
(Calle gaditana) Obsérvese cómo está escrito mal el nombre. Falla prefería la denominación con el diptongo "Baetica" latino.
Como elementos formales básicos citaré la alternancia entre la danza y la copla del cantaor, con sus arrebatados ornamentos; como factor de contraste a gran escala, la inclusión de un intermezzo central a modo de plácida recreación antes de la brusca reexposición, y un tratamiento de la armonía bastante avanzado, abundando los acordes disonantes en aras de crear tensión.
Melódicamente se podría afirmar que la obra es un continuo arabesco sobre sencillos patrones, verdaderos lamentos "melismáticos", motivos ascendentes y descendentes que son como "oleadas" sonoras. Rítmicamente sobresale entre todas sus obras. Nos dejaremos llevar seguramente por sus taconeos en staccato, sus breves esquemas repetidos varias veces, sus continuos cambios de compás y tempo, su vitalidad contagiosa, en definitiva. En cuanto a su textura destacaría la alternancia de técnicas de punteado y de rasgueado guitarrísticos, trémolos combinados con melodías sinuosas en los bajos.
(Placa conmemorativa en la casa natal de Manuel de Falla en Cádiz)
Agustín Manuel Martínez
