
Hay vinos que no solo se descorchan: se celebran. Felisa, de Bodegas Emilio Moro, es uno de esos vinos que invitan a bajar el ritmo, a mirar la mesa con otros ojos y a brindar sin prisas. Un tinto con alma, nacido en la Ribera del Duero, que rinde homenaje a Felisa Moro, madre del fundador, y a una forma de entender el vino ligada a la tierra, la familia y el tiempo.
Felisa es un 100% Tempranillo procedente de viñedos de más de 40 años. Cepas profundas, sabias, que dan uvas concentradas y expresivas. Tras una crianza de unos 12 meses en barricas de roble francés y americano, el resultado es un vino elegante, equilibrado y muy gastronómico.
La cata: lo que Felisa nos cuenta en la copa
Vista
Color rojo picota intenso, brillante, con ribetes granates que ya anuncian complejidad y carácter.
Nariz
Aromas profundos y bien integrados. Fruta negra madura (mora, ciruela), notas de cacao, vainilla y especias dulces, con un fondo tostado muy fino que aporta calidez.
Boca
Sedoso, envolvente y con taninos pulidos. La fruta sigue presente, equilibrada con la madera, dejando un final largo, amable y elegante. Un vino redondo, sin aristas, que invita a otro sorbo.
Felisa en la mesa
Este vino se luce especialmente con:
Carnes rojas a la brasa o al horno
Cordero asado
Guisos tradicionales bien trabajados
Quesos curados y semicurados
Y también es perfecto para una cena tranquila, de conversación larga y platos sin artificios, donde el vino acompaña y no tapa.
Una pizca final
Felisa no es un vino para beber con prisas ni para momentos cualquiera. Es un vino para brindar por lo que importa, para mesas compartidas y para recordar que, en gastronomía, como en la vida, lo auténtico siempre deja huella.
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