Revista Cultura y Ocio

Héroes de la Guerra del Pacífico: Francisco Bolognesi

Por Joaquintoledo

Héroes de la Guerra del Pacífico: Francisco Bolognesi

Francisco Bolognesi nació en Lima el 4 de noviembre del año 1816. Su padre, Andrés Bolognesi era un peruano-italiano originario de Génova pero que gran parte de su vida había servido como violinista en la corte del virrey. Su madre era una peruana de origen arequipeño, llamada Juana Cervantes. Vino al mundo en una familia acomodada. Los datos que se tienen de su vida son escasos, salvo que realizó los estudios primarios en la tierra de su madre, Arequipa, ubicada en el sur del Perú. En el año 1830 consiguió ingresar al Seminario Conciliar de San Jerónimo a culminar sus estudios secundarios. Debido a su buena aptitud en las matemáticas no debe resultarnos extraño que se dedique a los negocios. Lamentablemente perdió a su padre en agosto del año 1834 por lo cual decidió buscar trabajo en el diario El Comercio de Arequipa. Después decidió estudiar contabilidad y francés pues lo consideró indispensable para su carrera de negocios. Pese a sus buenas intenciones de sacar adelante a su familia, los primeros tiempos republicanos del Perú eran muy difíciles, por ende su actitud de emprender en el ámbito de los negocios es muy loable y hasta valiente.

Héroes de la Guerra del Pacífico: Francisco Bolognesi

Bolognesi y sus oficiales

Sin embargo, tal vez obligado por la misma coyuntura decidió ingresar voluntariamente al ejército en julio del año 1844. Su primera intervención se llevó a cabo en Carmen Alto un distrito de Arequipa. Sin embargo, pese a ello, su vida se dividió entre el ámbito castrense y el civil, sin preferir nunca ninguno hasta ese momento. En 1853 finalmente fue enrolado y enlistado como teniente coronel y se le designó ayudante del Estado Mayor general de la división Arequipa. Posteriormente se le ubicó como segundo al mando de un regimiento de caballería cuando hubo tensiones entre el Perú y Bolivia. No hubo consecuencias mayores producto de este hecho, pero él decidió quedarse en el ejército y tomó parte de la revolución contra el presidente Echenique. Fue nombrado comisario de guerra y en abril del año 1856 pasó a ser parte de la inspección del ejército en Lima.
Su carrera empezó a ascender rápidamente pues ese mismo año se le nombró como edecán de campo del presidente peruano Ramón Castilla. En abril del año 1857 fue designado como artillero y el 7 de marzo ascendido a coronel efectivo. Participó en la campaña contra Ecuador en el año 1860 y hasta fue enviado a Europa a traer más cañones y otras piezas de artillería. Regresó varios años después con el armamento. Finalmente permaneció en el ejército, fue nombrado comandante en jefe de la artillería en el año 1871 y durante el transcurso del siguiente pasó al retiro.
Finalmente, cuando estalló la Guerra del Pacífico en el año 1879, debido a su experiencia y buenas referencias, fue llamado otra vez al servicio. Se le encomendó el mando de la tercera división y participó en las batallas de San Francisco y Tarapacá. A pesar de que los aliados peruano-bolivianos lograron derrotar a los chilenos en este último enfrentamiento, no pudieron cargar con la artillería ganada al enemigo y tuvieron que enterrarla. Después de ello Perú perdió la batalla de Tacna, al norte de Arica y Francisco Bolognesi quedó atrapado al sur, en Arica, con un puñado de 1600 efectivos que además estaban aislados por mar y tierra. La principal zona de combate estuvo alrededor del llamado morro de la ciudad.
El 5 de junio se acercó el mayor Juan de la Cruz Salvo del ejército chileno a hablar con los militares peruanos para obtener la rendición de la plaza y así poder evitar un combate inútil. Después de todo los chilenos tenían unos 6 mil efectivos y varios cañones, lo que de por sí les daba una gran ventaja. A pesar de que la noticia de la derrota de Tacna había llegado, los peruanos no conocían la magnitud y las consecuencias de la misma, por ello, decidieron resistir hasta el final con esperanzas de poder obtener una pequeña venganza. Además se creyó que desde Moquegua o Arequipa, ciudades y departamentos peruanos cercanos a Tacna, se podía llegar a traer remanentes sobrevivientes tras la derrota. Bolognesi además sabía que las fuerzas de Leyva habían sido enviadas para socorrerle pero éste, tras ver los caminos entre Tacna y Arica ocupado por los chilenos, decidió irse al norte y dejar todo atrás. Esto terminó por condenar a los últimos peruanos que resistían en Arica, si bien ellos nunca lo supieron. Las esperanzas de los que iban a resistir en esta ciudad antiguamente del Perú reposaban en el campo minado a través de morro. Pero Bolognesi, por su amplia experiencia en el combate en artillería, sabía que sólo este elemento podría llegar a disuadir al enemigo. Pero los cañones peruanos eran anticuados así que nuevamente, se sabía de antemano que la batalla estaba decidida.
Ahora bien, al llegar el parlamentario chileno frente a Bolognesi y ofrecerle la rendición pacífica de la plaza, éste respondió ante la solicitud: “Tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”. Juan de la Cruz Salvo trató de exhortar a los defensores pero después de una consulta de Bolognesi con su mando, todo concluyó  en lo mismo y el negociador chileno finalmente se retiró. Entre la delegación de Bolognesi que peleaba del lado de los peruano estaba Roque Sáenz Peña, quien sobrevivió a la batalla y fue más tarde presidente de su país, corroborando lo dicho por Bolognesi, por lo cual no puede ser considerado como mito. El día 6 de junio desertó el coronel Agustín Belaunde y si bien se le intentó apresar, consiguió huir a Moquegua. El 6 de junio acaeció un bombardeo entre la poderosa flota chilena y la artillería peruana del Morro en conjunto con el barco peruano, Manco Capac. El día 7 comenzó la Batalla de Arica cuando los chilenos atacaron por el lado este y no por el lado del mar como se había esperado. Eran las cinco y media de la madrugada cuando todo comenzó. Fue una lucha atroz e intensa que duró casi cuatro horas y en la cual se logró vencer la resistencia total de los peruanos. Bolognesi estuvo presente casi en toda la batalla menos en la toma del morro, pues mientras combatía fue herido y tras caer fue rematado de un culatazo. Sus hijos, Enrique y Augusto también fallecieron como víctimas de la guerra en 1881,  defendiendo Lima.

Bolognesi es un héroe nacional del Perú y patrono del Ejército nacional de dicho país desde el 2 de enero del año 1951. Posteriormente también fue ascendido a gran mariscal de su país, el 30 de noviembre de 1989, casi un siglo después del conflicto. En su honor muchas calles, incluida en Arica, territorio chileno, llevan su nombre. Además el 7 de junio, fecha de su muerte, se celebrar el día de la bandera en Perú. La frase “tengo deberes sagrados y los cumpliré hasta quemar el último cartucho”, es una de esas que representan el máximo heroísmo en los anales militares de la historia.


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