como posible precedente de la categoría diagnóstica del TDAH con predominio impulsivo-hiperactivo. Sin embargo, da la impresión de que estos casos clínicos, si fueran hoy día analizados, podrían no ser considerados TDAH. En la actualidad, un buen diagnóstico diferencial sigue siendo un reto pues la comorbilidad del TDAH con otros cuadros clínicos es considerable.

La epidemia de la Encefalitis letárgica

Otro precedente histórico del TDAH es una epidemia Europea de enorme magnitud durante los 20’s: La epidemia de la “encefalitis letárgica”. Se extendió rápidamente, diezmando la población europea y produciendo importantes alteraciones en la regulación fisiológica del mecanismo del sueño y vigilia.

(Leer sobre el neurólogo vienés Constantin von Economo para más información)

Franz Kramer y Hans Pollnow

En 1932, Franz Kramer y Hans Pollnow eran dos médicos alemanes que hablaron de una “Enfermedad hiperkinética en la infancia” o “Síndrome de kramer-Pollnow” observada en general en los niños supervivientes de la epidemia. Según estos autores, los niños presentaban una gran variabilidad de problemas de conducta, inestabilidad emocional, déficits de atención, dificultades de aprendizaje, así como de coordinación motora.

Lo más importante es que establecieron una clara relación entre la hiperactividad y la enorme dificultad para fijar la atención en estos niños, y contemplaron por primera vez esta hiperactividad como síntoma de una patología de origen orgánico. Además, durante los años 30 siguientes, se empieza a observar bastante similitud entre el comportamiento del niño hiperactivo y el de los monos a los que se les había extirpado una porción del lóbulo frontal. En este contexto, es cuando surge el concepto de “daño/disfunción cerebral mínima” como posible causa de la hiperactividad patológica.

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El TDAH como diagnóstico clínico

Década de los 50

Tras todo este recorrido, desde Crichton hasta las secuelas de los niños supervivientes de la epidemia, llegamos a mediados del s. XX. Se empieza a asentar el concepto de escuela como institución social para la educación permanente y reglada desde la infancia. A medidados de la década de los 50, ya se hablaba extendidamente en las aulas del “Síndrome del niño hiperactivo”. En aquellos inicios, la dificultad que presentaban estos niños para estarse quietos era el principal síntoma observable.

El concepto de disfunción cerebral mínima ligado a la hiperactividad conlleva a que sea necesario el concretar en el manual Diagnóstico de los Trastornos Mentales (DSM) esta patología y se introduce el concepto de “Reacción hiperquinética de la infancia y la adolescencia” como categoría diagnóstica del DSM-II (1968).

Los 70’s

Por otra parte, en la década de los 70 el equipo de la psicóloga Virginia Douglas empezó a interesarse por perfilar las dificultades de estos niños señalando ciertos matices importantes y muy acertados, tal y como indican investigaciones más recientes. Por primera vez, se indica que no es que los niños sean incapaces de prestar atención, sino más bien les cuesta mantener la atención y apenas tienen control inhibitorio de la conducta. A partir de entonces, se centra el foco no en la hiperactividad, sino en el déficit atencional y la impulsividad.

Los 80’s

El DSM-III (1980) ya identifica la inatención como principal criterio diagnóstico, y surge por primera vez el término Trastorno de Déficit de Atención con Hiperactividad. Podían observarse dos subtipos:

  • Uno en el que solo presentaban síntomas de déficit de atención (TDA)
  • Otro subtipo en el que además de la inatención había síntomas de hiperactividad (TDAH)

En posteriores ediciones DSM (DSM-III-R, 1987; DSM-IV, 2000), el concepto se convierte en un puzle terminológico de diferentes subtipos según el predominio sintomático, incluyendo el TDAH subtipo mixto. No obstante, se sigue enfatizando el déficit de atención como eje central del trastorno y puede diagnosticarse como tal sin presencia de hiperactividad o impulsividad.

Los 90’s: Controversia para diagnosticar TDAH

La CIE-10 (1992) delimita que el niño para ser diagnosticado con TDAH necesita tener dificultades tanto en la capacidad de concentración, como en el nivel de actividad y/o impulsividad, no existiendo alternativa para diagnosticar a niños con problemas atencionales exclusivos. Como vemos, la controversia generada en el último medio siglo ha sido en parte debida a las diferencias de criterio de las clasificaciones norteamericana (DSM) y de la Organización Mundial de la Salud (CIE). Lo cual ha sido una de las razones que han dificultado el estudio de la incidencia y prevalencia de esta problemática.

El TDAH hoy en día

Existe una considerable preocupación en cuanto si estamos ante un trastorno o más bien una problemática social-educativa incapaz por limitaciones de su formato de atender a la “diversidad cognitiva funcional” de los niños. Es decir, existe la sensata preocupación de que desde una perspectiva adulta estemos patologizando la infancia, dictaminando cómo debe comportarse un niño convenientemente para la paz mental de los adultos que están a su cargo.

Esto trae a su vez angustia a las familias que no saben cómo actuar y ayudar sus hijos para que prosperen y formen parte activa y funcional de la sociedad. Una sociedad con reglas, normas, y exigencias cognitivas a las que los niños deben hacer frente en el sistema educativo para poder situarse en la sociedad. Añadiendo para más inri la dificultad que conlleva el uso constante de elementos electrónicos para el desarrollo de una atención sostenida, elemento que sin duda ha influido en el aumento de sintomatología asociada al TDAH.

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Por otra parte, si bien el TDAH es una problemática que bien se ha asociado a la etapa infantil-juvenil, se ha hablado relativamente poco de que ocurre con los niños que crecen y se convierten en adultos con TDAH. Estos presentan una sintomatología con diferentes matices en la etapa adulta y que nos llega a consulta. Pero esto lo dejaremos para la próxima entrada de nuestro blog de ayuda psicológica.


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