Si los pisos nórdicos de dimensiones reducidas que os enseño están, más que bien, cuando ya tienen más metros son una locura, porque esta joya de 93 m² con esa luminosidad y ese suelo de roble teñido está fenomenal. La distribución diáfana de las zonas comunes, con un redondeado salón, invitan a socializar en la casa y a disfrutar de casi toda la vivienda de una vez. Un piso sencillo de mobiliario, pero con carácter y mucho encanto, gracias a los grandes ventanales, la chimenea, los bonitos panelados y la carpintería blanca. Hasta el baño y el aseo tienen magníficos acabados, cosa que solemos echar de menos en los pisos nórdicos ;) Disfrutad!!
Revista Decoración
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