Revista Opinión

¡Fascistas! (Mussolini socialista)

Publicado el 12 noviembre 2009 por Crítica
Parte del discurso de político-social (y mediático) del progresista, se basa en la facultad de identificar arbitrariamente con el fascismo a cualquiera que no comparta sus opiniones.
Esto es válido para cualquiera que, siendo de la adscripción ideológica que sea, no sea izquierdista. El objeto de ésta táctica dialéctica de acallar cualquier discusión comprometida mendiante la amenaza del insulto personal.
El uso de la coartada del antifascismo es algo muy viejo para la Izquierda: desde el VII Congreso de la Internacional Comunista; el congreso "Antifascista" de 1935, pasando por el el muro "antifascista" de Berlín, hasta llegar a las manifestaciones de jóvenes "antifascistas" que normalmente tienen motivaciones tan delictuosas como pintorescas.
Por eso quiero mostrar uno de los aspectos más silenciados y, por tanto, menos conocidos de la política: la trayectoria socialista de Mussolini un hombre de quien el mismo Lenin dijo en el Kremlin: "En Italia, compañeros, en Italia sólo había un socialista capaz de guiar al pueblo hacia la revolución, Benito Mussolini".
Después de conocer estos hechos, supongo que resultará más amargo tener que defender el mito de que el fascismo es una consecuencia natural del capitalismo, como ha sostenido siempre la izquierda.
¡Fascistas! (Mussolini socialista)BENITO MUSSOLINI, SOCIALISTA
Mussolini; nació en Dovia di Predappio en 1883. Su padre, Alessandro, era herrero; su madre, Rosa Maltoni, era maestra progresista. Su padre era socialista y vinculado con el ala anarquista
Por influencia paterna, Mussolini se acerca al socialismo militante y en el año 1900 se inscribe en el Partido Socialista Italiano, PSI. Mientras tanto, concluye los estudios y obtiene el título de bachillerato.

En 1902, se trasladó a Lausana , Suiza, donde se inscribió en el sindicato de albañiles y obreros. Luego es nombrado secretario y publica su primer artículo en el periódico L'Avvenire del lavoratore.
Desde noviembre vive en Suiza, tras huir de Italia para librarse del servicio militar obligatorio. Fue expulsado dos veces del país: el 18 de junio de 1903 fue arrestado por agitador socialista y permaneció detenido en la cárcel durante 12 días. Luego fue expulsado el 30 de junio; el 9 de abril de 1904 fue encarcelado por 7 días en Bellinzona por haber falsificado su permiso de permanencia.
Durante estos años, colabora como periodista en diarios locales de inspiración socialista (como Il Proletario) y estudia en la facultad de ciencias sociales de Lausana. Se alinea con el ala revolucionaria del partido socialista, liderada por Arturo Labriola y envía correspondencia al periódico milanés Avanguardia socialista. En este período muestra su mayor cercanía ideológica con el sindicalismo revolucionario.
En 1904 comienza una relación sentimental con la activista socialista Angelica Balanoff y discute con el pastor evangélico Alfredo Taglialatela sobre el tema de la existencia de Dios desde un punto de vista contrario a la misma.
En noviembre de 1904, tras la amnistía que se dio a quienes habían huido del servicio militar obligatorio, Mussolini volvió a Italia. Realizó su servicio militar.
En 1907 obtuvo la habilitación para enseñar francés y en 1908 empezó a trabajar como profesor de francés en donde enseñará también italiano, historia y geografía. Allí dirige también el semanario socialista La lima con el pseudónimo de «Vero Eretico».
Tras volver a Predappio, se puso al frente de un paro de los trabajadores agrícolas. El 18 de julio de 1908 fue arrestado por amenazar a un dirigente de las organizaciones patronales. Procesado por vía rápida fue condenado a tres meses de cárcel, pero fue puesto en libertad provisional después de 15 días. En septiembre del mismo año fue encarcelado de nuevo por diez días por organizar unas elecciones no autorizadas.
Durante este período, Mussolini publica en Pagine libere ('Páginas libres') —una revista del sindicalismo revolucionario— el artículo La filosofia della forza ('La filosofía de la fuerza'), donde hace referencia al pensamiento nietzscheano.
En 1909 se trasladó a Trento, donde fue secretario de la Cámara del trabajo y dirigió el periódico L'avvenire del lavoratore ('La llegada del trabajador'). Ese mismo año fue protagonista de un choque periodístico con el director del periódico católico Il Trentino. También fue encarcelado en Rovereto por difundir periódicos secuestrados y por instigar a la violencia hacia el Imperio de los Habsburgo; es expulsado de la ciudad.
En 1910 publica una novela llamada Claudia Particella, l'amante del cardinale Madruzzo, sátira anticlerical. Participa en el congreso socialista de Milán. Es nombrado secretario de la federación provincial de Forlí y poco después se convirtió en editor del semanario La Lotta di Classe ('La lucha de clases').
En 1911 la sección socialista de Forlì, guiada por Mussolini, vota la autonomía del PSI. El mismo año publica un ensayo titulado Il Trentino veduto da un socialista ('El Trentino visto por un socialista') en el periódico Quaderni della Voce ('Cuadernos de la voz').
En octubre fue arrestado, procesado y condenado a un año de cárcel por participar en una manifestación contraria a la guerra (Italia contra Turquia por Cirenaica), que concluyó con actos de violencia con la policía. Mussolini había definido la aventura colonial africana del gobierno de Giolitti como un «acto de delincuencia internacional». En febrero del año siguiente, la Corte de apelaciones de Bolonia redujo la pena a cinco meses y medio y al mes siguiente Mussolini fue liberado.
La victoria del ala radical en el Congreso de Reggio Emilia, celebrado en 1912, le proporcionó mayor protagonismo en el seno de la formación política, que aprovechó para hacerse cargo del periódico milanés Avanti, órgano oficial del partido. Aun así, sus opiniones acerca de los enfrentamientos armados de la semana roja de 1914 motivaron cierta inquietud entre sus compañeros de filas, atemorizados por su radicalismo.

En 1913 fundó la revista Utopia.
En el congreso socialista del PSI de de 1914, presenta una moción por la que se reconocía la incompatibilidad entre el socialismo y la masonería. Por eso a fines de 1914 presentó su renuncia al Avanti. La división entre Mussolini y el partido se acrecentó con la proclama de neutralidad del primero tras la entrada de Italia en la Primera Guerra Mundial en mayo de 1915.
En noviembre del mismo año fundó el periódico Il Popolo d’Italia, de tendencia ultranacionalista, lo que le valió la expulsión del Partido Socialista Italiano.

Claramente se pueden apreciar las líneas ideológicas de Mussolini previas a fundar el fascismo y que le condujeron al poder dictatorial sólo 7 años despues de ser expulsado. Citándole: "No estamos hablando de alzar un nuevo estandarte político, sino más bien de librar la vieja bandera socialista de aquellos que se han envuelto en sus pliegues".

Momentos históricos aparte, la trayectoria política de Mussolini, podría ser la de la mayoría de los políticos socialistas españoles, excepto por el empuje personal, la independencia y el caracter.
Hoy, muchos vivimos con inquietud una nueva reforma del socialismo desde dentro, que despierta recelos justificados en quienes nos movemos dentro de posiciones demócratas liberales, conservadoras, centristas o tradicionalistas. La capacidad del socialismo para que de su seno surjan las mayores torpezas ideológicas es insondable. No lo digo yo: lo dice la Historia.
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