
Ilustración: El que escapó de las sirenas Susón Aguilera
"Gracias, peces, gracias" es una colaboración de José García Obreropara Historias Acuícolas.Sin las frescas lubinas, con afilado ingenio capturadas,el hijo de Laertes habría devorado a las vacas del Sol.Hiperión, en venganza, lo habría despedazado hasta hacer de su cuerpo un plancton exquisito,manjar para sirenas, que arrojan a los héroes al Leteo.
Si el delfín caribeño –dos alas gigantescas, dos velas empujadas por un fiero tornado–no hubiese sido el guía de las tres carabelas,Colón sería el nombre del plato más sabrosoque un paladar caníbal pudiera degustar.
Y, si el joven marino –llamémosle Ishmael– ,hubiese dado a Queequeg la otra pierna de Ahab,el arpón del misterio habría atravesado otro lomomás dócil y el pálpito amoroso de leviatán, tan blanco, hubiera dado vida al más dulce oleaje.
Sin los peces ilustres o sin peces anónimos,la historia de este mundo sería un pedregaltan monocromo y cruel como una fiesta trágica;un mundo donde el hombre daría buena cuenta, bostezando aburrido, de su insulsa ración
de semejantes. El autor

