Revista Cultura y Ocio

José Ramón Fernández

Publicado el 25 noviembre 2011 por Juliobravo
José Ramón FernándezHace unos días, José Ramón Fernández fue galardonado con el premio Nacional de Literatura Dramática por su obra «La colmena científica o El café de Negrín«, que se estrenó en el teatro María Guerrero hace algo más de un año. Me alegra porque además de ser un dramaturgo importante, imaginativo y profundo es un tipo estupendo.
Nos conocimos en mayo de 1986. El entonces jefe de Cultura, Tomás Cuesta, me envió al Ateneo para entrevistar a un grupo de jóvenes que habían creado una singular candidatura para las elecciones a la junta de gobierno del Ateneo. Ya con el nombre de la candidatura dejaban claras sus provocativas intenciones: Gandidatura Irresponsable y Lasciva para la Destrucción del Ateneo (GILDA). Entre los cinco jóvenes que conformaban el grupo estaba José Ramón Fernández. Lo que pretendían era sacudir las solapas de una institución que estaba entonces (ahora tengo la sensación de que es todavía peor) en un estado de decadente sopor. Con propuestas como «quemar públicamente todos los libros», «bajar todas las plantas a la planta baja» o «hacer descapotable la biblioteca» querían ser un revulsivo para la institución. Creo recordar que no consiguieron ser elegidos ninguno de ellos.
Volví a encontrarme con José Ramón años más tarde, cuando él era jefe de Prensa del Centro Dramático Nacional, y hemos mantenido el contacto y la buena relación. Nunca lo he visto alterado, es sin duda «el hombre tranquilo». Ahora desarrolla una extraordinaria labor en el Centro de Documentación Teatral. Como autor, tuvo su primer gran éxito con la trilogía de la junventud, especialmente con «Las manos», escrita junto a Yolanda Pallín y Javier Yagüe. En realidad no fue un éxito, sino un acontecimiento. También ha escrito obras de mucha calidad como «Nina» o «La tierra», y ha realizado adaptaciones con mucho fundamento y claridad. Es, por tanto, uno de los grandes valores de la dramaturgia española actual, y me satisface mucho poder felicitarle y recordar aquel primer encuentro con Gilda.

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