Revista Cultura y Ocio

Juan José de Lerena y el telégrafo óptico

Por Ilustrado

Juan José de Lerena y Barry, fue un marino, diplomático y colonizador español que destacó por sus contribuciones al desarrollo de las telecomunicaciones españolas. Puso la telegrafía civil al servicio del Estado, paso necesario para la llegada del telégrafo eléctrico. 
Juan José de Lerena y Barry, nacido en Cádiz en 1796, fue un marino español que destacó por sus contribuciones al desarrollo de las telecomunicaciones españolas.
Su tradición familiar por la marinería le sirvió para incorporarse a la Escuela Naval de la isla de León de Cádiz en 1809.

TELÉGRAFO ÓPTICO DE JUAN JOSÉ DE LERENA

JUAN JOSÉ DE LERENA


Realizó numerosos viajes entre España y América, participando en diversas expediciones navales. Su bautismo de fuego lo realizó a los catorce años en 1810 en el apostadero de Gallineras contra los franceses.
En 1817, a las órdenes del Brigadier Pascual Enrile, tomó parte de la escuadra que transportaba una expedición militar dirigida por el general Pablo Morillo a Costa Firme (Venezuela), y en la defensa de Guayaquil. Estuvo en el Perú, en donde se distinguió por su arrojo y heroísmo, como ayudante del virrey Joaquín de la Pezuela, con el que regresó a España en 1821 tras ser destituido del cargo.
En 1823, durante el trienio liberal, participó en la defensa constitucional de Cádiz frente a las tropas francesas del Duque de Angulema y los 100.000 hijos de San Luis. Tras la rendición y la vuelta al poder del régimen absolutista, sus méritos militares fueron revocados y tuvo que exiliarse a Estados Unidos.
En Nueva York inició una nueva etapa como escritor y profesor, fundando en 1826 uno de los primeros periódicos neoyorkinos que aparecía impreso en español, El Redactor, y ya en 1825 publicando uno de los primeros manuales de enseñanza de la lengua española para angloparlantes, el llamado Spanish Telegraph.
Pero por lo que pasó a la historia de las comunicaciones es por haber inventado un sistema de telégrafo óptico que presentó en Cuba a una comisión de la Marina Real española en 1829, a bordo del navío Soberano situado en Cuba, lo que le permitió reincorporarse a España con su antiguo grado de teniente de navío. El telégrafo óptico fue patentado por Juan José de Lerena.
Desde 1830 se encontraba en la Corte Real en Madrid para realizar pruebas de su sistema de telegrafía mediante señales visuales a distancia que se podían observar con anteojos.
En 1831 inauguró la primera línea de telégrafos desde el Real Sitio de Aranjuez, en el Monte Parnaso, hasta Madrid, en la Torre de los Lujanes.

TELÉGRAFO ÓPTICO DE JUAN JOSÉ DE LERENA

MONTE PARNASO DE ARANJUEZ CON EL TELÉGRADO DE LERENA


En los sucesivos años, fue ampliando la red de telégrafos ópticos conectando otros sitios reales, como la Granja de San Ildefonso, El Pardo o Rijofrío, pero fracasó en el intento de establecer una línea Madrid-Burgos como consecuencia del estallido de la primera Guerra Carlista y de los problemas económicos derivados de la misma.
En 1836 los telégrafo de los Reales Sitios que dirigía Lerena dejaron de funcionar y fueron desmantelados en 1838. Volvió a chocar con la incomprensión de la Administración y quedó apartado de la dirección de la red de telégrafos. Durante algunos años, Lerena estuvo justificando sus cuentas como responsables de estas líneas telegráficas.
Pero su obra no quedó en balde, los sistemas telegráficos de Lerena fueron los modelos para otros posteriores como los que a mediados del siglo XIX inventó el brigadier Mathé, creador del Cuerpo de Telégrafos. El éxito que alcanzaron las líneas telegráficas del Ministerio de la Gobernación a mediados del siglo XIX, por la labor del marino Mathé, tuvo una gran deuda con su maestro Lerena.

TELÉGRAFO ÓPTICO DE JUAN JOSÉ DE LERENA

RED DE TELEGRAFÍA ÓPTICA A MEDIADOS DEL SIGLO XIX


Lerena se reincorporó a la Marina en 1843 como comandante del bergantín Nervión y comisario regio para dirigir una expedición en la isla de Fernando Poo de Guinea. La misión consistía en recuperar los derechos coloniales españoles en esa isla de dominio inglés, cambiando nombres ingleses por españoles y organizando la vida administrativa de la ciudad.
Prosiguiendo su labor de reconocimiento y explotación de las demás islas del golfo de Guinea, anexionó Corisco a la Corona de España a petición de su rey indígena, colonizando además una zona del continente desde la desembocadura del río Benito hasta el Cabo de Santa Clara (Guinea continental). Tomó también posesión de las islas Elobeyas y de la isla de Annobón, pasada la línea del ecuador. Su dominio del idioma inglés y su habilidad como comisionado regio le sirvieron para conseguir un éxito indudable.
A su regreso a España, en un viaje lleno de penalidades, rindió un completo informe al secretario de Despacho de Estado, que motivó la organización de una segunda expedición más amplia que debía ser dirigida también por él. Aquel proyecto se frustró ante los desafortunados acontecimientos políticos. Lamentablemente Lerena fue destituido cuando preparaba una segunda expedición a Guinea, que después comandó Manterola.
Por sus servicios a la Reina Isabel II fue premiado con el nombramiento de brigadier honorífico.
Quebrantada su salud, se retiró a Chiclana, donde inició un proyecto también fracasado de un canal navegable que comunicara la Bahía de Cádiz con Chiclana, atravesando el término municipal de San Fernando. Esta empresa le llevó a su ruina económica al fallarle el presupuesto y sus accionistas.
El brigadier Juan José de Lerena falleció en Madrid en 1866, estando en posesión de las Encomiendas de Isabel la Católica y Carlos III.

TELÉGRAFO ÓPTICO DE JUAN JOSÉ DE LERENA

LINEA TELEGRÁFICA MADRID-ARANJUEZ


Gracias a la obra Historia de la telegrafía óptica en España por Sebastián Olivé y a la biografía Lerena, ese ignorado pionero de las telecomunicaciones, de Gilles Multigner, la vida y obra de este ingenioso marino ha llamado la atención de muchos expertos, al ser uno de los pioneros de esta telegrafía óptica, anterior a la de Morse. También sus logros en expediciones militares le han servido para que José Cervera Pery le dedicase el libro Juan José de Lerena, un marino en la historia de Guinea.


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