Revista Deportes

Hacer favores, empollar traidores

Por Antoniodiaz

Hacer favores, empollar traidores 


Hace ya un tiempo que al bueno de Rafael Luna, durante una noche en la que al aire de Levante le dió por hacer de las suyas, se le hinchó la vena y se le iluminó la calva: dijo de hacerse taurino. Cómo si fuésemos ya pocos. Creería que esto de los toros es algo tan bajo como lo de las religiones, que un día te llamas Pepe y te ves cruzando, vestío con traje campero, la marisma en busca de la Blanca Paloma, y a los tres meses te encuentras camino de La Meca, como si estuviéses haciéndole los coros a Emilio el Moro, con los coleguitas de la yerba llamándote Mohamé. Un venazo parecido, para que se entienda, al que le dió al niño de la Carmina, que un día dejó de vender colonias para hacerse torerillo y seguir anunciando perfumes, pero de los italianos, los de bote pequeño y aroma a vainilla. Vamos, de esas fragancias repipi que son a la perfumería lo que los cuvillos a la tauromaquia. 


Hacer favores, empollar traidores

El caso es que el mesías parlamentario catalán, tomado así por muchos aficionados ingenuos, fue paseado por dehesas, le llenaron varias veces, entre unos y otros, la tripa, -poco agradecida, por lo que se ve, para ser de la casta política-, lo agasajaron como un César y recibió el cariño y la admiración de los que fueron capaces de pasar el mal trago de escupir y renunciar a su ideología por defender la libertad de ir a los toros. Hasta lo sacaron a hombros por la puerta grande de la Monumental de Barcelona como si fuése el mismísimo Manolete. Él, y su partido, iban a ser nuestros salvadores.

Han pasado ya unas elecciones, con buenos resultados para su cuadrilla, habiendo ganado más de cincuenta mil votos -dos monumentales y media- con respecto a las anteriores comicios. En cambio, el prócer socialista Montilla, se ha dejado 220.000 por el camino, que sólo son un poco más de los 195.000 que ha perdido la nefasta Esquerra Republicana. El gran beneficiado de ese galimatías llamado Tripartit, ha sido Artur Más, futuro President, cuya formación queda a un paso estrecho de la mayoría absoluta. Pero necesita un socio político que le aporte un mínimo de seis escaños, con los que la mayoría soñada sería una realidad contante y sonante. 


Y ahí es cuando esperábamos ver de qué pasta está hecha el hombre al que le dieron esa vuelta al ruedo clamorosa, entre vítores de ¡libertad, libertad! y ¡torero, torero! El que tantas cosas nos prometió, ese orador que era incapaz de sostener un párrafo de su discurso sin mentar el toro, la libertad y la justicia. El que decía que los toros eran una tradición que estaba arraigada en lo más hondo de la naturaleza catalana. Y por último, y más grave asunto, el mismo que denunció que la tauromaquia estaba siendo otra víctima más de los intereses políticos, que era una burda arma política más. Además, como un Hitchcock de pacotilla, le daba un suspense terrorífico cuando metía las palabras nacionalismo e independencia de por medio. Lo verdaderamente lamentable es que él ha sido el primero en confirmar su teoría. Nos ha usado, señor Luna.
Pues ése Rafael Luna, el aficionado Rafael Luna, que nadie sabe si era Rafaé, el del cuatro, o Luna, el talibán del ocho, ha desaparecido. Ahora, que es cuando se le exige el esfuerzo, presenta la dimisión. De taurino, se entiende. Qué fina es la memoría, y la vergüenza, de los políticos. 
El Partido Popular tiene en su mano ser ese socio que tanto necesita CiU, que estará dispuesta, por su bien, a escuchar propuestas, a entrar en diálogo, pero...
... las noticias que llegan desde Barcelona, no son halagüeñas. Ya ha habido ronda de contactos entre Artur Más y demás fuerzas políticas. La que nos interesa, que es la de los populares, ha puesto encima de la mesa una serie de condiciones innegociables que deben de respetarse para contar con su apoyo. En ningun lado aparece una mínima referencia al mundo del toro...
Este hecho se suma al teatro de la pasada semana en el que CiU y socialistas echaron para atrás la solicitud para que vuelvan los toros al ente público. Y digo teatro porque no hubo nada de realidad en la votación. El desenlace era sabido, no era más que un trámite, una pantomima. Aún así, bien que escuecen las pocas molestias que se tomaron en el PP para no dejar morir la propuesta. De los otros, como no esperamos nada -bueno, por lo menos- pues no merecen comentario alguno.
Hacer favores, empollar traidores

No me olvido de Rivera, de Ciutadans, que también salió a hombros y nos dió buena ración de hipocresía parlamentaria. Otros tres escaños que al toreo no le van a valer para nada. O para casi nada.
Las vivencias con los maletillas Luna y Rivera, nos van a dejar, si acaso, una metáfora premonitoria: los abolicionistas que van a acabar con ésto, están dentro y salen a hombros...
 

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revistas