Revista Cultura y Ocio

Extranjeros para abajo, extranjeros para arriba

Publicado el 10 agosto 2026 por Moebius

Extranjeros para abajo, extranjeros para arribaEn momentos de crisis económica suele repetirse siempre una misma estrategia: en lugar de que el debate público se concentre en los problemas económicos, se instala la idea de que determinados grupos son los responsables. A lo largo de la historia, en distintos países, los inmigrantes han sido uno de los principales blancos de ese mecanismo perverso. En la Argentina de Milei, mientras la mayoría de las familias tienen dificultades para llegar a fin de mes o sostener su poder adquisitivo, el Gobierno volvió a poner en el centro de la discusión a los extranjeros, impulsando cambios en el régimen migratorio, el cobro de la atención médica a no residentes y la posibilidad de que las universidades arancelen a estudiantes nacidos en otros países sin residencia permanente. El Gobierno pretende desviar el foco de atención radicalizando su discurso contra los migrantes y los residentes nacidos en otros países, para evitar responder sobre la crisis económica. Al otro lado, intentará entregar soberanía por todos los medios posibles. 

Por Federico Chechele

Extranjeros para abajo, extranjeros para arribaSin embargo, los datos oficiales desmienten muchas de las cifras que circulan para justificar estas medidas, fundamentalmente las que vociferó el vocero presidencial, Adrián Ravier, que ya se perfila bastante más mediocre que su antecesor Manuel Adorni. Se afirmó, por ejemplo, que el 40% de los estudiantes de Medicina son extranjeros, pero esa cifra es falsa. Según información oficial, los estudiantes extranjeros representan alrededor del 4% de la matrícula de las universidades públicas. Incluso en la Facultad de Medicina de la UBA, donde la proporción es mayor, los estudiantes extranjeros representan aproximadamente el 28% de la matrícula, muy lejos del 40% esbozado por funcionarios del Gobierno.

Desde la propia UBA sostienen que los ingresos que podrían obtener si implementaran un arancel para estudiantes extranjeros serían “marginales a nivel presupuestario” y que, además, la medida terminaría perjudicando a la economía local, ya que cada estudiante aporta más al consumo y a la actividad económica durante su estadía que lo que eventualmente podría recaudar la universidad mediante una cuota.
Algo similar ocurre con el sistema de salud. En la mayoría de las provincias, la atención brindada a extranjeros no residentes representa una fracción muy pequeña del total de prestaciones. Aun así, el tema se profundiza y se escandaliza, generando la percepción de que constituye uno de los principales problemas del sistema. Racismo cargado de brutalidad y falta de conocimiento. El cóctel al que ya nos tiene acostumbrado Mieli.

Extranjeros para abajo, extranjeros para arribaAdemás, el Gobierno tiende a agrupar (por conveniencia o desconocimiento) bajo la categoría de “extranjeros” a personas con situaciones muy distintas: quienes llegan temporalmente al país y quienes viven desde hace años en Argentina, trabajan, pagan impuestos, forman familias y cuentan con diferentes categorías de residencia. Esa generalización contribuye a construir la imagen de que existe un abuso masivo de los servicios públicos cuando los propios datos muestran otra realidad.
Si algo faltaba para llevar al extremo el uso de la lógica “extranjero-como-gasto-público”, es el decreto que firmó Milei para expulsar del país a inmigrantes que “expresen mensajes de odio” contra la Argentina y sus ciudadanos. La medida también alcanza a quienes promuevan discriminación o violencia por motivos de nacionalidad y a quienes ultrajen símbolos patrios. El Gobierno utiliza como excusa la “campaña antiargentina” del Mundial de fútbol, que nunca existió -salvo para la difusa realidad con que se convive en la Quinta de Olivos-, para salir con un decreto que, además, no define con precisión qué conductas comprende ni establece mecanismos claros para su aplicación, lo que abre interrogantes sobre su alcance y deja un amplio margen para la discrecionalidad. Otro papelón.

Federico Chechele

Extranjeros para abajo, extranjeros para arriba

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