Ya comentamos que habíamos adquirido unas postales vintage en un anticuario... Y como suele ocurrir, ahora nos arrepentimos de no haber comprado más y más. Había un cajón lleno con los restos de la liquidación de una papelería... ¡Y entraba un vértigo y unos nervios al ver tal cantidad de ellas y tener que escoger! Todavía nos estamos acordando de una serie con damiselas de época que dejamos ahí... ¡uf, mejor no pensarlo! Al indagar y pensar sobre cómo podríamos decorar con ellas, hemos descubierto que esos pequeños rectángulos de cartón bellamente ilustrados, tienen, junto con su encanto de antaño, un gran poder decorativo. Además, dentro de poco, no podremos obviar su valor histórico, pues pocos son ya los que envían estas misivas para dar fe de los lugares recorridos y los momentos vividos. Foto Foto Foto Foto Foto Y como si de una postal se tratara..."Desde el taller de Retro y con encanto, donde estamos pasando una jornada increíble (de trabajo), os mandamos besos y abrazos. Julia y Yenia"