Revista Cocina

Helado de té verde matcha

Por Chicsouffle @chicsouffle
Para acabar la semana, y como estamos en pleno verano por aquí, hoy comparto un postre bien fresquito: ¡helado! Me vine de Japón con un cargamento de té verde, y por supuesto de matcha para cocinar. Esta era la primera vez que hacía helado, y la verdad es que me ha gustado la experiencia. No es nada difícil y los resultados son muy buenos. ¡Y no hace falta heladera! Que antes de que existieran ya se hacían helados. ;)
Lo bueno de hacer helado en casa es que ves lo que realmente lleva (una buena carga de nata y yemas), pero si no te lo acabas todo de una tampoco hay problema. :)  Usando buenos ingredientes el sabor es delicioso y fresco, así que el resultado es muy satisfactorio porque sabes cómo lo has hecho y le puedes poner los ingredientes que te gustan.
Helado de té verde matcha
¡Feliz fin de semana!
<<>>
Ingredientes
250 mililitros de leche
150 gramos de azúcar blanco
500 mililitros de nata
5 yemas de huevo
1.5 cucharadas (aprox. 7.5 g) de té matcha, o más al gusto
Preparación
1. Calentar la leche y el azúcar en un cazo hasta unos 37ºC (temperatura corporal). En un cuenco pequeño, batir el té matcha con unas 2 cucharadas de leche calentada.
2. Poner la nata en un cuenco metido en otro más grande con agua y hielo, y dejarla reposar en este baño helado.
3. En un cuenco aparte, batir las yemas. Volver a calentar la leche hasta 37°C y añadirla poco a poco a las yemas, batiendo constantemente. Volver a poner la mezcla en el cazo. Calentar a fuego lento, removiendo y "rascando" el fondo con una espátula hasta que la mezcla se haya espesado (lo suficiente como para que cubra la espátula y al pasar un dedo podamos ver el rastro de nuestro dedo). Echar el té matcha disuelto y mezclar bien.
4. Echar esta mezcla en la nata enfriada y remover hasta que se enfríe. Luego meter en la nevera al menos 30 minutos. Una vez esté fría la mezcla, echar en un recipiente (lo mejor es una bandeja plana de metal, como las que se usan para hacer cocas o brownies). Meter en el congelador hasta que los bordes se empiecen a congelar, unos 45 minutos. Entonces, remover con unas varillas o una cuchara para romper las partes heladas y devolver al congelador. Hacer esto cada 30 minutos hasta que la mezcla adquiera la textura cremosa del helado (yo lo hice 3 veces). Una vez esté cremoso, meter el helado en un recipiente cerrado (un tupper grande) hasta que lo vayamos a servir. ¡Que aproveche!
{Receta de Kinfolk}

Volver a la Portada de Logo Paperblog

Revista