
Reestrenar una película tiene sus pros y sus contras. A mí me gusta y creo que hay un sector del público que vería con buenos ojos como algunas película míticas volvieses a las salas de cine. Sin embargo, creo que muchas opiniones serían negativas al ofrecer comentarios como estos: “¿para qué voy a ir al cine y pagar por algo que ya he visto multitud de veces?”, “¡bah! la tengo en blu-ray y la puedo ver cuando quiera. Sin horarios impuestos ni nada parecido”. Y es cierto, aunque al mismo tiempo tengo que decir que LA MAGIA del cine no la encontrarías en casa.
Todo esto viene a cuento a raíz de una noticia que ha salido recientemente por la red. Donde anuncian que Los Cazafantasmas (Ghostbusters) se volverá a ver en los cines americanos este próximo Otoño. Sí, la original. En la que Bill Murray le hace putadillas a un estudiante (dándole una buena ración de electricidad) para ligarse a una fémina de buen ver. En la que un muñequito les pone en aprietos al final de la película y donde Sigourney Weaver se convierte en una “perra” de cuidado. Ni más ni menos que una de las películas emblemáticas de la década de los ochenta.
Así que la pregunta sería la que siguiente, la que anuncio en el título del post. ¿Iriais a ver un reestreno en el cine? ¿Terminator? ¿The Matrix? ¿Eduardo Manostijeras? ¿Lo que el Viento se Llevó? ¿Ciudadano Kane? ¿Depredador? ¿La Cosa? ¿Cleopatra? ¿Los Goonies? ¿En busca del Arca Perdida?
Que conste que tan sólo he puesto algunos títulos que me han venido a la mente. Alternando películas de ciencia-ficción con otras más clásicas. Así que no cojáis la lista al pie de la letra. Si no que cada uno de vosotros puede tener una propia. Unas películas por las que sí iríais al cine a disfrutar de esa pantalla grande y esa magia que tan sólo se suele encontrar en esas butaquitas y esa oscuridad. Aparte dejamos los sonidos de las palomitas y las sorbidas de pajas donde la Coca-Cola acaba digerida.
¿Tienen cabida en estos tiempos los reestrenos? Porque por una parte habría una serie de salas que tendrían que albergar películas que igual no darían los dividendos que ofrecería un estreno. Pero por la otra las productoras tendrían el camino allanado. La peli está hecha y no hay que preocuparse por el presupuesto. Aparte de que el director o los actores no pedirían una renegociación de contrato si la cosa triunfara. Y además, nos ahorraríamos (aunque eso lo dudo un poco) algún que otro remake, siendo la película original conocida por alguna generación que no la ha disfrutado.
Aunque sé de uno que tiene algún que otro reestreno guardado debajo de la manga. Su apellido es como el de un conocido pato animado de la productora Warner Bros. Y no digo más.
