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felicidad

Publicado el 28 septiembre 2023 por Tranquilitamente @tranqilitamente

hace unos meses cambié mi vida. dejé mi trabajo y empecé a opositar. ¡así, a lo loco!

a ver, no tan a lo loco, que tampoco era cuestión de inmolarme, y la piscina tiene agua, pero, vamos, cambio radical de vida laboral.

y hoy he decidido contarlo aquí, porque esta mañana he vivido el que ahora sé ha sido el tercer momento revelador para mi, que me hace ser consciente de lo feliz que estoy (ser es un verbo demasiado amplio).

¿y ahora te das cuenta? pues sí, cualquier decisión tiene su riesgo, y por muy bonita que parezca, uno nunca sabe.

estos son los tres momentos que han sido significativos para mi en el sentido de confirmar que no me he equivocado con el cambio:

  • uno, este verano, cuando la última semana de agosto no me empezó a invadir el malhumor y la angustia de la vuelta al trabajo. por primera vez en años, llegar al el fin de la etapa estival no me hacía querer salir corriendo…
  • dos, también a final de este verano, cuando en el viaje de vuelta a casa, agenda en mano, empecé a vislumbrar cuál sería el plan del día a día que me esperaba desde septiembre, y sonreí pensando en esa vuelta a la rutina que tanto me gustaba esta vez, porque combinaba estudiar lo que me apetece, con mantener los hobbies que retomé el año pasado… y alguno más que se incorpora este curso..
  • y tres, esta misma mañana, cuando, camino de la biblioteca, empecé a pensar el sueño que tenía y lo poco que me apetecía encerrarme con el día estupendo que hacía, hasta que me di cuenta de cómo estaba hace un año, inmersa en un motón de reuniones y presiones que no me interesaban lo más mínimo… y volví a sonreír…

si te cruzas conmigo por la calle, no me vas a reconocer por ser la que desprende arcoíris de felicidad, que no me he comido a Heidi y sigo teniendo ratos malos, en los que me quejo de todo, porque hay cosas que no me apetece hacer.

pero si tomo perspectiva, es que no hay color. ahora hago lo que quiero hacer, lucho por ser lo que quiero ser, y he de decir que estoy encantada. porque sonrío cuando pienso lo que he hecho, y más cuando pienso lo que estoy en el camino de hacer.

lo comparto por si estás en ese momento de duda, de «quiero, pero no puedo», por si leerme te sirve. porque no siempre querer es poder, eso es verdad, y las circunstancias de cada cual son tan particulares como el patio de mi casa.

pero a veces, ver las barbas de tu vecino mojar, hace que pongas las tuyas a remojar… y bueno, si te sirve de consuelo, no estás tan loca. que mal de muchas, ¡no puede ser tan malo!

(PD: escribir es parte del plan, así que nos seguimos viendo por aquí

😉
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(PD2: si estás en ello, has estado o lo quieres estar, cuéntame en los comentarios o en el medio que prefieras

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