La vida es difícil, los empresarios son malos, en este país no se te reconoce el esfuerzo, estudiar no sirve de nada y todo culpa de los enchufes y los papás ricos.
Porque todo el mundo sabe en el extranjero sí, en Inglaterra o en Holanda te ven sudando y te ponen un piso, casa si has estudiado carrera. En Suecia te viene con sauna y en Dinamaca te hacen director general.
En Japón te ponen masajista y en Austrila, oh en Australia. Tarjeta sin límite y Tinder premium con matchs garantizados cada día.
Te diré lo que realmente quiere decir la gente que piensa así:
- No he prospectado en mi vida.
- Conseguir clientes no es mi responsabilidad.
- Nunca me he presentado ante desconocidos.
- Nunca me he pasado una hora escuchando a un cliente.
- Ni me dado por preguntar a nuestros clientes por sus vidas.
- Quien me quiera que me quiera como soy.
- Jamás cambiaré de opinión, prefiero que el mundo se adapte a mí que yo al mundo.
- Nunca he leído un libro acerca de mi puesto de trabajo.
- Dedico tiempo a todo lo que me evita enfrentarme a la realidad: Presentaciones, hojas de cálculo, diseño y redes sociales son mis refugios favoritos.
Mi consejo es que le envíes este post al que te pregunte si ir a la universidad, al que presuma de hacerlo, a tu hijos y a tu amigo cansino experto en arreglar el mundo.
La libertad solo está en un lugar y en uno solo. Y no entiendo por qué jode tanto. Peor sería no saberlo. Afortunadamente no hay duda:
La libertad está en vender.
Cuanto más vendes, más libre eres.
Y menos estrés tienes, y menos amargura, y mejor salud y mejor fluye tu vida.
Cada día envío un email con un consejo de ventas.
Si eres empresario, es para ti. Si eres director de ventas, es para ti. Si eres vendedor, es para ti. Si quieres emprender, es para ti.
Si quieres vender más, es para ti.
Si quieres lloriquear, no.
Si te emocionas ante la idea de vivir bien pero luego eres incapaz de mover el culo, tampoco.
Te apuntas aquí:
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