Originalmente publicado en Ahora es el Tiempo:
Por: Natán Skigin[email protected]
La presencia de grupos fundamentalistas en Irak y en Gaza exhibe que, a diferencia del prototipo occidental, hay sociedades en las que la fe y la administración estatal todavía no se diferencian
Hace varios siglos, la separación entre Estado e Iglesia desarticuló la “alianza entre el trono y el altar”. Eso, por supuesto, no implicaba la eliminación de esas instituciones, sino la destitución de lo religioso del ámbito de lo público y su remisión al ámbito de lo privado. Las revoluciones burguesas serían en gran medida responsables de ese cambio.
Muchos años después, contra los pronósticos esperados, algunos de los conflictos internacionales en los que se involucran los Estados aparecen permeados por asuntos religiosos. “Después de la formación del Estado moderno, el mundo ha vivido el contraste entre sociedades donde el Estado se ha erigido en un elemento racionalizador y aquellas donde el Estado sigue…
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