Revista Cine

Evasión

Publicado el 28 junio 2012 por Francissco

Evasión

(Hacerle click al wallpaper que se ve más grande y chuli, jeje)

Pasar de los cuarenta, dioss, y percartarte de que aún no has dejado de ser ese adolescente al que fascinaban las novelas de evasión y las historias imaginativas. Las aventuras que provocaban taquicardias así como las incursiones en otros universos y épocas, tan intensas que te hacían vivir partido en dos hasta que retomabas de nuevo la narración.

Nacía entonces mi pasión por la literatura de género. Por las concepciones grandiosas de la buena Ciencia Ficción, la Fantasía épica con maneras adultas, el Terror duro de los novelistas osados, los ensayos sobre las fronteras de la Ciencia, etc. Estos últimos, a veces superan cualquier ficción, por cierto.

Todo con tal de no estar nunca en donde yo habitaba físicamente, en ese cuarto con esa cama convencional, con ese flexo para estudiar por las noches y ese equipo de música, tan aborrecido por unos padres y unos vecinos nada melómanos. Era una forma barata de despegar y darle salida a una imaginación que me devoraba.

Esa vida que vivías en otros mundos se cobraba su peaje. Cada vez exigía uno más imaginación pero también mayor verosimilitud en las historias. Y me encontraba con que me aburría soberanamente la literatura convencional; todas esas novelas españolas, tan bien escritas muchas de ellas pero con menos imaginación dentro que un puchero. Poquísimas escapaban al costumbrismo y a la búsqueda del preciosismo formal, a la embriaguez de escribir bien pero no contar nada. O por lo menos, así me lo parecía. Hay abuso de las historias psicologistas y una auténtica dictadura de la cotidianeidad.

En cambio, las traducciones de la literatura anglosajona -y ahora también títulos de aquí-  nos traen todo tipo de universos imaginarios, con historias que me atraían, evidentemente, por lo que vivían unos personajes determinados, a ser posible bien construidos. Pero no bastaba con eso. Necesitaba que esos personajes se desenvolvieran por allí, en esos mundos alternativos. Me gustaban porque sucedían en otros mundos.

Total, la realidad de todos los días la tengo y la tendré siempre disponible, dado que para nada soy un prófugo de la misma. ¿O sí? ¿A santo de qué paso yo -y pasamos todos- parte del tiempo libre detrás de un icono y unos nicks, manteniendo el cuerpo en reserva, como en Matrix?

Saludos ¿Evasivos?

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