En estas condiciones aparece nuevamente la vieja pregunta: ¿flash o linterna? No hay una respuesta única, porque las dos alternativas tienen sus ventajas y también sus limitaciones. El flash permite congelar el movimiento y entregar una buena cantidad de luz en un instante, pero cada destello modifica por un momento la escena y puede generar una reacción en el ave. La linterna, en cambio, permite trabajar con una iluminación continua, facilita muchísimo el enfoque y, sobre todo, da la posibilidad de observar qué está haciendo el ave y esperar una posición favorable antes de disparar.
Hoy traigo dos fotografías de un Curiango obtenidas en el Club Refugio Ombú para esta segunda parte de un tema ya tratado aquí en el blog, y para aquellos que no hayan leído la primera parte al finalizar esta entrada les voy a dejar el link a la parte 1.
Justamente las dos fotos sirven para mostrar la diferencia, Una fue realizada con flash y la otra con linterna. A simple vista, más allá de la diferencia en la temperatura del color, el resultado puede parecer bastante parecido, pero trabajando en la oscuridad la experiencia de hacer una y otra fotografía cambia bastante.
La linterna tiene una ventaja que para mí resulta especialmente interesante y es la principal ayuda para que la cámara enfoque mucho más rápido. Y si el Curiango cambia de posición, gira la cabeza o simplemente aparece un ángulo más interesante, puedo esperar y realizar otra toma sin tener que volver a iluminar la escena con un destello. Además, al trabajar siempre en formato RAW, esa iluminación continua me permite modificar posteriormente el balance de blancos durante la edición y corregir esa tonalidad más fría característica de la linterna.
El flash, por supuesto, sigue teniendo lo suyo. Cuando la situación lo permite, un buen destello puede entregar una imagen muy limpia y congelar perfectamente al ave, especialmente cuando tenemos poca luz y necesitamos velocidad. Pero en fotografía de naturaleza, como tantas veces hemos comentado por acá, no se trata solamente de conseguir una foto técnicamente correcta. También hay que prestar atención a lo que está pasando del otro lado del lente y tratar de intervenir lo menos posible.
Con las aves nocturnas todavía más. No tiene sentido perseguirlas, insistir una y otra vez ni convertir un encuentro interesante en una sesión interminable solamente para conseguir "la foto perfecta". Si el ave se queda tranquila, nosotros también. Esperamos, observamos y aprovechamos el momento. Y si no se da, bueno... tampoco se termina el mundo. El Curiango seguirá siendo Curiango aunque nuestra tarjeta de memoria vuelva a casa con menos fotos.
Estas dos imágenes del Club Refugio Ombú son simplemente otra oportunidad para seguir probando, comparando y aprendiendo. Flash por un lado, linterna por el otro. Dos formas diferentes de resolver el mismo problema y, como casi siempre ocurre en fotografía, una buena excusa para seguir experimentando.
link a la parte I

