Revista Cultura y Ocio

Fahrenheit 451, Ray Bradbury

Publicado el 13 febrero 2016 por Jazmín Romero @jaz_de_ro
fahrenheit 451Título: Fahrenheit 451
Título original: Fahrenheit 451
Autor: Ray Bradbury
Editorial: De Bolsillo
Año publicación: 1953
Género: Drama. Distopía. ¿Ciencia ficción?
Sinopsis: 
Fahrenheit 451: la temperatura a la que el papel se enciende y arde. Guy Montag es un bombero y el trabajo de un bombero es quemar libros, que están prohibidos porque son causa de discordia y sufrimiento. El Sabueso Mecánico del Departamento de Incendios, armado con una letal inyección hipodérmica, escoltado por helicópteros, está preparado para rastrear a los disidentes que aún conservan y leen libros. Como 1984, de George Orwell, como Un mundo feliz, de Aldous Huxley, Fahrenheit 451 describe una civilización occidental esclavizada por los medios, los tranquilizantes y el conformismo. La visión de Bradbury es asombrosamente profética: pantallas de televisión que ocupan paredes y exhiben folletines interactivos; avenidas donde los coches corren a 150 kilómetros por hora persiguiendo a peatones; una población que no escucha otra cosa que una insípida corriente de música y noticias transmitidas por unos diminutos auriculares insertados en las orejas.
«Fahrenheit 451 es el más convincente de todos los infiernos conformistas.» KINGSLEY AMIS.
Opinión personal: He podido leer esta novela, por fin, gracias al préstamo de una amiga. Este librito me ha acompañado en mis visitas al dentista y en mis pequeñas vacaciones. Ya lo sé, a nadie le interesa, pero es que me ha impresionado tanto que yo creo que al llegar al final he comenzado a extrañarlo. ¡Quiero ver más de Guy Montag! En fin, sé que no podré leer distopía por un buen tiempo sin comparar al pobre libro desdichado que caiga en mis manos con éste. Y sé cuál saldrá perdiendo. Muajaja.

En Fahrenheit se combina la hermosa narración de Bradbury, tan llena de belleza y emoción por momentos, con su toque ácido y crítico de la sociedad. Algo había de esto en Crónicas marcianas, una parodia de nuestra forma de ser que nos pinta tan bien, que debería llamarse Crónicas terrícolas. Pero en este caso, se incluye el drama con más intensidad. Hay un par de escenas, en particular, que me dejaron nerviosa, como cuando uno ve en una película que un personaje se acerca al asesino y no puedes contenerte de hablarle a la pantalla, como si pudieras evitar lo que está por ocurrir. Aunque en este libro es mil veces mejor.  

Los personajes. Guy Montag es genial, impresiona desde el comienzo. Ya que se ve todo lo que ocurre desde su perspectiva, la transformación que se va gestando en su cabeza se adivina de a poco, en medio de las negaciones y los impulsos que él mismo no entiende. Y Clarisse McClellan fue mi favorita. Todo lo que ella significa en la mente de Guy, la sola escena del diente de león en su mentón y la forma en que él está a punto de llegar a una conclusión (que yo casi quería gritar, hombre, ¿cómo no te das cuenta de lo que te pasa?), eso no podrá ser superado nunca. Mi espíritu fangirl se resiste a bajar esa escena del podio. Por otro lado, Mildred era necesaria para dar contrapeso, es un personaje lleno de contradicciones también y al lector lo deja pensando, pero qué difícil fue soportarla en toda la historia. 

La historia se divide en tres partes, de las cuales la primera se llama "Era estupendo quemar". Yo me quedé de piedra con ese título, lo admito. Con eso nos da la bienvenida Guy Montag, en medio de su frenesí incendiario y su vida ya armada, llena de ruidos externos y mucha soledad. Me gustó mucho el simbolismo del fuego a través de la novela: primero es un instrumento de trabajo, luego se convierte en amenaza y más tarde en motivación interior. Igual, es mi interpretación personal, seguro alguien más le dará otra. El ritmo es intenso, ocurren muchas cosas y uno no tiene tiempo de aburrirse con escenas de relleno. 

En conclusión, Fahrenheit 451 es una historia que se lee con rapidez y nos deja pensando en nuestro estilo de vida y la calidad de nuestros afectos (hacia las cosas y las personas). Igual a lo que pensé cuando leí 1984, este mundo se parece demasiado en ciertos aspectos al nuestro. Y no sé si necesitamos bomberos incendiarios, Bradbury dijo en algún lado que peor que quemar libros es no leerlos.

Calificación: 
Apto para: Todos. Todos. Todos. No apto para: Nadie. Eso. Léanlo todos. Dulzura: Clarisse y la escena del diente de león. Lloro.Acción: El Sabueso Mecánico. Nunca me hizo sentir tan mal un perro. Sangre: En cantidades moderadas. El fuego es el arma aquí.Sexo: Nah.(Aviso: No pongo más puntaje en números. Si lo terminé de leer es porque lo disfruté. Los que no termine irán en otra sección.)

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