Revista Historia

Histórico vídeo del último discurso del presidente Azaña

Por Joaquim
Histórico vídeo del último discurso del presidente Azaña
La aparición de una filmación en la que aparece de modo breve el presidente Manuel Azaña pronunciando su famoso discurso en el Ayuntamiento de Barcelona el 18 de julio de 1938, habría sacudido hasta los cimientos a cualquier país no enfeudado a la burricie histórica y cultural como es el caso de España. Así nos luce el pelo.
Y es que en la noticia relacionada con el descubrimiento hay varias cosas de mucho interés. Dice El País que en esas imágenes, apenas un minuto y medio de los setenta que duró el discurso, el presidente Azaña aparece "De pie, con la cabeza alta y sin leer papel alguno"; más o menos como los políticos de ahora, que a menudo ni siquiera entienden lo que están  leyendo. Eran otros tiempos, claro.
Ese discurso es acaso el más importante que Manuel Azaña pronunció en su vida, y fue además el último que dio en público. En él trazaba un programa de reconciliación entre los españoles que finalizaba con la célebre exhortación: "Paz, Piedad y Perdón". Es el testamento político de un hombre de buena voluntad horrorizado por lo que está sucediendo a su alrededor, por el tsunami que ha desencadenado su pretensión de llevar a la realidad de España el viejo lema reformista de Joaquín Costa: "Escuela, despensa y siete llaves al sepulcro del Cid". No le dejaron, ya lo sabemos. Como dijo a un allegado a los pocos días de conocer la sublevación militar del 17 de julio de 1936, "Gane quien gane esta guerra,  la República ya la ha perdido".
Setenta y cuatro años después de aquél momento histórico vivido en Barcelona, del que se registraron por separado un audio y unas imágenes grabadas por la BBC, la Universidad de Alcalá de Henares, la ciudad natal de Azaña, a la que siempre se sintió muy vinculado, ha unido ambas piezas sincronizando imagen y sonido, y ahora podemos disfrutar del resultado en el vídeo adjunto.
De los discursos de Azaña dice el historiador Santos Juliá en ese artículo de El País que los pronunciaba "Siempre con una dicción impecable y gran riqueza léxica". Azaña "pronunció aquel discurso sin llevarlo escrito. Tenía las ideas claras porque las había redactado en sus diarios y también había una parte importante de improvisación". Santos Juliá asegura que los discursos de Azaña son "un monumento a la oratoria". Pero esa excelencia formal no restaba un ápice de interés a su contenido n a la capacidad para conectar con su auditorio, al contrario, las reforzaba:  "Era impresionante la facilidad que tenía para desarrollar un pensamiento tan elaborado. Era un hombre que llegaba a la gente porque rompía con el tradicional discurso de los políticos, barroco y recargado".
Con ustedes, la voz y la imagen del presidente de la República Española, don Manuel Azaña Díaz.
En la fotografía que ilustra el post, el rpesidente Azaña durante su discurso en Barcelona, el 18 de julio de 1938.

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