Revista Viajes

Escapada de fin de semana

Por Carla10

Florencia. Ponte Vecchio

Llegué a Florencia tras pasar día y medio en Roma, la ciudad eterna. Poco tiempo para tan bella ciudad pero pudimos pasear por la glamourosa Via Condoti, y visitar las emblemáticas Plazas de Navona, España y la Fontana de Trevi. En Roma tuvimos que acudir a una serie de actos protocolarios y no tuvimos tiempo de mucho más pero nos esperaba una soleada Florencia para un fin de semana de romanticismo y arte, buena combinación aderazada con trufa, que para eso ahora es la época.

Fuente en la Piazza Navona. Roma
En la Fontana de Trevi
Piazza Navona

Llegamos el viernes 29 de octubre, un día soleado y cálido, una mañana preciosa, en tren desde Roma a la Estación de Santa María de Novella. Después de preguntar por un buen hotel y mejor situado, nos hospedamos en el Porta Rossa, un NH en un antiguo palacio recién restaurado por la cadena hotelera. Sinceramente la elección fue un éxito. La ubicación del Porta Rossa no puede ser mejor. Se encuentra en la calle con el mismo nombre, en el epicentro de la ciudad, a un paso de cualquier lugar de interés turístico. Además el hotel está decorado muy bien, muy acogedor, moderno pero con mucho estilo, elegante y actual. Nuestra habitación era preciosa y tenía frescor del siglo XVIII en las paredes y en el techo. El servicio y la atención recibida por el personal del hotel también fueron impecables. Así que desde aquí un diez al NH Porta Rossa.

Florencia es una ciudad que todo amante del arte ha de visitar alguna vez. Arquitectura, pintura y escultura se dan cita en Florencia. Y Dante, el poeta supremo, también llamado “padre del idioma”, nacido en Florencia en el siglo XIII aporta a la ciudad la mágica sabiduría de la Divina Comedia. Pasear por el barrio de Dante es retroceder al medievo. Pero también Florencia es la cuna, la meca del perfume.

Nada mas llegar y después de dejar las maletas en el hotel nos fuimos a comer algo en la Plaza de la República. Si algún día vais a Florencia no paréis por mucha que sea la tentación, en ninguna de las terrazas de esta plaza. Nosotros cometimos la novatada del turista emocionado. Teníamos hambre y sed y el día era un espectáculo. Así que con todo nuestro romanticismo y ganas de disfrutar nos sentamos en una de estas terrazas. Dos ensaladas bastante regulares y dos cervezas, 65 euros. Un auténtico disparate, pero nuestras protestas solo hicieron reír al camarero. Total, si no somos nosotros, otros turistas volverán a sentarse en la misma mesa y a pedir más de lo mismo. Ese fue el primer impacto económico y ya asustados pensábamos que todo sería igual. Gracias a dios no fue cierto y descubrimos dos restaurantes extraordinarios y a un precio fabuloso. Pero nos llevamos un buen susto. De la Plaza de la República caminamos hasta el Duomo. Florencia es una gran ciudad que sin embargo se recorre a pie con facilidad. La parte histórica, el corazón de Florencia es pequeño y manejable.

Catedral de Florencia, el Duomo
Puerta del Paraíso, Baptiserio

Cúpula de Brunelleschi

Decidimos empezar por El Duomo desde su torre, 414 escalones, para poder hacernos una mejor idea de la ciudad a visitar. El Duomo es la imagen del primer renacimiento, la exaltación de la gloria del hombre. La catedral se empezó a construir a finales del siglo XIII y no se acabó hasta 1437, cuando Brunelleschi la culminó con la magnífica cúpula roja. En la plaza se encuentra el Baptisterio, lugar donde los florentinos recibían las aguas bautismales. Una de las puertas del Baptisterio es la llamada puerta del Paraíso, de una belleza sin igual. La auténtica se encuentra en el Museo dell´Opera del Duomo.

Vistas desde la Torre del campanario. Duomo
Vistas desde la torre del Duomo

Después de subir los 414 escalones y disfrutar de las bellas vistas de la ciudad, fuimos a retomar fuerzas a una heladería que nos habían recomendado, y que se encuentra muy cerca. El Grom (via del Campanile, 2) dónde sólo hacen helados de temporada, el de pistacho es delicioso. Con un helado entre las manos y recompuestos por la belleza del susto de las cervezas, tomamos rumbo al barrio de Dante. La Florencia medieval a pocos metros del esplendor renacentista. La casa de Dante, la Iglesia de Santa Margherita, la Abadía Florentina, y callejuelas cuya sobriedad medieval invita al paseo silencioso hasta llegar a la plaza de la Signoria, la más bella de Florencia.

Detalle en una calle del Barrio de Dante
Casa de Dante
Detalle de puerta en el barrio medieval de Dante
Barrio de Dante
Barrio de Dante
Callejuela en el Barrio de Dante. Palacio Vecchio al fondo

Y después de este paseo medieval uno llega a la famosa Plaza de la Signoria, el corazón de la ciudad vibra y nuestros corazones se paran unos segundos. Era la plaza de las fiestas pero también la de los suplicios. En el centro de la plaza, subido en su caballo, Cosme de Medicis domina el espectáculo. Le hacen compañía a Judit, Hércules o Neptuno. Y junto a tanta estatua, la gran fortaleza, símbolo del poder de los burgueses del Renacimiento, el Palacio Vecchio y su torre de Arnolfo di Cambio. En su entrada una réplica del David de Miguel Angel (el original ahora está en la Accademia).

Palacio Vecchio y Cosme de Medicis
Palacio Vecchio
Patio interior del Palacio Vecchio

Para culminar tanta belleza histórica, cultural y artística, la Galería de los Uffizi. Fueron las oficinas de los duques de Toscana y, Francisco de Medicis las transformó en su galería de arte particular, hoy el Museo más importante de Florencia. Las colas para entrar pueden ser interminables, pero en los hoteles, con un suplemento de 4€, nos pueden hacer una reserva previa y evitar así las colas. Nosotros decidimos dejarlo para el segundo día, no por nada sino porque para el mismo viernes el cupo de entrada estaba cerrado! Pero en el Uffizi nos esperaban las obras de Botticelli, Uccello, Tiziano, Rafael, Caravaggio y Leonardo, Leonardo Da Vinci. Y unas vistas del Ponte Vecchio inolvidables.

Bordeando la plaza por la derecha, hay unas calles y callejuelas también muy bonitas, iglesias y un lugar que nos divirtió por lo no esperado, Al Pórtico, un patio de flores, dentro de un palacio donde se pueden comprar las semillas más raras para huertos caseros y jardines. Guindillas, tomates, albahaca y otras flores y plantas hicieron nuestras delicias y esperamos saber cultivarlas y disfrutarlas después. Luego nos perdimos por las calles, disfrutamos y nos dejamos llevar hasta caer, sin darnos cuenta en el ponte Vecchio.

Plaza S Firenze
Florencia
Rincones
Detalle de una casa florentina
FLORENCIA
Calles florentinas
Iglesia escondida

Y por fin el Ponte Vecchio. Repleto de puestos y tiendas de joyas que han sustituido a los carniceros de la época. Es el puente más antiguo de la ciudad y Cosme I lo hizo coronar por una galería cubierta que comunicaba sus palacios a uno y otro lado del río para poder cruzarlo sin tener que mezclarse con la muchedumbre. El atardecer en el Puente Vecchio no tiene similar.

Ponte Vecchio
Vistas del puente de la Santa Trinita desde el puente Vecchio
Vistas desde le P. Vecchio
Puente de la Santa Trinita
Detalle desde el P. Vecchio
El P. Vecchio desde el hotel Lungarno
Atardecer en el P. de la Sta. Trinita
S. Trinita y Puente alla Carraia
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Vistas desde el Puente de S. Trinita
P. Vecchio desde el Uffizi
Ponte Vecchio

El paseo de un puente a otro puede hacerse desde cualquier orilla, las dos son bellas y sorprendentes. Un buen calzado y ganas de disfrutar de la arquitectura, de cualquier detalle y rincón.

Desde el Puente de la Santa Trinita llegamos a la calle Tornabuoni. La milla de oro de Florencia. Las mejores tiendas y marcas italianas de alta costura se dan cita en esta avenida. Majestuosos palacios la bordean y al parecer es desde el siglo XV, la calle aristocrática de Florencia. Allí se encuentra entre otros, el palacio Ferragamo que además de albergar en su parte de abajo la tienda Salvatore Ferragamo, tiene en su interior un museo con las piezas más emblemáticas del famoso zapatero. Pero desgraciadamente hasta el 18 de noviembre está cerrado por obras y no pudimos visitarlo. Las más caras tiendas de moda te obligan a mirar sus escaparates, sin embargo una tienda consiguió que entráramos: El Olfattorio, un bar de perfumes. Penhaligon´s del que ya os he hablado en mi viaje a Londres, Diptyque, T.Le Clerc, Sud Pacifique, Honoré des Prés, The Diferent Company, Les Parfums de Rosine o L´Artisan Parfumeur, es decir las mejores casas de perfumes de autor reunidas en un sólo lugar. Casi me vuelvo loca, y no pude resistirme al Verte Violette de L´Artisan Parfumeur. Violeta pura, fresca y elegante. Luego en Santa María de Novella volví a caer en la tentación, con un perfume de cuero que se llama Agua de España y muy similar al Tabac Blond de Caron y otro de iris, llamado Los Angeles de Florencia, como recuerdo de la ciudad.

A dos manzanas del Hotel, en la propia calle Porta Rossa hay un palacio medieval que puede visitarse para ver cómo vivían los aristócratas de la época. Es el Palacio Davanzati: paredes decoradas con frescos, con loros, con escudos... Puede visitarse la habitación nupcial del señor del lugar, Tomaso Davizzi y hacerson una idea de las costumbres y forma de vida de la época. Y el Palacio Strozzi, también junto al hotel alberga en estos momentos la que es sin duda la exposición más importante de Florencia y desde luego visita obligada para comprender y admirar el arte renacentista en todo su esplendor. Bronzino nos recibe en el Strozzi durante más de dos horas, que se nos hicieron cortas. Fue el pintor y poeta favorito en la corte de los Medici y el mejor ejemplo del Renacimiento florentino. Curiosidades de la vida, cuando vi el retrato que Bronzino le hizo a Eleonora de Toledo recordé de inmediato a Lorenzo Caprile por el vestido de novia que él me diseñó. Eleonora adorna su rico vestido con un borlón de perlas igual al que Lorenzo mandó elaborar para mí. Al regresar de Florencia me encontré con Lorenzo en los premios de la Academia y cuando le dije que en la exposición de Bronzino me había acordado de él, me contestó: “Porque viste el retrato de Leonor” - me impresionó. Qué bonita coincidencia, seguramente Lorenzo me lo contó en su momento pero yo no lo recordaba y sin embargo al ver el retrato fui yo quien me acordé de él y del día más bonito y feliz de mi vida. Volviendo a Florencia, y paréntesis a parte, Strozzi fue un banquero de la época de Cosme de Medici cuyas pretensiones de grandeza le llevaron a construir el palacio mas grande de Florencia, más grande aún que cualquiera de los palacios Medici del momento, y en epicentro de la ciudad. Al parecer tanta pretensión le salió mal y acabó muriendo encarcelado, pero su Palacio es uno de los monumentos más carismáticos de la ciudad.

Iglesia de la Sta Trinita
Palacio Ferragamo
Santa María de Novella

Otro lugar imprescindible en una visita a Florencia es la Basílica de Santa María de Novella, de fachada renacentista diseñada por Alberti. Su interior es igualmente bello. Detrás de la Iglesia se encuentra la Oficina Profumo Farmaceutica de Sta. María de Novella, fundada en 1612. En una antigua capilla de dominicos se encuentra este mágico lugar donde antaño los monjes preparaban sus perfumes, ungüentos y pócimas milagrosas. Ellos mismos cultivaban su propio jardín de flores aromáticas, el lirio (iris) es la flor de Florencia y símbolo de la ciudad. Pero también plantas medicinales de las que aquellos monjes conocían todos sus poderes curativos. Utilizaban el agua de rosa como desinfectante, (me hizo gracia esta explicación, ya que yo siempre digo que el agua de rosa es anti séptica y anti bacteriana y por eso funciona tan bien en casos de acné) y al parecer venían gentes desde muy lejos para conseguir este agua de rosas y otras muchas esencias y resinas milagrosas. Hoy en día es lugar de culto para amantes del perfume. Y allí pasé buena parte de mi última mañana en Florencia.

Sta. Maria de Novella. Oficina del Perfume

Officina Profumo Farmaceutica Sta. María de Novella

Para terminar el fin de semana, un paseo por el barrio que rodea el Palacio Pitti, al otro lado del río Arno. En la Plaza del Palacio descubrimos la primera noche un restaurante que se llama Caffe Pitti donde nos dieron un menú degustación a base de trufa blanca realmente delicioso y a un precio muy asequible. Y también en esta zona al otro lado del río fuimos a una trattoría muy típica florentina, Il cuatro lioni, nos gustó tanto que repetimos la última comida, también pasta con trufa por 13€, pero tenían una carta muy variada. Trattoría muy recomendable. El último día volvimos para pasear a esta zona del Palacio Pitti. Allí se encuentran los jardines de Boboli que no nos dio tiempo a visitar, pero en su lugar caminamos bajo la lluvia. El último día llovió pero nos permitió disfrutar de una Florencia fresca y otoñal. Contemplamos bellos jardines y parques, rincones húmedos, calles mojadas, hojas a punto de despedirse con sus tonos rojizos. Adios Florencia, cuanta riqueza en tan poco espacio concentrada.

Palacio Pitti
Barrio tras el palacio Pitti
Calles mojadas de Florencia
Muros de otoño
Pequeños altares en las calles de Florencia


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