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Hermosa distopía española

Publicado el 06 abril 2014 por Ruben85 @Rumenez
Recuerdo cuando leí la novela Fahrenheit 451, que trata sobre una distopía futura donde los bomberos ya no se dedican a salvar vidas y a apagar fuegos, sino justo lo contrario: a provocarlos quemando libros y si es necesario también a los propietarios de los libros. En el momento de la lectura reflexioné pensando que muchas sociedades totalitarias se han valido de la quema y censura de libros para evitar el conocimiento o las ideas contrarias al sistema impuesto. Sin embargo, llegué a la conclusión de que si bien, estos sistemas totalitarios son muy problemáticos y aterradores, algo mucho peor se ha convertido en realidad, para muchos países desarrollados, ya no es necesario el terror o la censura para mantener a raya al pueblo, han descubierto algo mucho más barato, útil y eficaz: la manipulación social.
En la obra se quemaban los libros porque se decían que eran peligrosos, ya que quien sabía demasiado, dejaaba de ser feliz, y si se erradicaban los libros, todos los ciudadanos lograrían la felicidad sin problemas. Los bomberos de la obra, me recuerdan a la policía española, la cual en lugar de defender a los ciudadanos de los delincuentes, directamente trabajan para los delincuentes (como los matones trabajan para la mafia). A la orden de estos político-delincuentes, no dudarán en disparar a inmigrantes, extorsionarán sin piedad a los ciudadanos (si no pagan el impuesto establecido por la Mafia-hacienda), apalearán con interés para evitar manifestaciones, sin importar los daños que puedan ocasionar, también a la mínima orden de algún capo-banquero, deshaucian a personas de sus hogares condenándolas a la calle...
La teoría de que trabajan para los politico-delincuentes y capo-banqueros, puede demostrarse cuando en estos días pasados, Esperanza Aguirre cometió varios delitos, como insultar a la autoridad, darse a la fuga, causar daños a los vehículos policiales a drede (un delito doble, pues ese vehículo podría ser necesario para una urgencia), entre otros... A la señora Aguirre, no la persiguieron ni la detuvieron,
no le extirparon un ojo, ni le mutilaron un testículo, no la apalearon, ni siquiera la metieron en la cárcel..., no, nada de eso, para colmo fue el partido político gobernante a increpar y pedir explicaciones a la policía, preguntándoles por qué molestaban a la pobre Aguirre, si ellos son los que pagan, ellos ponen las normas, así que no volverá a ocurrir...
Si se supone que a estos aspectos seferieren como que es democracía, que es libertad, que es calidad de vida, que son derechos ciudadanos..., en definitiva deberían ahorrarse tanto parafraseo y llamar a las cosas por su nombre: la distopía se hizo realidad.
Hermosa distopía españolaRubén Jiménez Triguero

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