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Introspección Táctica: Ricardo Gareca

Publicado el 18 abril 2012 por Marianofusco

Introspección Táctica: Ricardo Gareca

Por estilo, belleza y perduración de un proyecto, Vélez es sin dudas uno de los tres mejores equipos de la Argentina. Digo entre los tres para evitar polémicas, pero para mucho es EL equipo. Detrás de los once jugadores que están en el campo de juego, hay una dirigencia, un manager (Cristian Bassedas) y un entrenador (Ricardo Gareca) desde hace varios años.

Trayectoria futbolística

Gareca asumió en Vélez en 2009 y salió campeón en su primer certamen imponiéndose ante el famoso Huracán de Cappa. Como jugador, comenzó en Boca (78-84), pasó sin escalas a River (1985), consiguió sus primeros títulos en América de Cali (1985-89), jugó en el club del que es hincha, Vélez (1989-93) y se retiró en Independiente (1993-94).

Goleador de raza, metió el gol de la clasificación al Mundial 86 con la camiseta argentina. Meses después viviría su gran decepción al no estar entre los convocados para el torneo disputado en suelo azteca. Reconoce que tuvo una carrera signada por los insultos (River y Boca lo criticaron al unísono) y de mala suerte ya que al irse de los dos clubes más grandes de la Argentina y del Fortín, esos equipos salieron campeón seis meses después. Algo impulsivo, rebelde y de carácter complicado, cuenta entra sus anécdotas una expulsión de 19 fechas.

Introspección Táctica: Ricardo Gareca

El plantel del América de Cali 1985

Fue parte de la América de Cali histórica en llegar a tres finales consecutivas de Copa Libertadores y en salir campeón dos veces del torneo colombiano. Aquel equipo le pertenecía a los Rodríguez Orejuela, dueños del cartel de Cali y que Richard destaca lo bien que se portaron con él. En Vélez con el Gallego Vázquez encontró a su socio ideal, con quien mejor se entendió según él mismo y forjó una gran amistad. Ya en Independiente salió campeón en dos torneos y se retiró tras convertirle a Huracán en el 4-0 que coronaría al equipo de Brindisi campeón del Clausura. Hombre experimentado y con voz de mando en el equipo, además de jugar aprovechaba el tiempo para hacer el curso de entrenador.

Su periplo como entrenador

Rápidamente y comenzando desde abajo, San Martín de Tucumán lo contrató en 1995. Pagó el derecho de piso y se fue fogueando desde el Ascenso. En 1996 lo buscó Talleres con quien vivió sus mejores años. Primero cortando una racha adversa de catorce años sin vencer en el clásico a Belgrano (lo hizo en 1996 con un categórico 5-0). Tras un breve paso por Independiente reemplazando a Menotti con malos resultados retornó a Córdoba y completó dos años maravillosos obteniendo el ascenso a Primera y la Copa Conmebol. Cuenca, los mellizos Graieb, Roth, Maidana, Astudillo y Gigena fueron algunos de los frutos de su buen paso por la T.

En 2000 tuvo una fugaz aparición por Colón en Primera, volvió a bajar a la B Nacional con un intento fallido de ascender a Quilmes en 2002 y Argentinos lo amparó entre 2003 y 2004. En 2005 duró cuatro meses en su querido América de Cali y en 2006 algo más en Independiente de Santa Fe. En 2007 llegó a Universitario de Perú con quien cortó su sequía y le permitió dar el salto a Vélez dos años después, siendo aun entrenador de la U.

En Liniers ganó dos certámenes locales, peleó otros tantos, llegó a semifinales de la Libertadores y mantuvo el nivel del equipo por años, como ningún otro en el país.

Introspección Táctica: Ricardo Gareca

Su evolución es reconocida por él mismo, que en su fallido paso por el Rojo reconoció: “faltó preparación. Ahora [NdeR: 2009] me siento más asentado, nada se dio de casualidad, estoy listo para esto.” Reflexivo y siempre con los pies sobre la tierra, estuvo cerca de dirigir a Boca en el 2000 pero meses después estaba retornando a la B Nacional. Supo esperar su momento y habla de sus reveses como entrenador “como yo siempre la peleé y todo me costó demasiado en mi carrera, no pasa nada”.

Personas en su camino

Amigo de Oscar Ruggeri, dice que es un ganador y un gran entrenador a quien los resultados le son esquivos. Entre los entrenadores actuales elige como los mejores a Marcelo Bielsa, Carlos Bianchi (“simple, claro, una imagen intachable, equipos sólidos y seguros”) y Manuel Pellegrini, pero reconoce que tuvo muy buenos: Menotti, Bilardo, Basile, Veira, Ocho Uribe, Brindisi, Manera. Si tiene que elegir a uno, es al Bambino porque “es práctico, directo, veía bien la situación, trabajaba lo indispensable”.

León Espósito y Pancho Sá fueron quienes más lo marcaron en su comienzo y también menciona a un hombre particular en el ambiente: el Toto Lorenzo, quien generaba un respeto tremendo entre los jugadores y tenía una predilección especial por el Flaco. De la actualidad destaca a Basile, Gallego, Burruchaga, Cagna y Simeone.

Su estilo

Partidario del 4-3-1-2, prioriza la salida de los laterales (Cubero y Papa, íconos de su Vélez), el enganche puede convertirse en una tercera punta (caso Moralez) pero lo que no negocia es al nueve de área, su posición. “Goleador es aquel que encuentra el balón y cuando no lo encuentra, la pelota lo encuentra a él. Esa sería la esencia. Lo importante es la intuición, la ubicación y la obsesión por el gol”.

Dice que los entrenadores son transmisores permanentes de cosas, que deben saber más de grupos que de fútbol y que lo peor de la profesión son los escupitajos y cosas que le tiran. Además es crítico de la inestabilidad que presentan: “Da muchas satisfacciones pero te da sinsabores. Hay que acostumbrarse a convivir con esto. En Vélez no tengo inmunidad, soy campeón y no sé si llego a fin de año” [NdeR: declaración de 2009 a El Gráfico]”.

Cuando asumió en Vélez en un enero de 2009 pidió “que el equipo tenga una característica parecida a la exitosa década del 90. Mi expectativa es pelear los primeros puestos“. Tres años después, convirtió al club en una potencia futbolística, tercera en el ranking mundial de clubes, con revalorización de algunos jugadores, el mantenimiento de una base y el refuerzo de otros destacados por precios bajos. A su manera, está dejando una huella con la nueva década.

Introspección Táctica: Ricardo Gareca

Gareca no es un entrenador más, como alguna vez lo definió Perfumo, “es educado, ubicado, buen compañero, apreciado por todos. Por eso no extraña  nada su forma de ser, su imagen de antitécnico, antítesis del técnico argentino de hoy (salvo algunos), sin histeria, ni excusas.”


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