Revista Infancia

Errores comunes en la alimentación de nuestros hijos

Por Mamapsicologain @mamapsicologain

¿Estás que ya no sabes qué hacer para que tu hijo coma? ¿Quieres saber si estás cometiendo algún error en la alimentación de tu hijo?. ¿Te has planteados cuantas veces habrás dicho: "¡venga cariño acábate la sopa!" o "si no te terminas las lentejas no hay postre". ?

Errores comunes en la alimentación de nuestros hijos

Estas u otras frases similares son típicas, comunes y habituales en multitud de hogares. No, no estás sol@. Somos muchos los padres que pasamos por estas circunstancias, momentos en las que las comidas o las cenas se convierten en una lucha, y no solo con los niños más mayores si no también con los más pequeñitos.


En este artículo hablamos sobres los errores más frecuentes que cometemos los padres en la alimentación de nuestros hijos.


No es fácil lograr que los niños siempre coman de todo. En muchos casos, yo diría que en la gran mayoría de ellos, los niños se niegan a comer determinados alimentos como los vegetales (tomate o lechuga) o verduras (judías verdes o brócoli) y, se encaprichan con un alimento determinado como las patatas fritas o los espaguetis, y si no directamente prefieren no comer.


Vamos a ver en qué es posible que estemos fallando:


1. Convertir la comida en un premio (o en un castigo). La comida debe tener su momento, su hora y su lugar. No debemos convertirlo en un premio por una buena conducta. Si lo pensamos bien, es probable que en alguna ocasión hayamos condicionado el postre favorito de nuestro hijo. Sí, es esa frase tan típica de "si te comes la verdura podrás comer helado". Con esta frase estamos lanzando el siguiente mensaje " las verduras son tan malas que mamá o papá deben premiarte para que te las comas ..." 


2. Presionar a nuestro hijo para que pruebe un determinado alimento. Es mejor animarle para que lo pruebe, pero si se niega y lo rechaza no insistir. 


3. Dar tentempiés entre comidas. Los tentempiés forman parte de una alimentación infantil correcta y saludable, pero hay que tener mucho cuidado en cuántas damos a nuestros hijos durante el día y qué tipo de tentempiés damos. Ofrecer demasiados o ofrecerlos en una hora cercana a las comidas influye directamente en el apetito, por lo que nos podemos encontrar que cuando le pongamos el plato en la mesa ya no tenga hambre. Y el tipo de tentempiés debería incluir fruta o verdura (trozos de zanahoria, manzana, plátano, ...) y evitar el pan y la bollería.
4. Olvidar la hidratación. Muchas veces olvidamos que los niños beban agua, sencillamente agua. Cada día cuando recojo a mi hijo mayor en el colegio veo a prácticamente el 90% de los niños bebiendo zumos de frutas, batidos de chocolate o bebidas azucaradas ... y estas bebidas representan entre el 10 y el 15% de las calorías que ingiere el niño.Y lo que es peor, a veces representa la única fuente de hidratación  que tiene el niño. 
Debemos fomentar que nuestro hijo tome agua siempre que tenga sed y a lo largo de todo el día, no solo mientras come. 

5.  Ofrecer solo Jugos envasados en lugar de fruta fresca. Un gran error es pensar (y creer en los anuncios comerciales) que dando un zumo envasado a nuestro hijo, estamos sustituyendo la ración de fruta. Ya un zumo natural priva al organismo de la fibra de la fruta, pues los zumos envasados además contienen azúcares y vitaminas artificiales. Se trata de un preparado muy energético que carece de nutrientes esenciales y que generalmente aportan mucho menos de un 10% de fruta. Y ya no hablo de los refrescos, nada recomendables.

6. Preparar verduras aburridas. Por lo general, las verduras sencillamente hervidas no tienen un aspecto nada apetitoso para nuestros hijos. Si las aderezamos un poco, con queso, mantequilla, mayonesa ... mejoraremos algo el sabor y nuestro hijo se las comerá mejor. 


7. Dar siempre lo mismo de comer. En algunas ocasiones identificamos que hay ciertos platos que les gustan más a nuestros hijos y nos limitamos a siempre darles lo mismo. Recuerda que una de las características de la alimentación infantil correcta es que sea variada, por lo que se recomienda dar a probar cosas nuevas y diferentes a nuestros hijos.


8. No permitir que los niños entren en la cocina, quizás por miedo a que se hagan daño con algo. Se ha estudiado que si los niños colaboran y están cerca cuando cocinamos tendrán mayor propensión a comer aquello que han estado preparando.
9.  Hasta que el plato esté limpio.  Este es uno de los errores más comunes y la verdad que deberíamos empezar a rectificar desde hoy mismo. Es importante saber que todas las personas (pequeños y adultos) poseemos un mecanismo que nos indica cuándo debemos dejar de comer, que ya estamos saciados.  Los niños sanos suelen ser muy fieles a lo que su organismo les dicta.  
Así, por norma general, nuestros hijos comen cuando tienen hambre y si no no comen o dejan de comer cuando ya no pueden más. Obligarles a comer más de lo que pueden es contraproducente y nada recomendable, porqué alteramos este mecanismo interno y promovemos la sobrealimentación. 
Si quieres ver el plato limpio, sirve porciones más pequeñas y respeta siempre la decisión de tu hijo de no comer más.
10. Darse por vencidos.  Muchos padres se cansan de luchar día tras día con sus hijos por el tema de la comida, para que prueben alguna cosa nueva, al no obtener los resultados que desean se desesperan y se dan por vencidos demasiado pronto. 
Se ha comprobado que a veces es necesario hacer 10 o más intentos para que un niño acepte un alimento nuevo.

Es importante, también, usar los “Puentes Alimenticios”. Si un niño gusta, por ejemplo, de los guisantes, es una buena idea seguir con garbanzos o habitas o alimentos parecidos ya sea en la consistencia, el sabor o, incluso, el color. Poco a poco, se irán expandiendo los gustos e, incluso, el niño podría elegir en el supermercado aquellos alimentos que desea consumir.


11. Esconder en algún lado de la casa las cosas dulces. Otro error a modificar de inmediato porque tener escondido el chocolate, las galletas u otros dulces aumenta las ganas del niño de comerlas. Sencillamente porque son algo prohibido. Si no queremos que los consuma porqué nuestro hijo tiene algún problema de sobrepeso la mejor estrategia es no comprarlas y permitir que nuestro hijo tenga acceso libre a los alimentos para que elija por sí mismo. Lógicamente debemos supervisar.

Resumiendo, muchos padres "pecamos" en...
  • obligar a que el niño coma más de los que puede;
  • premiar un buen comportamiento con golosinas y otros alimentos calóricos;
  • castigar al niño sin comida por si presenta alguna conducta desfavorable ("a la cama sin cenar" u "hoy te quedas sin postre", ...)
  • festejar cualquier acontecimiento importante de la vida del niño ofreciéndole una "comida basura" ;
  • permitir el consumo diario de bollos, bebidas gaseosas y azucaradas;
  • ofrecer, con frecuencia, platos precocinados por la falta de tiempo.
Una vez leído todo esto es hora de examinar nuestros hábitos y conductas alimenticias pero también nuestro frigorífico y frutero y, ver si realmente tenemos los alimentos que más nos convienen para mantener una sana y correcta alimentación. Solo de este modo podremos ofrecer una correcta educación alimentaria a nuestros hijos.
photo credit: Matt Preston via photopin cc

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