Ya os aviso desde el principio: hoy celebro el mío.
No os voy a confesar cuántos cumplo. Para saberlo, tendría que multiplicar 364 por mi número de años, y de ahí saldría una cifra tan astronómica que prefiero no conocer. Al margen de la edad, el concepto me parece brillante
Pasamos de tener un solo día de celebración a disponer de 364.
Alguien podría decir que, así, el cumpleaños pierde parte de su magia. Pero todo depende del enfoque. Hay quienes, si les regalas 364 días para celebrar, son capaces de exprimirlos todos. O casi. Y hay quienes no saben muy bien cómo hacerlo. A veces, ni siquiera con uno.
Por eso, más que celebrar un No Cumpleaños, lo verdaderamente interesante es el cambio de rumbo que propone: aprender a festejar lo cotidiano, incluso cuando no ocurre nada extraordinario.
Hoy voy a hacerle caso al Sombrerero Loco. La idea del unbirthday pertenece al universo de Lewis Carroll, aunque se hizo universal gracias a la película animada de Disney, Alice in Wonderland (1951), donde el Sombrerero la convierte en canción y en fiesta: “Very Merry Unbirthday”.
Así que felicidades a quienes hoy celebráis vuestro No Cumpleaños. Y también, por supuesto, a quienes celebráis el cumpleaños de toda la vida.
Porque celebrar también es una forma de entender la vida.
