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FGV y la lección no aprendida del accidente de metro

Publicado el 03 marzo 2014 por Kurtz
El 3 de julio de 2006 se produjo el que es el peor accidente de metro que ha ocurrido en España. A nivel europeo es el cuarto peor (primero si contamos desde los años 70 del pasado siglo); y el quinto peor a nivel mundial. Cualquiera podría pensar que después de un hecho tan trágico se tomarías medidas para que no volviese a ocurrir (de las dimisiones de los responsables, mejor ni hablamos). Pero eso no es de esperar en Valencia, y menos en una empresa como FGV, que supura corrupción e irregularidades.
Ferrocarrils de la Generalitat Valenciana (FGV) sigue con el mismo comportamiento anterior al terrible accidente de 2006, es decir, un comportamiento dominado por la ocultación, la opacidad y falta de inversión en seguridad (a pesar de las promesas que, en su día, hizo el todavía conseller José Ramón García Antón).
Después del accidente del 3 de julio de 2006 (que vino precedido por el choque de tres convoyes en Picanya en septiembre de 2005) se produjeron otros descarrilamiento bastante graves, aunque sin víctimas mortales, como el de 2007 en Benaguasil, o el de 2008 en la estación de Canterería, donde una unidad anduvo doscientos metros descarrilada hasta que chocó con el andén de la estación. Pero donde más se está viendo la falta de seguridad de las líneas ferroviarias gestionadas por FGV es en Alicante.
FGV y la lección no aprendida del accidente de metro
Esta noticia se publicaba hace unos días. En ella, se habla de los pasajeros de la Línea 9 del TRAM que une Benidorm con Dénia, los cuales se encontraron tirados durante más de una hora en el apeadero de L'Albir después de que el convoy en el que viajaban sufriera una avería.
FGV y la lección no aprendida del accidente de metro
(Imagen tomada por un pasajero desde el apeadero de L'Albir.)
En poco más de quince días han ocurrido varias incidencias como la avería del 10 de febrero que hizo que los pasajeros quedaran atrapados entre Benissa y Calp unas cinco horas. Días después una avería llenaba de humo el tren. Días después, en Teulada volvió a averiarse. El mes de febrero se cerraba con la avería ya citada en L'Albir.
FGV y la lección no aprendida del accidente de metro
(Imagen tomada por un pasajero del interior del tren en Benissa.)
Los trenes no son los únicos elementos de inseguridad. El pasado día 28 de febrero, la consellera Isabel Bonig inauguraba, junto a miembros de FGV y políticos del pueblo, la sala de la estación de Teulada. Mientras tanto, en Benidorm, los trenes tenían problemas en el paso a nivel de la carretera de entrada a la ciudad. Está claro, y más ahora que se acercan elecciones europeas, que a FGV y a la consellería lo que más les importa es inaugurar cosas (a veces inconclusas) y no dotar de más seguridad las propias infraestructuras y el servicio que ofrecen. Los pasos a nivel también son fuente de conflicto en esta línea. El pasado día 12 de febrero, en el paso a nivel de la avenida Joan Fuster con camí de Sant Joan, en Dénia, un camión de reparto de bebida embistió una barrera, arrancándola, y sin que el conductor se percatara de lo sucedido. Días antes, en Dénia y otros municipios de la comarca, varias barreras fueron arrancadas por el viento. En La Xara también se encontró una barrera en el suelo, aunque no se ha explicado el por qué cayó.
Ante esta situación, los pasajeros empiezan a hartarse, pero temen reclamar. La Generalitat está esperando cualquier cosa para cerrar esta línea, y los pasajeros no quieren perder una línea que une Alicante, Dénia y Benidorm, y que utilizan fundamentalmente para ir al trabajo. Incluso se ha llegado a pedir firmas en Internet para que esta línea no desaparezca. De momento, el Gobierno valenciano ha prometido que no cerrará la línea, pero ya sabemos lo que vale una promesa de nadie del PP.
Los pasos a nivel, que comentaba anteriormente, también son fuente de conflicto en esta línea. El pasado día 12 de febrero, en el paso a nivel de la avenida Joan Fuster con camí de Sant Joan, en Dénia, un camión de reparto de bebida embistió una barrera, arrancándola, y sin que el conductor se percatara de lo sucedido. Días antes, en Dénia y otros municipios de la comarca, varias barreras fueron arrancadas por el viento. En La Xara también se encontró una barrera en el suelo, aunque no se ha explicado el por qué cayó.
Desde FGV se reconoce que la principal causa de averías en esta línea es el atropello de jabalíes, sobretodo en el tramo entre Teulada y Calp. A pesar de ello (¿explica el atropello de jabalíes el gran número de averías?), y ante las dudas que plantea la Oposición política (el PSPV ha llegado a dudar de que la Línea sea segura) se insiste en que la línea es cien por cien segura (algo que también se decía de la Línea 1 del metro de Valencia, en la que se produjo el accidente de 2006). Los problemas de averías no deberían buscarse en la naturaleza, tal como se señala desde otros puntos de vista, sino en los propios trenes e infraestructuras. En octubre del año pasado, FGV tuvo que declarar desierto el concurso de mejoras en esta línea. Curioso que se convocara un concurso de mejoras si los trenes son cien por cien seguros (excepto, al parecer, si se cruzan con un jabalí).
En realidad, desde el 2003 se vienen produciendo accidentes (la empresa los califica de "incidentes", simplemente porque no se registran víctimas mortales) continuados en esta línea. El de esta imagen se produjo en 2008, en Calp.
FGV y la lección no aprendida del accidente de metro
De este accidente se echo la culpa al maquinista. Es una práctica habitual en la empresa. Incluso han sido despedidos maquinistas por accidentes en los que no se comprueba el estado de los trenes o de la infraestructura. A pesar de que se han realizado algunas actuaciones sobre las infraestructuras, los accidentes han seguido ocurriendo. El 16 de junio de 2010, un tren descarriló a la altura de Altea, sin provocar heridos graves, pero provocando el corte de la línea durante siete horas.
En definitiva, podemos concluir que en Alicante está pasando algo y que se está cerrando los ojos. La próxima tragedia del metro valenciano ocurrirá en Alicante, y entonces, todo serán lloros y lamentos y todos dirán: "Es una tragedia inevitable y fortuita. Nadie pensó que algo así podía ocurrir". Tendremos entonces a políticos y demás calaña muy compungidos, pero que seguirán jugando con vidas de personas en su particular ruleta rusa.
Post scriptum: Siendo hoy el día que es, no me resisto a apuntar un par de cosas sobre el caso del metro, recientemente reabierto. Ya se está denunciando que la jueza, la misma que ya lo cerró en dos ocasiones anteriores, o que permitió la destrucción de la unidad accidentada a pesar de tener dos recursos judiciales pendientes, no está poniendo mucho interés. La cusa fue reabierta en su contra y a regañadientes tiene que volver a investigarla. Por ahora, esta nueva investigación está sirviendo para confirmar cosas que ya aparecían en mi libro. La última es que los datos originales de la Caja Registradora de Eventos no se borran automáticamente al volcarlos a un ordenador, como se afirmaba desde FGV para justificar la desaparición de esos datos originales en relación a la unidad siniestrada el 3 de julio de 2006. Sin embargo, la causa del metro camina hacia su entierro definitivo. Desgraciadamente, la jueza acabará archivándolo como ya hizo en las dos ocasiones anteriores. Y esto dejará a las víctimas más indefensas porque ahora el Gobierno valenciano podrá decir que el caso ha sido reabierto y archivado por la Justicia hasta tres veces y que en esta ocasión se investigó todo lo que querían las víctimas (frenos, ventanas, infraestructura...).

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