Revista Psicología

Irascibilidad, rabia y enfado

Por Mundotlp @MundoTLP
La ira, la rabia o el enfado son emociones naturales y necesarias para el ser humano. La sensación incómoda que producen precipita en ocasiones cambios. Es decir, si algo que vivimos está produciendo un enfado es muy probable que busquemos la manera de subsanar o de cambiar el efecto que nos lo produjo. Irascibilidad, rabia y enfado
Si al ir  a coger el coche vemos que alguien lo ha abollado y no ha dejado ninguna nota, lo normal es que se produzca ira y enfado. Al sentir este malestar es más probable que intentemos preguntar en un comercio cercano si alguien ha visto algo, que llámenos al seguro o que incluso lo denunciemos a la policía. El sentimiento negativo potenciará el buscar soluciones para así llegar a sentirnos mejor. El problema aparece cuando no existen soluciones concretas y a pesar de nuestro malestar nada cambia. De hecho, algunas personas tienden a estar enfadadas frecuentemente porque su manera de analizar y afrontar lo cotidiano les produce constantemente ira y enfado. Estas personas sienten la necesidad de enfrentarse a quienes no actúan como deben, o han hecho algo que les ha incomodado mucho. A menudo son personas exigentes y tienen un esquema de la justicia muy marcado.Es frecuente ver en un centro o instituto de psicologia a personas que posponen el conflicto utilizar la ira como motor para la defensa de sus necesidades. De esta forma consiguen expresar su malestar, pero la culpa posterior por la tensión que se ha generado hace que sea más difícil volver a defender sus necesidades en siguientes ocasiones sin llenarse de razones.Cuando la ira es la primera de las motivaciones para expresar opiniones o ideas, hace que poco a poco las relaciones se vayan impregnando de conflictos y tensión. Los ataques de ira se asocian frecuentemente a depresión y a trastornos de ansiedad. Producen en la mayoría de las personas que los padecen un impacto negativo en su calidad de vida. De hecho en bastantes estudios ha quedado constatado que la ira diaria, unida a elevados niveles de ansiedad es un factor de riesgo para padecer un infarto, tan relevante como lo son la obesidad, el colesterol alto y la hipertensión.

¿Cómo calmar la ira, la rabia o el enfado?

Lo primero es recordar que la gente no hace lo que necesitamos que hagan, hacen lo que les resulta gratificante o beneficioso para ellos. Pueden ser en sí mismo un argumento  irritante, pero creo que muy cierto.ejemploPorque necesitemos que nos dejen una tarjetita con los datos personales tras darnos un golpe en nuestro coche aparcado, no es más probable que esto ocurra. Sólo será así en el caso en que esa persona tenga unos determinados principios, haya podido ocurrirle en otras ocasiones o no, le hayan visto hacerlo, que tenga vergüenza… Entender estos argumentos no justifica nada, sólo ayuda a comprender las causas de determinados comportamientos. Las personas que se centran en imponer su visión de las cosas tienden a enfadarse, sin poder pararse y pensar lo que realmente se podía esperar de otras personas. Del mismo modo creer que existe una justicia común y que por esa razón todos la aceptarán es seguir echando leña al fuego de la ira.Por tanto, las estrategias psicológicas van encaminadas, con argumentos como los reflejados anteriormente: a valorar la realidad desde un prisma menos activador. Podemos aprender a afrontar el día a día desde actitudes que favorezcan cambiar las cosas que no nos gusten pero sin que produzcan un desgaste desproporcionado en uno mismo. Querría ser tajante: puede conseguirse. Podemos deshacernos de la ira, basta con querer trabajar en ello.Si le ha parecido interesante este artículo o le ha resultado útil, haga comentarios y recomiéndelo. ¡Gracias!
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