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Información y consejos sobre nutrición y ejercicios. Perder peso

Publicado el 14 octubre 2015 por Álvaro Pedroche Arcones @FitnessAsesores

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Si tu objetivo es el de llevar una vida saludable y disfrutar de las ventajas de una dieta equilibrada, lo que verdaderamente necesitas es un plan a largo plazo. Ese cambio de hábitos es un proceso lento porque aunque tu meta inmediata sea perder peso, lo verdaderamente importante es que puedas mantener esas prácticas sanas durante toda la vida.

En este post descubrirás algunas de las ventajas de la dieta fitness para que conviertas los hábitos saludables de la nutrición y el deporte en parte de tus rutinas diarias y obtengas resultados de larga duración.

Fase 1: plan de ataque

Si has llegado hasta aquí es porque ya has conseguido dar el paso más importante. Encontrar una motivación y tomar la determinación de que necesitas realizar un cambio en tus hábitos ya es una avance importante.

Pero sabemos lo complicado que resulta mantener esa motivación, sobre todo si los resultados que esperas no llegan con la rapidez con la que te gustaría. Por esta razón la primera fase de nuestra dieta fitness es un verdadero plan de ataque con el que alcanzarás los objetivos iniciales en poco tiempo.

Para ello solo será necesario que introduzcas pequeños cambios en tus hábitos:

– Olvídate de la bollería industrial y el azúcar. Empieza el día con un desayuno saludable en el que debes incluir una pieza de fruta, un lácteo (leche o yogur descremado) y un cereal (una rebanada de pan integral o 40 gramos de muesli sin azúcar).

– Nada de fritos o rebozados. Cocina todos los alimentos al horno, al vapor o en el microondas utilizando únicamente una cucharada de aceite de oliva.

– Despídete del sofá. Nada de sedentarismo: lo que necesita tu cuerpo es ponerse en marcha. La mejor forma de hacerlo es, sencillamente, empezar a caminar. Con solo una hora al día a ritmo ligero será más que suficiente.

Fase 2: plan de ajuste

En apenas un mes ya habrás tenido tiempo de darte cuenta del cambio que está experimentando tu cuerpo y tu mente. Ahora que empiezas a perder grasa, ¿qué tal tonificar un poco tu figura? En el plan de ajuste introduciremos una rutina de ejercicios y nuevas pautas en tu dieta.

Ejercicios

Cuatro días de entrenamiento semanales serán más que suficientes. Trabaja tu cuerpo durante sesiones de una hora en las que trabajes 40 minutos de cardio y 20 minutos de tonificación.
En cardio puedes saltar a la comba, salir a correr, subir y bajar escaleras, aerobic… Cualquier ejercicio que haga que tus pulsaciones se aceleren.

Para reducir grasas y tonificar la musculatura, los mejores ejercicios son las sentadillas, apertura lateral y extensión de brazos (con o sin mancuernas) y, por supuesto, los abdominales.

Dieta

Añade un extra de verduras y legumbres a tus platos para sentirte más enérgica. No olvides tus tres piezas de fruta diarias, pero si deseas comer plátano, que sea siempre antes de realizar el ejercicio y como mucho, tres a la semana.

Por otro lado, las proteínas del pescado y la carne menos grasa harán que el trabajo muscular se vea recompensado con mayor rapidez.

Introduce poco a poco el arroz, las patatas y la pasta. Los hidratos también son importantes en una dieta fitness equilibrada, pero no abuses de ellos.

Fase 3: plan de mantenimiento

Lo verdaderamente importante es que mantengas estos hábitos. Transforma la idea de que estás a dieta para perder peso o que haces deporte porque quieres tener un mejor aspecto. Convierte tus logros en un estado permanente que asumes con optimismo y felicidad porque te gusta estar en forma.

Ahora que has aprendido a hacerlo bien, estás capacitada para elegir siempre la opción más sana. ¡Objetivo logrado!


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